Con Margarita “Piba” Muñoa que desplegó sus alas… cumpliendo sueños

Docente de Euskera, poetisa y actriz

“Con Fidel Castro me une una amistad entrañable”

El primer ambiente de su casa poblado de libros… sus tres enormes canes, que reaccionaban de tanto en tanto como niños mimados…voluntariosos y un mensaje encuadrado que dice “El oro solamente ciega a los miopes” describe la personalidad de una mujer de alma libre que supo sobrevolarle a la vida… estamos hablando de Margarita Alicia Muñoa Viejobueno (va a cumplir 80 años en el mes de febrero).

La “Piba”…mote que solamente usan sus más llegados – que por fortuna son más que un ciento – es una mujer que contagia con su energía y su mirada nos dirige a un mar de momentos intensos, fiel a su manera de ver y vivir la vida, justiciera….romántica y dotada de una inteligencia sutil.

A principios de los sesenta en plena revolución cubana viajó con una maleta y muchos sueños por cumplir.

“Con Fidel Castro me une una amistad entrañable y respeto mutuo” – declaró para la página de Al Dorso.

Vasca en carne y alma por un lado y de aparentes raíces italianas por el sonoro segundo apellido.

“Viejobueno era el apellido del progenitor de mi mamá… siempre sospeché que ese apellido albergaba misterios…hablando con un buen amigo cubano que es novelista y estuvo escribiendo sobre la época de los inmigrantes descubrió que dicho apellido tenía raíces sefaradíes” – nos contó, dando lugar al inicio a un diálogo que nos desplazó a un singular mundo hasta el final de la entrevista.

– ¿Conocida por “Piba”, más que por Margarita?

– “Depende de los sectores (esboza una sonrisa)… la gente más allegada me conoce por Piba de toda la vida y otros con quienes tengo una relación más formal por Margarita.

Autodefiniéndose como “salteña y vasca hasta la muerte”, es la menor de seis hermanos, tres varones y tres mujeres; Carlos María, Paulo Enrique, Paulina Raquel, Beatriz Laura y Juan Ignacio… sus padres; Margarita Mercedes Viejobueno y su padre – médico de profesión – Pablo Joaquín Muñoa.

Muñoa fue un prestigioso cirujano y en su postrera etapa de la carrera se especializó en Oncología, fundando una clínica gratuita para la prevención del cáncer ginecológico”.

“TUVE UNA NIÑEZ MUY FELIZ…

ME TREPABA A LOS ÁRBOLES Y TECHOS”

Cuando le mencionamos algunas personalidades que marcaron la raíz del Socialismo expresó con ahínco “¡Qué linda gente… esa es mi gente!…

Describe una niñez sumamente feliz, aunque al ser la menor, sus hermanos de tanto en tanto solían hacerla rabiar.

“Me trepaba a los árboles y a los techos… andaba en bicicleta, nadaba…salíamos con una amiga a robar naranjas y sobre todo…leía muchísimo”.

– ¿Y qué leía?

– “De niña, cuentitos fábulas plasmadas en libros que nuestro padre nos traía a su retorno del hospital…en casa siempre fuimos muy lectores.

Papá a su vez tenía su biblioteca particular que no se la tocaba nadie.

Había un estante que era propiedad de todos los hermanos donde los libros iban y venían.

Además teníamos amigos con los cuales intercambiábamos revistas, pues en aquellos tiempos pululaban dichos ejemplares para el público infantil.

En resumen…estábamos siempre leyendo.

Su desempeño escolar fue bueno y a edad temprana mostró sus talentos para las artes, el teatro y la literatura”.

Viviendo la cultura vasca de sus ancestros

Por tener ancestros vascos…en su casa se respetaron muchas de las costumbres de la cultura vascuence y aprendió las primeras palabras en euskera por parte de su padre.

“Mi bisabuela paterna a la cual no conocí, no permitía que en su casa se hablara otro idioma que no fuera el euskera (fue inmigrante del País Vasco).

Por eso mi padre aprendió el idioma de niño y nos lo transmitió”.

Fue así que Margarita tuvo la aspiración de aprender correctamente el idioma y años más tarde lo estudió en Buenos Aires y al volver mucho tiempo después  a su ciudad natal.

“Al idioma euskera le pasó lo mismo que a Artigas… le han creado una leyenda negra para que nadie se le acerque.

Estuve algún tiempo intentando aprender árabe… es varias veces más difícil, pues tiene otra forma de escritura.

Se lee al revés… las palabras pueden ser lunares o solares… es verdaderamente muy complicado” – explicó la entrevistada.

