Con Verónica Palacios, la Figura del Carnaval Salteño 2019

Una figura que celebra la vida

Verónica Palacios trae consigo una sonrisa cómplice. Siente que todo lo que va a decir es lo que ella piensa y va directo al grano, no cree ser la vedette espectacular que se merece estar arriba de un escenario pero está allí porque hace lo que le gusta y espera que el público se sienta conforme con su impronta. Es una salteña que nació y creció en barrios bien populosos de la ciudad, si bien confiesa que vibró con el carnaval desde muy joven, esperó su momento para salir en una comparsa y empezó por uno de los lugares más competitivos del país en cuanto al rubro, el carnaval de Artigas, de donde es integrante de la escuela de samba Rampla, desde hace 12 años. Siente que ser figura del carnaval es un concepto que pretende representar, pero aduce que con el solo hecho de tener 39 años de vida, ya cumple con varios de los requisitos de romper con el estereotipo y proclamarse la Figura de la mayor fiesta popular del departamento. Con ella, su historia y de dónde sale la primera salteña en ser reconocida como la figura del carnaval nuestra sección semanal Al Dorso.

1- ¿Dónde nació, cómo se compone su familia?
Yo nací en Salto, en el gran barrio Cien Manzanas, somos una familia de 7 hermanos, y allí crecimos junto a mis dos padres.

2- ¿Dónde estudió? ¿En qué se preparó?veronica palacios
Fui a la escuela de mi barrio, la Nº98, después seguí mis estudios en el Liceo Piloto (Nº2) y me formé como Técnico en Gerencia con título certificado por la Universidad ORT Uruguay.

3- ¿Siempre le gustó el carnaval?
Yo mamé carnaval. Cuando era chica, nos mudamos al barrio La Estrella, y de allí tengo recuerdos hermosos de ir a ver los ensayos que eran a media cuadra de mi casa, y a fin de año la familia Jorge sacaba los tambores y salían a recorrer el barrio y la gente se le sumaba y bailaba, y mi padre no quería por nada del mundo, no nos dejaba, incluso una vez le pidieron que yo saliera en carnaval, y a él no le gustaba en lo más mínimo. Mis hermanos sí participaron, a medida que crecían iban metiéndose más, pero yo no, aunque me encantaba.

4- ¿Y cómo se incorpora definitivamente al carnaval?
Cuando tenía 27 años sentí que había algo que no lo había hecho nunca, ¿y viste cuando las cosas se te dan? Uno de mis compañeros de trabajo salía en Rampla (escuela de samba de Artigas) y me hizo los contactos con ellos allá, pero iba con el temor de no saber con lo que me iba a encontrar, y me encontré con una familia muy cálida, la familia Ayala, que me confeccionó mi primer traje de carnaval, y allí además aprendí mucho sobre lo que es la samba, los distintos estilos, los códigos que se manejan, lo que significa llevar un traje, cómo sambar, un montón de cosas. Entonces además de participar aprendí lo que es la esencia de ese carnaval, de cómo se lleva en la sangre ese disfrute que se vuelve parte de la vida de uno.

5- ¿Entonces es una integrante oficial de la escuela de samba Rampla de Artigas?
Sí claro, lo soy desde hace 12 años y es algo que me encanta y disfruto mucho. Además he aprendido a sambar, tengo dos profesores que son increíbles que me enseñan a desarrollar pasos nuevos todos los años como son Nazareno Lima y Iara Gómez (los dos son de Salto), que son increíbles. Al principio me costó pero por suerte ahora lo hago bien y me encanta.

6- ¿Y cuándo empieza su participación en el carnaval de Salto?
Empecé a salir en Salto hace 4 años y era como algo que todavía estaba ahí. Y una vez salí en La Estrella como invitada, y si bien me divertí y me sentí relativamente cómoda fue hasta ahí nomás, porque el público en Salto es diferente. Y estando en la casa de una amiga, conversando de carnaval, me preguntaba qué iba a hacer y le dije que tenía ganas de salir en Salto, y justo ella me dice ‘yo conozco al presidente de la Escuela Imperio del Samba’ (ríe…) y listo, me dijo ‘vamos que te llevo’ y cuando quise acordar estaba ahí conversando con ellos, y me hicieron sentir muy bienvenida y cómoda. Y desde entonces salgo ahí, aparte no tenes que estar cuidando el detalle, cómo es en el carnaval de Artigas, donde hay detalles que cuidar que acá no.

7- ¿Qué sintió la primera vez que bajó calle Uruguay, le costó interactuar con el público?
Al principio hubo algo de dudas y sentires, que quizás fueron solo prejuicios. Yo en realidad, me cuesta trabajar con el público, porque desde hace 16 años que trabajo en una oficina entre cuatro paredes, con números todo el día en la empresa Cujó, y si bien había estado en algunos eventos, fue difícil, pero después me solté y me encantó.

8- ¿Se sintió discriminada o al menos no valorada en justa medida por el hecho de ser mujer en algunos de los ámbitos que frecuentó?
Siempre pasa, en todos los ámbitos. Yo creo que las mujeres desde hace un tiempo a esta parte, hemos aprendido a decir, ‘yo no quiero esto’ y al menos eso es importante porque genera otro valor en una misma. Yo siempre tuve varios trabajos, incluso hasta fui secretaria política, llegué a trabajar en la Junta Departamental. Pero una es como es, yo por ejemplo no tengo hijos, pero porque elijo no tenerlos, y porque considero que hay que tener una responsabilidad muy grande, y no se puede ser egoísta y traer un hijo al mundo por pensar que una tiene la necesidad de ser madre. Creo que hay concebirlos dentro de una familia que le de contención a ese niño y así deben ser las cosas.

9- ¿Cuando se bajó del escenario con la banda y la corona puesta, cómo se sintió al ser la primera Figura del Carnaval de Salto?
Mi objetivo no era ganar, era participar, pero me sentí muy bien, muy contenta, y si me preguntan creo que sí, que rompí con el estereotipo por sí mismo porque en mi caso soy una mujer de 39 años de edad, pero me encantaría que la gente se sienta conforme y que sientan que eso que buscaban con la elección de la figura del carnaval, lo hayan encontrado en mi. Estoy contenta y lo voy a disfrutar.

10- ¿Cuáles son sus sueños, tiene alguno por cumplir?
(Piensa…) yo cumplo con mis sueños cada día, estoy segura de eso y por eso no tengo la duda de declararme una persona completamente feliz.