“Creo que las murgas jóvenes están generando un cambio en la forma de pensar”

Con Darío Fernando Montero Porley: un singular artista plástico que lleva el carnaval en la piel

Sus ojos abrieron por primera vez al mundo en el barrio Progreso. Darío Fernando Montero Porley (41) – conocido en el ambiente murguístico como “Careta” – se crió hasta los cuatro años en el mencionado barrio que lo vio nacer. Luego con su familia se trasladó al barrio Uruguay.
Su oficio es zapatero – por herencia paterna – y su otra profesión es maquillador artístico – que lo llevó a ser muy requerido por las agrupaciones murgueras a la hora de la caracterización. “Siempre tuve la inquietud de acercarme a las mugas y cuando gurí integré una agrupación del barrio Uruguay” relató.
Darío Fernando considera que aún existe mucho machismo en el ámbito murguero, empero las jóvenes generaciones están promocionando un cambio.al dorso 001

1- ¿Qué memorias guarda de su época infantil?
-”Fueron momentos muy lindos… concurríamos a la Escuela No. 14 de barrio Artigas porque aún no estaba edificada la de barrio Uruguay. La Escuela No. 107 recién se inauguró cuando yo culminaba mi ciclo escolar.

2- ¿Cuándo se despierta su vocación por la pintura y el dibujo?
-”Desde muy niño… al igual que el vínculo con el carnaval porque había un vecino que salía en murgas Néstor Stampini – en La Sureña y Por la Nuestra -era mayor que nosotros. Era nuestro referente… nos traía grabaciones en cassette.
Fue así que formamos una murga – comparsa con los demás gurises del barrio y salíamos a recorrer con la percusión fabricada por nosotros mismos. Así juntábamos plata.

3- ¿Ya en ese entonces hacía maquillaje?
-“No… en ese entonces lo que hacía era dibujar…
Siempre dibujé y a su vez pintaba en tela. El maquillaje para la murga fue recién en el 97 que salió La Soberbia – una murga del barrio.
Antiguamente las murgas con menores recursos eran defendidas por los propios integranes y sus familias; madres y vecinos.
Como me gustaba pintar, muy pronto me vinculé al maquillaje. Lo mío es absolutamente autodidacta”.

4- ¿Cómo fue esa primera experiencia con la Soberbia?
-”Fue muy interesante…éramos varios que estábamos en esa movida… Pablo Daniel Arrugueti ya venía maquillando murgas; fue quien me dio el impulso para que me animara a maquillar y así comencé.
Los materiales eran muy diferentes a los de ahora… las pinturas eran artesanales que los hacía Chiquito Francia, que residía en la zona del Cerro que fabricaba arteanalmente las pinturas con tierra de color y vaselina.
Utilizaba los tarritos de los rollos de las fotos para guardar las pinturas y las vendía en Salto, Artigas y Paysandú.
Nunca concurrí a un taller de maquillaje ni aprendí técnicas específicas…. todo lo aprendí solo… muchas veces por medio de la observación Iba a los concursos de murga y miraba lo que hacían los otros maquilladores. Como mi trabajo era premiado con menciones, comenzaron a llamarme de otras agrupaciones para que los maquillara
He llegado a maquillar a cuatro murgas por carnaval”.

5- ¿Cómo se mueve ese rubro en el ámbito murguístico?
-”No es tan competitivo como los demás, generalmente compartimos nuestros secretos… hay mucha comunión con los maquilladores… compartimos las ideas, los piques, los materiales que son recomendables.

6- ¿Es una actividad que es o no bien remunerada?
-”Te puedo decir que maquillé en forma gratuita durante muchos años. Es más no solamente en murgas… he maquillado en escuelas de arte, clubes de niños, centros Caif y eventos. En la actualidad en las murgas se paga bien porque es un rubro que lleva puntaje, al igual que el vestuario”.

7- ¿Cómo es vivir la previa al debut, cuando la murga prepara sus trajes, maquillaje y demás detalles?
-“Se vive con mucha adrenalina… personalmente para plafinicar un maquillaje voy meses antes. Mantengo diálogo con el letrista y la persona que está a cargo de la puesta en escena y con el vestuarista. El maquillaje debe ir en consonancia con la idea del espectáculo. Previamente me gusta familiarizarme con la murga y escuchar lo que cantan. También le pido ideas al letrista. Con esas ideas voy construyendo bocetos. También suelo hacer un trabajo previo sobre las fotos para ver el modelo porque cada murguista es diferente. El maquillaje le da más coraje… no lo identifican fácilmente y ello le da otra soltura
Juego mucho con los rostros de las personas… cada rostro tiene sus particularidades y el maquillaje difiere uno de otro”.

8- Hablemos de su oficio de zapatero…
-”Lo aprendí de mi viejo… desde antes que yo naciera mi padre es zapatero. En una oportunidad siendo ya grande quedé sin actividad laboral y empecé a trabajar con él.
Ya tenía conocimientos de verlo trabajar a él.
Los clientes no llevan solamente a reparar sus calzados sino que también desean modificarlos.
Volviendo al tema del maquillaje… desde hace unos años se me ocurrió impulsar talleres para la murga joven para que aprendan la técnica del maquillaje y de esa forma no tengan que contratar a los maquilladores.
Este año los jóvenes hicieron un proyecto y les destinador un dinero para talleres y materiales.
Entonces contrataron a talleristas de maquillaje para aprender. Los talleres fuero abiertos”
Cabe destacar que Darío Fernando también ha maquillado para el teatro y las comparsas, también es percusionista.
Más allá de que el maquillaje es libre siempre se hace notar la tendencia.
El artista tiene como materia pendiente hacer su propia exposición”.

9- ¿Qué lectura hace del ambiente artístico de nuestro departamento?
-”Creo que está en un proceso de cambio. Recuerdo que la primera comparsa surgió en el 2001 y hoy hay ocho comparsas de candombe en Salto.
En la actualidad hay muchas comparsas y pocas murgas. Creo que tiene que ver con lo económico. Las cosas se han tecnificado mucho y se requiere de mucho tiempo e inversión. Creo que también se está dando un proceso de recambio y los chicos de las murgas jóvenes se están mechando en el carnaval de febrero.
Soy muy inquieto… cuando me integrome gusta también aportar ideas, en el texto, vestuario, etcétera.

10- ¿Aún existe cierto grado de machismo en el ambiente carnavalero?
-”Diría que es muy machista como en muchos sectores de la sociedad. El machista no reconoce que lo es.
Ello se ve reflejado en los textos. Por ejemplo, la cuerda de tambores generalmente está integrada por hombres. Todavía se sigue exponiendo a la mujer… el público va a ver a las integrantes con poca ropa. Está muy naturalizado ese tema, por ello no lo cuestionamos.
Creo que los que están cambiando de forma de pensar son los chicos de las murgas jóvenes”.

Hoy por: María Fernanda Ferreira