Gestora de un fenómeno llamado “Cantares”

Con la Maestra Amalia Zaldúa Rivas 

-  “El coro me ha dado grandes e inesperadas alegrías”

al dorsoCuando comenzó a desplegar su talento, jamás imaginó que llegaría tan lejos y que iba a protagonizar hechos de trascendencia que han quedado para la historia cultural del departamento.

Amalia Zaldúa, con sus ochenta y cuatro años, continúa irradiando la energía que tienen los que hablan y actúan con propiedad.

El Coro “Cantares” –  de su mano ha alcanzado un prestigio allende fronteras, Amalia, lo considera como un hijo que le da dado grandes satisfacciones en la vida.

Se sube de a poquito el telón, una a una se van encendiendo las luces y entre bambalinas, la entrevista va tomando vuelo… desentrañando la vida de una mujer que es toda una institución… que ha dado lo mejor de sí para honrar a su departamento, en cada lugar del mundo donde hizo sentir las voces que ha sabido cultivar con maestría… las de su querido coro “Cantares”.

Maestra de profesión… todo comenzó en el ámbito escolar, donde se desempeñó como maestra común y docente de Música.

Primeramente fue en la Escuela No. 3, luego en la No.4, hasta que propuso unir los dos coros… “Era un grupo grande de niños que llegaron a cantar a dos voces” – recordó  con una expresión dulce.

Las remembranzas la llevaron a la presentación en el teatro, donde aquellos párvulos hicieron un bello espectáculo vocal.

“Por el gusto de hacerlo formamos el coro con Nacha Testa, que me acompañaba en el piano.

Anteriormente tuve la oportunidad de integrar la coral salteña, dirigida por el Maestro Eric Simons

Fue allí que Amalia descubrió claramente su vocación… fue siempre una apasionada del piano y las voces humanas y su potencial polifonía

POR EL GUSTO DE HACERLO…

“ME ENCANTA EL TRABAJO CON LAS VOCES HUMANAS”

Un día, en charla con una colega, puso de manifiesto su ánimo por dirigir un coro infantil y allí su historia fue tomando vida.

Considera que usualmente en el centro escolar la música y el canto se cultivan de una forma que no resulta ser muy atractiva para los niños, que deben estar de pie a veces por mucho tiempo.

“Inclusive que hoy fuera a trabajar con chicos no trabajaría de la misma forma que otrora, pues someter a una disciplina coral exigida no es recomendable.

El coro de niños debe transmitir la verdadera alegría de cantar, las músicas que están a su alcance”. – aseguró.

Su labor en ese sentido fue más por instinto que por seguir una dinámica pre establecida, sabe que los niños son grandes imitadores, lo que lleva a tener la responsabilidad de brindarles un buen ejemplo vocal.

¿CIERTAMENTE EL OÍDO ES EDUCABLE?

“El oído se educa… a aquellas personas duras de oído, indudablemente les cuesta mucho más.

Hay quienes ya tienen el don de escuchar bien y afinar bien, lo que les permite seguir mejorando.

La voz es siempre educable… la prueba está que cuando alguien tiene un accidente vocal debe rehacer su voz y lo puede hacer”.

Cuando se va a trabajar seriamente con un coro, previamente es menester probar las voces y ver a que cuerdas corresponde.

30 años trabajó en la Educación Primaria y 20 años como Profesora de Música en el Instituto Normal, cuando éste se oficializó.

Está convencida que el instrumento necesita una constante ejercitación, sumado al estudio sistemático del mismo.

Dando a luz a “Cantares”

- ¿En qué momento surge la idea de formar un coro de adultos?

-“Cantares tuvo un proceso inesperado, porque yo dirigía el coro del Instituto Normal y habíamos concretado algunas actuaciones a pedido de diferentes instituciones.

Con ese coro en 1967 se había organizado un evento muy lindo en el Teatro Larrañaga, que se denominó Expresión 67, espectáculo que reunió a la música, a la danza, y a la Expresión Corporal, a cargo de la Maestra Miriam Albisu, compañera del instituto”.

Un día se acercaron unos ex integrantes de la coral salteña y me propusieron que los dirigiera con la obra El Mesías, de Haendel recordando que en 1953 se estrenó la obra vocal (con más de mil voces y el acompañamiento de la Orquesta del Sodre) por primera vez en nuestro país, cuando la inauguración del Parque Harriague dirigida por el mentado Maestro Eric Simons.

La primera sensación de Amalia fue el sentimiento de responsabilidad que se significaba dirigir una obra de tal magnitud, pero lejos de amilanarse, aceptó el desafío.

En 1977 Amalia advirtió que había en cierto sector, deseos de cantar.

Ese grupo se reunió en casa de la docente y comenzaron a organizarse los ensayos.

