El CAIF al principio era sólo para los barrios carenciados

El CAIF al principio era sólo para los barrios carenciados

Hoy con Edison Gustavo Da Cunda Silva

Luego de haberse desempeñado por un largo tiempo en la actividad pública, de la cual se encuentra jubilado, Edison Gustavo Da Cunda Silva, recuerda con afecto esos años, preferentemente los que estuvo vinculado a los centros CAIF, a los que no abandonó, por vocación de servicio, y sus comienzos como encargado del comedor del CERP por el que han pasado miles de estudiantes de diferentes lugares que hoy ejercen la docencia, muchos de los cuales de vez en cuando aparecen a saludarlo. En las clásicas 10 preguntas de AL DORSO, nos cuenta su trayectoria e indudable bagaje de servicio social.

Usted es una de las personas que más involucrado ha estado con los centros CAIF en Salto, cuéntenos cómo surgió dicho Plan.
El Plan CAIF empezó en el año 1987, con el advenimiento de la democracia, donde se vio la necesidad que había en el país y el problema habitacional que se tenía, como también en el área de la alimentación, entre otros, se pensó en aplicar un sistema que dio resultado en Chile, con fondos que entregó en su momento UNICEF y que duró hasta el año 1989, creándose lo que llamamos Jardines Maternales, los que estaban enclavados en barrios periféricos de las ciudades, teniendo Salto el orgullo de ser el primer Departamento en donde se abrieron los dos primeros, uno en barrio Don Atilio y el otro en barrio Williams, el mismo día con una diferencia de media hora, siendo Intendente el Escribano Eduardo Malaquina y Presidente el Dr. Sanguinetti, en cuyo gobierno se crearon los primeros 80 centros en todo el país.
En el gobierno del Dr. Lacalle se creó el Fondo de Inversión Social de Emergencia, que lo dirigía la primera dama Julia Pou, dentro del cual se crea una Secretaría Ejecutiva, y ahí pasa a denominarse Plan CAIF (Centro de Atención Infancia y la Familia).
¿En qué consistía en esos primeros tiempos la tarea que se desarrollaba?
Esos centros de referencia en los barrios periféricos de la ciudades, atendían a los niños en la primera infancia, hasta que cumplieran la edad para comenzar la escuela, dándoles alimentación, apoyo escolar en sus primeros inicios; funcionaba desde el 1º de enero hasta el 31 de diciembre, no se cerraba nunca, el niño cumplía 6 años en marzo y empezaba la escuela directamente. Después con el tiempo se fue profesionalizando y en esos 5 años de la administración del Dr. Lacalle, se crearon 120 centros más, contando entonces con 200 centros.
¿Cuándo y cómo comienza su vinculación?
Me vinculé en 1991 a instancias del entonces Jefe de Policía de Salto, Dr. Néstor Albisu, cuando por insistencia de su esposa Juanita, se decidió hacer algo para los niños, y tras seguir los pasos correspondientes, algunos funcionarios de Jefatura nos sumamos a colaborar. Culmina el gobierno del Dr. Lacalle y el 31 de diciembre de 1994, termina el aporte de fondos estipulado en la ley de presupuesto que había creado la Secretaría, y entre los centros que estábamos funcionando en ese momento, creamos una Comisión Honoraria Nacional con un delegado por Departamento, teniendo el honor de haber sido designado en representación de Salto, quedando a cargo del funcionamiento de los 200 centros por el período de transición, hasta que comenzó el segundo gobierno del Dr. Sanguinetti, y ahí se crea definitivamente la Secretaría en la órbita de Presidencia, al dejar de ser una experiencia piloto, con 8 años de funcionamiento
¿Podemos catalogar a los CAIF como una de las pocas políticas sociales que han trascendido los distintos gobiernos?
Desde que se estableció definitivamente la Secretaría y se comenzaron a votar recursos en las leyes de presupuesto, que continúan hasta el día de hoy, pasando, como lo dijo, por varios gobiernos, cumpliendo el Plan el año que viene 30 años, no habiendo hoy en día, nadie, ningún político, ni ningún partido que se le ocurra decir, vamos a cortar o vamos a quitarle fondos, al contrario, ya se transformó en una política nacional institucionalizada, la cual ha ido cambiando para bien, porque las cosas necesitan ir evolucionando.
¿Cuáles han sido esos cambios?
