Con Jorge de Souza Un maestro que milita por la educación y la cultura

Jorge de Souza es un militante de la educación y de la cultura. Así lo ha demostrado en los últimos tiempos con su labor como militante gremial desde la enseñanza secundaria hasta desde su actividad como maestro, en la gremial del ramo donde trabajó por los intereses colectivos. Político de izquierda, fue edil y ahora es el director de Cultura de la Intendencia de Salto. En nuestra sección semanal habla de su visión de la educación y de qué clase de maestro quiere para la educación. Hoy en las diez ultimas de la última.

1- ¿Dónde nació? ¿en qué barrio vivió? ¿donde cursó sus estudios?foto al dorso
Nací en Salto, el 18 de mayo de 1977. El barrio de mi infancia fue la Zona Este, en el entorno de Plaza de Deportes. Mi enseñanza Primaria: 1er año en Escuela 8 «José Batlle y Ordoñez» y de 2do a 6to año en la Escuela 105 «Pedro B. Solari». La Educación Secundaría la hice en el Liceo N° 1 IPOLL y mi formación como docente la realicé en el Instituto de Formación Docente «Rosa Silvestri» con doble titulación: Maestro de Educación Inicial y Maestro de Educación Primaria.

2- ¿Por qué decidió ser maestro?
En mi familia la docencia siempre estuvo presente y principalmente el magisterio: mi abuela Celeste Silva tuvo una larga trayectoria en el medio rural y ese vínculo entre la educación y la comunidad, ese compromiso compartido en la generación de oportunidades marcó sin dudas un horizonte. Mi familia proviene del medio rural, y ese contacto con el campo y su idiosincrasia marcó una fuerte huella en mi desarrollo personal. Puedo afirmar que soy docente vocacional y me gusta definirme como maestro rural antes que nada. Más allá de la llamada «nueva ruralidad» se mantiene un fuerte vínculo entre la escuela rural y el pueblo, el centro educativo sigue manteniendo esa imagen de generador de oportunidades y por tanto, mantiene su esencia movilizadora. Algo que debemos atesorar y reconocer para no diluir en las demandas más urgentes pero menos profundas.

3- ¿Cómo ve usted la situación de la enseñanza primaria hoy, tomando en cuenta la época en la que usted fue alumno escolar?
La situación actual es muy compleja y no es posible realizar análisis simplistas de la misma pero sin dudas hay una necesidad de potenciar y resignificar el rol de los centros educativos con la comunidad y fundamentalmente de la familia con las instituciones educativas. Muchas veces se le exige al docente un acompañamiento de los alumnos que la propia familia no realiza y ahí hay un punto de atención clave, es una tarea compartida que requiere una complementariedad desde múltiples perspectivas. Soy del tiempo de Ana, Daniel y Colita y esos estereotipos que muchas veces no reconocían la diversidad de situaciones existentes en una sociedad, donde se priorizaba el rol reproductor de modelos a una interacción integradora y crítica del contexto, el docente estaba bastante limitado en su accionar y en su interpretación del programa, obviamente siempre hubo excepciones. Actualmente la formación docente es un desafío en sí mismo, primero por la proyección social del docente como generador de diálogo social y cambio, un cambio que no debe perder de vista los aspectos identitarios de una comunidad y debe contener una demanda generando un compromiso compartido para lo cual el compromiso primero debe ser del docente con su profesión y la necesidad de la formación permanente.
4- ¿Qué rumbo le gustaría que tomara el sistema educativo?
El sistema educativo nacional tiene un rica veta de experiencias que sin duda alguna fueron referencia internacional, fundamentalmente en el marco latinoamericano: Enriqueta Comte y Riqué, Jesualdo, Pedro Figari, Enrique Rodó, Agustín Ferreiro, Sabas Olaizóla, Julio Castro, Reina Reyes, Clemente Estable, Soler, entro tantos otros que marcaron el ADN de la educación pública nacional y que debemos reencontrar desde la perspectiva actual pues en definitiva fue ese animarse a la generación de un dialogo social con perspectiva integradora y de proyección futura, donde es tan importante el conocimiento como el desarrollo humano integral, reconociendo nuestras particularidades desde una óptica complementaria por encima de todo. Cada uno de nosotros tiene algo que aportar y algo que decir. Sin dudas que la coherencia de una política educativa está condicionada por lo presupuestal y en ese punto deberíamos avanzar optimizando recursos con una mirada a largo plazo. Hoy la brecha tecnológica no es una brecha en si misma sino que las acciones de Plan Ceibal, de Ibirapitá, han generado espacios de encuentro generacional, cada vez más los centros educativos incorporan el uso de los medios tecnológicos actuales en su quehacer educativo y eso es algo que debemos consolidar.

