Contando varias décadas de vuelo

Contando varias décadas  de vuelo

Tiene 20 mil horas de vuelo, poco más de 60 años como piloto aviador y está cerca de las ocho décadas de vida. En los aviones que ha pilotado trasladó a varios presidentes, ministros, legisladores, intendentes, empresarios y personalidades de distintos países. Si bien la vida le ha dado muchas oportunidades de transitar por otros caminos, eligió quedarse en Salto. Tiene 51 años de casado y se muestra feliz de haber conformado su familia con los que vive en Salto Nuevo, donde estuvo siempre, zona que vio crecer y desarrollarse.
Es del Partido Nacional pero tiene amigos en todos los partidos y muchos, tantos, como anécdotas para contar, de las buenas y de las otras, pero todas son parte de una historia de vida que alcanzan para escribir un libro. Afable, piola, emotivo y frontal, así es Hebert Rattín Tanoni, un salteño que vibró con la aviación desde niño, que sonó con surcar los cielos desde muy temprano y que su trajín lo hizo “ver el techo de su casa” muchas veces sin poder pisarla. Hoy se siente orgulloso cuando vuela con sus nietos y observa cómo ellos ven desde el aire, lo que él a sus edades hubiera querido mirar. Con este aviador nato, nuestra sección semanal.

¿Dónde nació usted?
Frente a la zona de El Chircal, una zona de tambos, fue en el año 1937 en la casa de una partera, o alguien que en aquella época se hacía llamar así. Salía a la ruta para mirar los coches de la Onda y tenía los horarios controlados. Y después me fui a la zona de Nueva Hespérides donde concurrí a la Escuela Nº35, cuando mi padre se mudó donde hoy es la esquina del aeropuerto, ahí ya tenía la intención de andar por los aires.

¿Pero cuándo se le despertó el interés de subirse a un avión?
Mi tío Bautista era uno de los fundadores del Centro de Aviación y estaba entre los primeros 11 pilotos salteños. Yo lo veía volar, veníamos con mi padre a los festivales del centro de aviación de aquella época y para mi era impresionante ver todo, yo me paraba al lado de los aviones con 7 u 8 años y los contemplaba, era toda una novelería. Pero después me fui para al campo con mi padrino, fue antes de volver y dedicarme de lleno a la aviación.

¿Trabajó en el campo?
Me fui a vivir a la estancia La Aurora, con mi tío y padrino Angel Tonna porque quería que trabajara con él. Y a mi no me convencía mucho eso, ellos tenían un tambo moderno allí, pero primero que nada había que madrugar y a la hora que yo me acostaba había que levantarse para trabajar y como extrañaba a mi madre y me surge la oportunidad por mi padre de ponerme a trabajar en el campo de aviación lavando aviones, empujándolos y barriendo los hangares me volví, ya tenía 12 años.

¿Había mucha actividad en ese momento?
Sí había, porque se trabajaba mucho con las estancias, ya que antes no había ni teléfono afuera y había que llevar gente. Se hacía de avión ambulancia, y había un importante movimiento. Hice mecánica de aviación y después el curso para ser piloto, a los 18 años de edad me recibí, mi madre miraba todo esto de reojo. Y así he ido volando y sumando horas. Trabajé mucho como piloto de avión ambulancia y después tuve avión privado. Pude haber ingresado a Pluna porque tuve la oferta, pero no quise, aunque no me arrepiento, no es ninguna asignatura pendiente para mi.

¿Participó de la inundación del 59 como piloto trasladando personas afectadas?
Sí, claro, estuve trabajando como piloto llevando a mucha gente, sobre todo como ambulancia, trasladando enfermos hacia los distintos pueblos, había muchos aviones trabajando y habían mandado a un Mayor de la Fuerza Aérea desde Montevideo para que nos diera instrucciones de cómo hacer las operaciones de vuelo. Pero lo volvimos loco, porque yo tenía 22 años y era rebelde, pero había otros más rebeldes que yo, estaba Omar Varese, Hugo Da Rosa, el “Negro” Azambuja y trabajamos mucho con los inundados, pero lo hicimos a nuestra forma y llevábamos de todo a todos lados. Pero nunca pensé en ese momento que ya pasaron casi 50 años y todavía sigo volando.