Primero trabajamos con la universalización de 5 años, después de 4 años de Primaria, hasta que llegó un momento en el que nos estábamos superponiendo, con la misma cantidad de niños, entonces, en el 2004, se entró en un programa que se llama “Experiencia oportuna”, donde se lleva al bebé desde los tres meses con un referente familiar, que puede ser madre, padre, un tío, un hermano mayor, abuelos, entonces se les enseña prácticas de crianza con un equipo técnico formado por psicólogo, asistente social, psicomotricista, maestros especializados, educadores, trabajando en total alrededor de unas 15 personas, eso hasta los 2 años, cuyos cupos van aumentando, de 3 meses a 1 año y de 1 año a 2; luego entra en un régimen diario hasta los 3 años, saliendo directamente a la escuela en nivel 4. Hoy en día se está hablando también de universalizar los 3 años, pero eso llevará un tiempo todavía.
¿Costó convencer a la sociedad de las bondades del Plan?
A veces la misma gente de los barrios que tenía otra mirada, eran los primeros que llevaban a los niños, pero a veces, el niño que más necesitaba ir, no era llevado por un tema de idiosincracia, entonces, en el año 2006, estando como delegado nacional por las asociaciones civiles, se creó un programa llamado “Derribando muros”, en el cual el CAIF salió puertas afuera, a vender su “producto”, y tratando de que no fuera el vecino el que fuera, sino que fuera el CAIF, el que ofreciera el servicio, mostrando los beneficios para sus hijos, y así fue como aquello que al principio era solamente para los barrios carenciados, hoy en día está arraigado en todo el mundo, pues todo el que puede, solicita llevar a su hijos, habiéndose llegado en la actualidad a unos 400 centros en todo el Uruguay, con un promedio de 150 niños cada uno, con una amplia lista de espera de unos 1.000 solamente en Salto, que cuenta con 24 CAIF.
Desde hace años regentea una empresa que se hace cargo del comedor del CERP, lo cual no deja de ser también un importante aporte a otra obra social de envergadura, que ha brindado y brinda muchas oportunidades a la juventud; ¿ha pensado en ello?
Es verdad, es una de las grandes obras que se han hecho en los últimos años, fíjese que el CERP comenzó en el año 1997, tras la polémica reforma del Profesor Rama, donde lo que se hizo fue emparejar hacia arriba, porque aquéllos muchachos que vivían en ciudades chicas o en pueblos como Constitución, Belén, Gomensoro, San Javier, entre otros, no tenían otra opción, o estudiaban magisterio en su ciudad, o entraban a la Policía o a la Intendencia, no teniendo muchas otras posibilidades de venir a estudiar a Salto y a Montevideo ni que hablar; por lo cual, con éste sistema lo que se hizo fue democratizar las oportunidades, donde se les brinda alojamiento, almuerzo y cena, y pasajes cada 15 días, y ahí entra nuestra parte. En el año 2002 se llamó a licitación y la empresa en la que trabajo se presentó y desde ese momento, en el que empezamos por un año, hasta el día de hoy, presentándonos en cada llamado.
¿Se siente satisfecho con tanta experiencia adquirida en rubros tan diferentes y no tanto, al ser al fin una apuesta solidaria?
El haber sido llamado a colaborar con los CAIF, ha sido sin lugar a dudas una de las mayores satisfacciones de mi vida; a través de él pude conocer a mucha gente de todo el país, y al país mismo, con conexiones y vinculaciones que han ido aumentando y quedando; y en cuanto al comedor, uno ve el agradecimiento de los muchachos, muchos de los cuales nos dicen que si no fuera por éste sistema, no podrían estudiar, recibiéndose por año, un promedio de unos 20 o 25 nuevos docentes. Muchos han vuelto a sus pagos y los que se quedaron de vez en cuando aparecen a saludarnos y eso nos deja muy contentes, pues es nuestro aporte a esa gran obra.
Sin el respaldo familiar dichas tareas no serían posible de realizar, ¿o nos equivocamos?
Para nada; uno tiene que disponer de tiempo que le saca a la familia, estando muchas veces fuera del departamento, en lo que refiere en mi actividad en los CAIF; hoy mis hijos ya están grandes, pero en su momento viajé mucho y no deja de ser un sacrificio. Sin duda que me han apoyado muchísimo.
¿Cómo se conforma esa familia?
Mi señora, tres hijos y un nieto de 5 años, de los cuales hoy disfruto más al estar jubilado.







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