Creador del libro “La Vida sin secretos”

Con Gustavo Adolfo Izaguirre

Gustavo Adolfo Izaguirre Lauz tiene 27 años y desde muy joven se involucró con la disciplina cristiana. Recientemente presentó su primer libro intitulado “La Vida sin Secretos” donde comparte su experiencia en el camino religioso y sugiere caminos para poder sortear dificultar la adversidad y cómo tener un sustancial crecimiento espiritual
Gustavo tiene 27 años, es salteño y en la actualidad reside en Montevideo. Concurrió en su época de párvulo al Jardín Saltoncito (cuya directora era la Maestra Gladys Díaz, hoy jubilada) y a posteriori realizó su formación primaria en la Escuela No. 8 de Salto y secundaria en los liceos Nº 3 y Nº 1.
“A los 13 años, empecé a preguntarme mucho sobre la vida en todos los aspectos “Cual es el sentido de la misma, ¿Hay un Dios? ¿Qué pasa al morir? Gustavo Izaguirre 001
Todas estas cosas me llevaron a buscar a Dios y me uní a una Iglesia Cristiana, donde encontré lo que buscaba.
Con los años decidí salir como misionero cristiano, para que otros puedan ver lo mismo que yo.
No fue muy facil al comienzo, estaba aprendiendo cosas nuevas pero que me ayudaron a ver mejor el mundo” – relató.

1- ¿Qué fue lo que despertó en su ser la necesidad de buscarle una respuesta a sus interrogantes existenciales?
Al comienzo – como expresé – estaba buscándole un por qué a todo. En la adolescencia generalmente comienzan a surgir preguntas y dudas y mis inquietudes eran esas. A partir del fallecimiento de mi abuelo materno – la primera muerte cercana que enfrenté – surgieron todas esas preguntas. Empecé a buscarle el sentido a la vida y a querer saber qué sucedió con mi abuelo luego de morir. Todo ello me llevó a buscar en el Evangelio de Jesucristo y fue en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días de donde luego salí como misionero para enseñar esos preceptos que a mí me habían hecho bien pensando que mis semejantes también podrían ser beneficiados con lo mismo.
Entonces al principio fue curiosidad y con el tiempo comprobé que era algo bueno, que me hacía sentir bien”.

2- ¿Cómo sigue luego su vida?
-”Después de haber cumplido mi etapa como misionero seguí con mi vida normal… podía salir, estar con amigos, sin estar todo el tiempo a merced de las enseñanzas de Dios.
Empecé a trabajar y ello me dificultaba ir los domingos a la iglesia y comencé a decaer en la fe y en mis creencias, produciéndose un bajón en mi vida. Pasé luego dos años pensando que tal vez no habría nada… al ver tanta oposición, caos e injusticias en el mundo. Había aprendido que la oposición tenía que estar para nuestro aprendizaje. Lo que hice fue orar a Dios para que me revelara.
El ser humano puede inventar muchas cosas pero nada superior a sí mismo. No podemos crear algo inmortal a sabiendas de que somos mortales. Me percaté entonces de que la concepción de vida eterna viene a través de la revelación. Observando todo seguí con las oraciones bien concretas. Fue una búsqueda mucho más profunda de la que había hecho de joven. Volví a leer Las Escrituras”.

3- ¿Qué respuesta recibió?
-“Sentí que Dios habla abiertamente con la humanidad y el que pide va a encontrar si queremos en verdad conocer sus misterios y estamos dispuestos a seguirlo.
Sucedió entonces que fui recibiendo entendimiento no solamente de cuestiones filosóficas o espirituales, sino también de lo cotidiano.
Comencé a observar que el ser humano por su esencia complica más la vida… que las cosas son de una manera más simple y la hacemos compleja. Si estamos en el trabajo decidimos a veces hacer las cosas a nuestra manera desoyendo la sugerencia inicial y de esa forma generamos un conflicto.

4- ¿Cree en el poder de la oración?
-”Absolutamente. Considero que la oración es fundamental para que las personas podamos relacionarnos con Dios y recibamos guías. Es como estar en una clase con un profesor del cual recibimos conocimiento, verdad y luz.
Más allá de que Dios sabe todas las cosas es un mandamiento que oremos porque es la forma de tener un guía, ya que nos responde a través de revelaciones”.