5- ¿En qué momento se da su ingreso a la actividad política y cuál ha sido su trayectoria?
En mi familia la cuestión política nunca fue un tema de discusión, sino de participación, y cada uno a su manera fue buscando sus espacios para hacer escuchar su voz o tender una mano. En lo estrictamente político puedo decir que ingresé a la actividad política en mi adolescencia integrándome a la Juventud Socialista, fue un período de aprendizaje con talleres formativos, campamentos de jóvenes con charlas con referentes de la izquierda que siempre están presente. En mi etapa liceal participé de la Asociación de Estudiantes Osimani y Llerena. Como estudiante de formación docente, conformamos los estatutos de la Asociación de Estudiantes de IFD, logrando encuentros con otros centros de estudiantes y siendo protagonistas de las movilizaciones en el marco de la Reforma Educativa de Germán Rama, asimismo fuimos parte de Consejo Asesor y Consultivo de dicha institución por el orden estudiantil, procurando también que los estudiantes se involucraran en el desarrollo de las gremiales locales.
Como docente formé parte de la Dirección de la Asociación Magisterial de Salto.
En el plano político partidario, fui electo como Edil en el período 2005-2010 por la Vertiente Artiguista, siendo un proceso de aprendizaje muy interesante, donde me permitió interactuar en varias comisiones asesoras y comprender la necesidad de la formación para el desempeño de la tarea y a procurar consensos en temas de interés público que deben trascender los aspecto sectoriales o partidarios.
Es en la etapa final de ese período en la cual me incorporo a Compromiso Frenteamplista, primero integrando la secretaría parlamentaria de Felipe Carballo y posteriormente en el aporte de propuestas programáticas para 2015-2020. Ante la recuperación del gobierno departamental, por parte del Frente Amplio, se me convoca como Compromiso Frenteamplista, para asumir la responsabilidad de la Dirección de Cultura.

6- Usted integra el grupo que lidera Raúl Sendic ¿cree que su visión y liderazgo es el camino que tiene que seguir?
Creo firmemente que el Compromiso Frenteamplista ha aportado y aún tiene mucho que aportar en la construcción programática de nuestra fuerza de izquierda, sin dudas hay un aprendizaje que surge de la experiencia desde el surgimiento de la 711 como sector dentro del Frente Amplio y su innegable crecimiento interno que llegó a ser un sector determinante, tanto a nivel nacional como departamental, en el caudal electoral que permitió lograr un nuevo gobierno nacional y retomar la administración departamental.
Con ese convencimiento seguimos aportando nuestra tarea en el logro de los planteos programáticos que se impulsaron oportunamente.

7- ¿Qué le falta a Salto para tener políticas culturales que dinamicen ese sector?
En primer lugar creo que deben reconocerse los valores culturales del departamento que son muy ricos y muy diversos. Salto ha sido y continúa siendo un departamento generador de cultura. En ese sentido hemos procurado el desarrollo de trabajos de investigación, difusión y conocimiento de diversas manifestaciones culturales, lo cual es un desafío latente y cotidiano. Debemos reconocer que no es un proceso que se desarrolle de la noche a la mañana ni en un solo período de gobierno, debe ser pensado y acordado como una política a mediano y largo plazo lo cual implica estrechar el vínculo institucional a fin de salvaguardar ese proceso de los cambios políticos administrativos. Se ha hecho mucho pero somos conscientes que aún falta mucho por hacer, no solo en el reconocimiento de los valores culturales del departamento sino en consolidar el rol articulador que entendemos debe ser uno de nuestros roles fundamentales. Somos un país de territorialmente chico, en el cual muchas veces se superponen acciones con objetivos comunes pero de manera segmentada y eso no favorece el proceso en cuanto no optimiza recursos (ni humanos ni económicos) en el marco territorial. Debemos transitar hacia la generación de mecanismos institucionales más participativos, como podría serlo, por ejemplo: un consejo departamental de cultura que proyecte líneas estratégicas a impulsar.

8- Uno de los sloganes de la campaña del FA era La Cultura Da Trabajo, apostando a las sinergias que pueda haber entre el sector público y privado para propuestas culturales ¿se cumple eso o es difícil lograrlo?
Sin dudas la Cultura es generadora de trabajo y promueve oportunidades de desarrollo personal y profesional, eso se multiplicaría si desde lo práctico se fortaleciera una lógica de complementariedad entre el sector público y el sector privado, lo cual muchas veces se plantean como falsos opuestos, ya que el objetivo es común y compartido. Esto implica reconocer nuestras idiosincrasias para identificar en que aspecto es posible avanzar y cuales requieren un abordaje paulatino para lograr los cambios o las sinergias que se pretenden. Muchas veces prima la demanda a la contraprestación y el beneficio mutuo, eso es algo que hemos tratado de articular de mejor manera con algunos ejemplos interesantes.

9- ¿Cuando controla los deberes de la escuela de su hija le gustaría volver a la docencia?
Reitero que mi elección profesional ha sido vocacional y sin dudas en muchas ocasiones se añora la tarea, pero también es algo que se lleva y que siempre está presente de una u otra forma, ya sea en el acompañamiento de los hijos como en la manera de abordar las situaciones que debemos resolver diariamente.

10- ¿Qué le aportó el magisterio?
El magisterio nos aportó una formación integral, nos impulsa a planificar, nos anima al desafío de trascender la demanda por la propuesta y al igual que en la educación promoverlo e impulsarlo como un compromiso compartido.
Y al igual que en la educación, se aprende de lo dinámico del proceso, donde las experiencias positivas y de las otras siempre traen consigo un aprendizaje. Siempre se aprende.

Hoy por: Hugo Lemos