– Se hbla que el euskera es el idioma más antiguo de Europa…

– “Es el idioma más antiguo que sigue viviendo, pueden haber otros, pero se fueron perdiendo en el tiempo.

Dentro del mismo idioma están diversos dialectos”.

En su hogar se ponían de manifiesto otras costumbres de la idiosincrasia vasca… se transmitían cuentos y canciones.

Se seguían tradiciones de comportamiento… no recuerda jamás que sus padres le dieran un beso, si bien amaban a sus hijos profundamente.

No se acostumbraba el contacto físico, el amor se demostraba por acciones y en todas las circunstancias.

Los vascos son personas inquietas por el saber, muy viajeros… navegantes y escaladores de montañas.

EL IDEARIO SOCIALISTA

Nunca estuvo afiliada al Partido Socialista, pero su formación estuvo basada en esa filosofía.

Se planteaba una forma de contacto humano tendiente a una unión entre los seres humanos y una repartición más lógica del mundo.

En su hogar jamás se vivieron las diferencias de clases sociales… “Recuerdo a una chica que se integró a nuestra familia siendo una niña y salió para casarse… varias veces cuando mi padre caminaba por el patio ella se le colgaba del brazo y lo acompañaba como una hija más – rememoró Piba.

Un día iba caminando con su tía y de un colegio religioso salían dos filas de niñas por puertas separadas…eso a nuestra entrevistada le llamó la atención.

“Mi tía muy segura me respondió… esas son las niñas que pagan sus clases y las otras son niñas pobres… ¿Ves?…esas son las que las hermanitas educan por caridad… A mí me hirvió la sangre al sentir ese comentario… por un lado se hablaba de caridad y los hechos demostraban lo contrario”.

Su padre tenía siempre la mano extendida para todo el mundo por igual, jamás estableció brechas y diferencias.

Sus dotes para la actuación se reflejaron ya a sus cuatro años… fue actriz del teatro “El Galpón” de Montevideo y en el teatro “El Pueblo” hasta que decidió emigrar a Cuba.

Su amistad con Fidel y el “Che” Guevara

Contrajo nupcias muy joven y luego de dos años rompió con su matrimonio… Preparó una valija y se fue a Montevideo.

Seis años pasaron y surgió la revolución en Cuba.

Llegó a aquel país en 1962 a las cuatro de la madrugada con una valija con tres o cuatro vestidos y ni un céntimo.

Allí se encontró con una amiga coterránea que había llegado unos días antes.

“Fidel en aquellos días (tenía 34 años) era un personaje que captaba la atención de todos y a menudo se lo veía caminar por las calles de la ciudad…era el rey del mundo en aquellas épocas.

Mi amiga habló con él y a la tarde no solamente tuve trabajo (en el Ministerio de Cultura) sino un adelanto de mi sueldo en el bolsillo”.

A partir de aquella fecha su relación con el máximo exponente político cubano fue muy profunda. “Quien tuvo la oportunidad de conocerlo pudo percatarse que es un hombre excepcional… era el tipo más sencillo, cordial y preocupado por lo demás que uno pueda imaginar, tanto él como el Che” – reflexionó Muñoa.

Tanto Fidel Castro como el Che Guevara tenían a saber de Margarita Muñoa, dos personalidades diferentes; uno generaba mayor cercanía mientras el otro inspiraba cierta distancia… “otra forma de entender la disciplina”.

¿Hubo más que una amistad con Fidel?

– “No… fue una amistad muy profunda y llena de afecto, que permanece a través del tiempo”.

Con el reconocido y extinto escritor Enrique Amorim tuvo primos hermanos en común.

“Recuerdo claramente el día de su muerte… fue a las tres de la tarde…la casa se llenó de gente procedente de Montevideo, Buenos Aires y otros lugares

Esther, su esposa no quiso hablar con nadie.

Cuando se hizo la medianoche, las personas se fueron retirando a sus hogares y los visitantes al hotel y quedamos en la casa solamente cuatro personas.

Enrique yacía en su lecho… era una noche muy oscura.

De pronto Esther encendió todas las luces de la casa y abrió todas las ventanas e hizo sonar un disco de Vivaldi… de esa manera vivió la despedida

Jamás olvidaré esa escena”.

A Margarita “Piba” Muñoa le hubiera gustado “hacer más por la gente, aprender a tocar guitarra y otras cosas que quedaron en el tintero… pero de algo no existen dudas. Supo desplegar sus alas en pos de cumplir sus sueños”.

Hoy por:  María Fernanda Ferreira







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