5- ¿Se sintió escuchado?
-”Tal cual… sentí que Dios me escuchó más que las otras veces… tal vez porque mi sentimiento fue más profundo y no solamente quería saber para mí sino para poder llegar a otros también. Quería yo reafirmar ese conocimiento y tratar de ayudar a los demás. Como gotas de rocío las revelaciones en cuanto a la vida me fueron llegando y así fue que surgió la idea de escribir el libro La Vida sin secretos para que lo que me ayudó a mí pudiera llegar al resto de la gente”.
EL TIEMPO – “UN RECURSO ESCASO
NO RENOVABLE”

6- Compártanos algo de su libro…
-”Un capítulo del libro está dedicado al tiempo, que es un recurso escaso no renovable.
Podremos comprar cualquier cosa si tenemos dinero pero no podremos jamás comprar tiempo. Lo más importante es cómo podemos emplear nuestro tiempo en el transcurrir de nuestra vida y que sea bien administrado, porque éste se nos va.
Sabemos que nos vamos a morir y hay que aprovechar el tiempo para recibir conocimiento secular y espiritual.
Es una de las cosas que logré aprender. Otro punto importante es saber discernir que no todo es como queremos. En la misión supe que las experiencias espirituales son fundamentales. Dios respeta nuestro libre albedrío así que es necesario mostrar interés en recibir sabiduría espiritual”.

7- ¿Y cuál es la clave para asimilar todo esto?
-“Está en recibir y poner en práctica. Porque sin hechos vamos a sentirnos más vacíos que al inicio. Nada nos asegura algo. Tenemos que ir tras las cosas”.

8- ¿El libro – La Vida sin secretos – tiene contenido religioso?
-“No. Si bien hablo mucho sobre Jesucristo en varios tramos y sobre mi aprendizaje en la misión, hablo de mis experiencias que no tienen que necesariamente con lo religioso. Lo escribí cuando me puse a reflexionar sobre la vida y acerca de Dios. Sentí que estaba aprendiendo muchas cosas y que debía compartirlas. Muchos problemas surgen de nuestra propia naturaleza contradictoria y en base a ello me puse a escribir los primeros capítulos.
Cada capítulo es independiente y podemos empezar a leer el libro a partir de cualquier lado. Tiene 213 páginas y me llevó un año en escribirlo. Una editorial colombiana me ayudó a editar el material.
En otro apartado del libro hablo sobre el orgullo, que es algo que nos mata. Ha destrozado civilizaciones a lo largo de la historia. Muchos pueblos llegaron a tal estado de soberbia de creerse imbatibles y siempre surgió otro que los venció. Tal vez si no hubieran actuado de esa forma las cosas habrían sido diferentes. Por otra parte es necesario dejar nuestro yo natural y tratar de superar cosas que no necesitamos. Los pensamientos negativos, las debilidades. No tenemos por qué ceder a la ira, al enojo y a lo que no nos hace bien. Nuestra propia naturaleza nos lleva por mal camino. Por ello debe prevalecer nuestra esencia espiritual”.

9- ¿Cómo es Gustavo Izaguirre hoy?
-”He notado un cambio bastante grande en mí. A pensar de que desde mi juventud he estado vinculado con las Escrituras, nunca sentí las cosas tan profundamente como en estos dos últimos años de mi vida. De mi no vino ese conocimiento, sino que lo recibí espiritualmente y pude ir aplicándolo para poder sentirme bien y feliz, aprendiendo a vivir. Ese es el secreto y creo que estoy más cerca de lograrlo de lo que estuve antes”.

10- ¿Qué proyecciones se hace para un futuro inmediato?
-”Mi meta primordial hoy el día es casarme y formar una familia y tener hijos. La fortaleza está en el seno familiar. Podemos aprender mucho de nuestros hijos y en mi caso – de mi futura esposa. – Dios apoya mucho el tema del casamiento y sentar buenas bases familiares. Tengo pensado seguir estudiando Psicología, pues siento que es mi vocación. Ello, entre otras metas”.
Quienes estén interesados en comunicarse con Gustavo Izaguirre podrán escribirle mediante el e mail gustavoizaguirre26@hotmail.com







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