Una de las anécdotas más tristes de su vida fue cuando ocurrió la tragedia aérea en la que falleció el Intendente Néstor Minutti ¿qué recuerda de esa instancia?
Yo era blanco de la Lista 4, de Juan Echeverry, y como él no quiso ser candidato a intendente salimos a buscar uno y recalamos en Minutti, que no era político sino arquitecto, y empezaba a trabajar en sus obras en la zona de Calnu, en Bella Unión. Minutti fue candidato y ganó la elección. Después vino el Golpe de Estado y él dijo que si no lo molestaban, él iba a hacer obras y lo dejaron. Esa trágica tarde sucede lo que sucedió…. (lo emociona el recuerdo) y me encuentra al rato buscando entre la oscuridad de un avión retorcido a sobrevivientes. Allí falleció el doctor Gonzaga, yo voy al lugar que estaba todo oscuro y apunto con una linterna y le ilumino la cara a ‘Pitín’ y le digo ‘¿qué haces acá?’, y él me grita: “sacame de acá que no aguanto más”. Y se sentían los gritos del copiloto y de un rabino que me pedía que le alcanzara una valija que tenía allí. Yo no me daba cuenta que Pitín se estaba muriendo, me metí para adentro del avión con Bernabé González, un operador de radio ya fallecido, y me lastimé todo, no había unidad de emergencia ni nada de lo que hay ahora, demoró todo en hacerse. Al rato entró un enfermero y estuvieron como dos horas para sacarlo a Minutti, cuando lo sacaron, él estaba calmado, yo nunca pensé el desenlace que tuvo, al menos no en ese momento.

¿Tuvo otros viajes donde vivió situaciones fuertes?
Sí, hace unos 20 años volamos hacia el norte de Argentina y Paraguay, llegamos hasta el Matto Grosso, donde nos decían que no voláramos porque era muy peligroso y comprobamos que era cierto. Un día estando en Ciudad del Este, aterrizamos el avión y nos llevaron hasta un lugar lejos del lugar de salida, porque bajamos obligadamente pero teníamos que seguir vuelo. Allí me pasaron dos cosas, se me acerca un piloto uruguayo, como vio que el avión era uruguayo y me preguntó a qué nos dedicábamos, entonces yo le dije que era taxi aéreo. Y él me dijo que volaba aviones para traficantes de armas, drogas y de todo un poco, creo que quería saber si éramos competencia o algo así. Y después fuimos a hacer el papeleo y nos demoraban mucho, nos tenían a las vueltas y por allá le pregunto al funcionario paraguayo por un militar que yo conocía, le dije que no me acordaba el nombre pero que habíamos sido muy amigos y que nos habíamos conocido en Uruguay. Cuando reconocí el nombre, el funcionario enseguida me entregó la carpeta con todo el papeleo a medio hacer y me dijo que nos fuéramos que no me hacían perder más tiempo, y encima se disculparon. Y hay un montón de cosas más, como al llegar a una ciudad brasileña en las inmediaciones con la Triple Frontera por ahí, me dijeron que preguntara por un mecánico uruguayo que trabajaba allí para no tener problemas. Y entonces yo aterricé en esa ciudad y fui por los hangares preguntando por ese hombre, allá uno de los que estaba reparando un avión me dijo muy parco él, que no lo conocía al que yo buscaba. Seguí buscando y al no tener éxito me fui, cuando me iba el sujeto parco me chista y me llama, me dice: “a ese que usted busca lo mataron hace tres días, fue por un tema de drogas”. Ahí te das cuenta que también en este rubro hay de todo.

Siempre se les adjudica a los pilotos ser testigos de OVNIS, ¿le tocó alguna vez ver algo raro en el cielo?
Una sola vez pero hace muchos años, yo venía llegando a Artigas y encima de mi y muy lejos divisé un objeto, romboide y de colores, que estaba inmóvil, pero además mucho más alto que yo. Entonces comunico a la Torre de Control lo que estaba viendo y ellos me dicen que lo veían también y que hacía rato estaba ahí. Pero al rato desapareció, nunca supe de qué se trataba. Después vino un oficial de la Fuerza Aérea de esos que se encargan de investigar el fenómeno OVNI y me entrevistó para saber qué era lo que había visto. Aunque no vi más que eso y fue la única vez que me pasó.

¿Si hace un análisis de lo que ha vivido está conforme?
Sí muy conforme, soy feliz con lo que hice, tuve muchos amigos, muchas experiencias, tengo mil aventuras vividas, anécdotas de todo tipo y pude hacer lo que siempre quise que fue volar. Soy una persona común que hizo lo que le gustaba, tuve la chance y aún la tengo de volar que es lo que más quiero. No sé si cambié, espero que no, tampoco sé si me la creí, espero no haberlo hecho y creo que no, pero fui muy afortunado de todo, de tener a mi familia, a mi compañera de toda la vida, a mis hijas, y a mis nietos. Eso es lo más importante.

¿Si tuviera que volver a vivir haría lo mismo?
Sin dudas, haría lo mismo, me gustaría tener más tiempo porque la aviación ha cambiado mucho y ha mejorado, pero estoy orgulloso de tener 60 años y medio de piloto, porque eso habla de que pude hacer lo que siempre soñé y eso no se paga con nada.







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