De los maestros carpinteros, que marcaron una época

De los maestros carpinteros,  que marcaron una época

Juan José Sanguinetti es uno de los carpinteros, mueblero, más reconocidos de la ciudad; tras su jubilación del noble oficio, su hijo mayor, Juan Pablo, tomó las riendas de su taller, continuando un legado que comenzó con su abuelo, y que ha marcado la vida de la familia. En tiempos en que parecen haber desaparecido aquellas labores que marcaron épocas; el también maestro, docente de carpintería durante años en la UTU, aspira a que el arte de la carpintería y demás oficios, no sean dejados de lado, prestándose a las tecnicaturas, la importancia que tienen. Conocedor de los nuevos tiempos que se viven a los que considera de “inmediatez”, sostuvo que aún pueden realizarse obras como las de antaño, dependiendo siempre de la demanda y del deseo de pagar el alto costo que tienen.
Padre de siete hijos, reconoce en la carpintería, su vocación que le permitió fundar y sostener a su familia.

¿Cómo y cuando surge su vocación por la carpintería?
Mi padre era carpintero, y yo desde los 6 o 7 años andaba agarrando las herramientas de él, quien era muy celoso de las mismas, y mis primeras obras fueron los trompos para jugar; hice un curso en la UTU, aunque ya tenía el dominio de las herramientas, y después a los 20 años me fui a Montevideo a estudiar, pero mis posibilidades eran trabajar de día y estudiar de noche, por lo cual, al otro día que llegué, comencé a trabajar en lo que sabía que era carpintería en un lugar que no me gustaba mucho, por lo que empecé a agrandar el radio de búsqueda, y cuando veía algún taller interesante donde creía que podía aprender algo, entraba; a veces me decían que no precisaban gente y otras no. Esos fueron mis primeros pasos.

¿En aquel entonces la carpintería era una profesión que permitía sostener a una familia con su labor?
Bueno, le puedo contar de algunos años que estuve en Montevideo, porque luego me vine a Salto y empecé a trabajar en la UTU como docente. En general, los oficios en nuestra sociedad, siempre estuvieron en segundo plano; es como el caso de la enseñanza técnica, que parecería que recién en los últimos años se le está dando un poco más de importancia frente a secundaria. Muchas veces, y ojalá que no esté ocurriendo hoy, en la misma escuela se le decía al alumno con alguna dificultad, vos anda a la UTU. Entonces, no era muy fácil. Le repito, yo trabajé la mayor parte como docente, sin dejar de lado el taller.

¿Se considera a la carpintería tradicional como un viejo oficio en extinción?
Cuando se refiere a los viejos oficios, creo que hace 50 años o más que vienen desapareciendo, y ya en esa época se hablaba de que eran viejos oficios; yo tengo un concepto particular, por ejemplo, hoy se recurre al zapatero remendón como le decíamos antes, sin desmerecer la profesión; no, porque ya no existen más, cuando antes íbamos a uno o a otro dependiendo de los requerimientos, ya que uno se dedicaba más a algo que otro, y había uno por barrio; y por qué no existen más, porque los bienes de producción que hoy utilizamos, como la sociedad y sus preferencias y necesidades han cambiado.

¿Se ha perdido la calidad en el mobiliario?
Dentro de la gama de muebles u otros objetos hay distintas calidades, y tal vez en otras épocas en las clases modestas, los mismos no guardaban la vestimenta en un ropero y sí en un baúl porque un mueble así no estaba a su alcance; aquellos muebles de madera de roble y de porte, estaban al alcance de las clases pudientes, no de todos; y hoy me parece que hay una gama de productos, que tratan de abarcar a todos los segmentos del mercado, lo que está bien.
Estamos de acuerdo, eso sí, que quizás se ha perdido un poco la parte estética y la durabilidad, ya que hoy se produce no para que las cosas duren 10 años, sino para que duren 1 o un poco más.

¿La nueva metodología en la construcción de éste tipo de artículos, golpea al campo laboral de dichos oficios?
La visión que tengo al respecto es que, si hoy en día se necesita un mueble determinado, una reja de hierro forjado, o una pieza decorativa como una alhaja, encontrar a gente que trabaje en eso, se encuentra, sucede que el mercado se ha achicado porque la demanda es mucho menor, lo que lleva a que no se encuentren tantos trabajadores en esas ramas. Sin embargo vemos que en una cuadra hay varios comercios que venden celulares, ¿por qué será?, porque la gente lo requiere y desea consumir eso.

¿Se busca lo simple antes que lo elaborado y perdurable?
Le pongo un ejemplo: en la década del 50, si mal no recuerdo, se hizo el murallón desde el puerto hasta el final de la playa Las Cavas, en esos años la Intendencia no tenía retro excavadora, no había camiones, tenía transporte tirados por mulas, y el trabajo era a pala y pico, y lo hicieron, y durante 50 años prácticamente, no necesitó que se le hiciera mantenimiento.

¿Entiende esa clase de oficio como una vocación artística, más que como un trabajo?
Las dos cosas; necesidad de dinero siempre hubo, la gente tiene necesidad de vestirse, comer, y normalmente se trabajaba y trabaja por el dinero; ahora, que hubiera más celo porque su trabajo se distinguiera, también. Cualquiera que haga su trabajo con gusto, tratará de hacerlo lo mejor posible. Yo comencé con mi padre, y mirando en la vidrieras los estilos para poder copiarlos, siempre observando como manejaba el oficio, y así aprendí.

La buena carpintería, ¿es cara hoy en día?
Todo tiene su costo; si bien estoy jubilado, mi hijo continúa con el taller y hablamos siempre sobre el tema, y veo que el tema sigue siendo el mismo, el económico, sumado las variantes que han ocurrido en la sociedad respecto a las preferencias, como lo dijimos. Hoy podemos decir que como accedemos a muchas más cosas, los materiales utilizados no son como aquellos materiales nobles, que no están al alcance de toda la sociedad por lo caro que son, por lo cual a menor demanda, menos conveniencia en comenzar a fabricarlos, y algunos materiales no vale la pena repararlos pues ya culminaron su vida útil. Un cristalero de roble o de pitiribí, hacer se pueden hacer, hay que pagarlos; materiales nobles aún se consiguen; artesanos, también.

Como ex docente, ¿considera un error que no se le de la importancia merecida a las profesiones de las que hablamos?
Indudablemente, porque si hoy se requiere un técnico de buena calidad, con buena formación, hay que darle buena formación, buscársela. Para mí, tal vez el término de que han desaparecido es erróneo, para mí han desaparecido un poco la demanda, por los costos, lo repetimos; también decimos que hoy no vamos a encontrar a alguien que haga una rueda de carruaje, cosa común en la década del 60 cuando comencé, porque ya no se usan, desapareció, lo que no significa que no se pueda hacer. Muchas veces llevan a reparar algunas piezas que requieren reparación, pero la misma es más costosa que si compraran una nueva; a mi personalmente no es que me disgusta hacer reparaciones, lo que me gusta más es reparar algo que valga la pena hacerlo.

Hijo y padre de carpinteros, uno de sus hijos continúa con su taller, ¿siente orgullo en que haya seguido sus mismos pasos?
Más que orgulloso, desearía que él se sintiera realizado. No porque yo hubiese aprendido ese oficio y haber vivido de él parte de mi vida, sino que se sienta realizado en la profesión que eligió. Tengo siete hijos, y Pablo, es el mayor de los varones, quien no tuvo su vocación forzosamente, sino que la eligió el.







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