“Lo único que les dije  – teniendo en cuenta que estábamos viviendo una época de dictadura –  que solamente nos reuniríamos a cantar, sin hablar de política, religión y a modo de chanza les dije que tampoco de fútbol”.

Un amigo llamó a otro y la primera presentación fue en el Jardín 103 que celebraba su aniversario.

Debutaron con cinco canciones preparadas, cosechando largos aplausos del público

La denominación “Cantares” surge en consenso, con  el número de 32 componentes divididos en las cuatro cuerdas básicas.

PRIMER CONCIERTO DE NAVIDAD EN LA CATEDRAL

Aprovechando el vínculo que mantenía con el grupo religioso de la iglesia, se organizó el primer concierto navideño en la Catedral, donde el espectáculo dio que hablar… a Catedral colmada, el coro emocionó a todos los presentes con sus villancicos.

En una actuación en el Palacio Gallino, el coro fue escuchado por el director del coro “Juventus” de la capital del país.

En consecuencia, “Cantares” fue invitado a participar del festival anual de “Juventud”, cumpliéndose así la primera salida fuera de Salto.

“Muchas cosas se fueron dando, sin una planificación previa.

En 1979, el coro “Juventud” junto a otro coro de Colonia, venían de paso por Salto, rumbo a Paraguay.

Fue así que se organizó el primer festival en el departamento donde cantó el coro de Rosario (Colonia), Coro Juventud y Cantares.

ASOCIACIÓN CORAL CANTARES

En 1980 se formó – con personería jurídica, la Asociación Coral Cantares que tuvo el cometido de colaborar con la organización de las giras, viajes y festivales donde se recibieron agrupaciones corales del Uruguay y el exterior.

El coro llegó a tener 45 integrantes y más de un centenar de socios.

“Cantares me ha dado alegrías enormes… el apoyo de la gente fue siempre incondicional” – reveló.

Fue seguido de un público que supo valorarlo, escuchar con el merecido respeto y silencio.

Paulatinamente se fueron sucediendo las giras internacionales y en Salto se recibieron coros de distintos lugares del mundo.

CANTANDO JUNTO AL PAPA JUAN PABLO II

 – ¿Los secretos del éxito?

 -“Lo más importante es que la música se tomó en serio… siempre dije que aunque sean tres personas que estén escuchado, debe sonar bien y hay que brindar un espectáculo de nivel

Los integrantes del coro siempre cumplieron, pudiéndose hacer bien las cosas”.

 -¿Y cómo logró amalgamar el grupo?

 – Por suerte, desde el principio, hubo un buen entendimiento… el hecho de viajar juntos y compartir distintas experiencias fuera y dentro del país nos fue uniendo notablemente”.

En 1988, ante la venida del Papa Juan Pablo II, Cantares cantó “El Mesías” a su entrada y el “Aleluya” a su salida.

Inmediatamente el coro recibió la invitación del Vaticano para Amalia participar de un congreso de Maestros de Capilla en Roma y así fue, luego de recibir la tercera invitación.

En 1993, luego de un arduo trabajo para lograr los medios económicos, “Cantares” viajó a Europa y sus presentaciones fueron muy exitosas en el Primer Mundo.

Dentro del largo historial del coro, se trajeron orquestas, se hicieron presentaciones sinfónico – corales de alto costo, sin cobrarle jamás una entrada al público.

“Más que los viajes, que fueron experiencias maravillosas y beneficiosas para todos nosotros, son trascendentales lo logros que pudimos alcanzar; la visita de los coros y los espectáculos que pudimos compartir con el Maestro Eric Simons.

Eric llegó a dirigir a Cantares en el Teatro Solís, el Réquiem de Mozart con la compañía de la Orquesta Sinfónica del Sodre; en Salto, la misma obra se ejecutó con el acompañamiento de un organista.

Al año siguiente, se interpretó un Te Deum de Haendel y el maestro logró traer tres trompetistas del Teatro Colón de Buenos Aires.

Amalia Zaldúa hizo arreglos propios para cánticos de la Iglesia y arreglos para coro en el tema “Yo crecí cantor” de Carlos Ardaix.

Reconoce que las obras religiosas son las que dirige con más gusto porque ese tipo de música es que dio origen a los coros.

“Los grandes compositores corales, creaban para los servicios religiosos” – indicó.

Amalia Zaldúa Rivas ha vivido la música como un verdadero apostolado y no descarta con el tiempo surjan nuevos proyectos.

35 conciertos de Navidad e innumerables presentaciones en el país y demás continentes, solventan la trayectoria de un fenómeno que es salteño y su creadora supo tomar las riendas que la condujeron inexorablemente por el camino del éxito y el prestigio como pocos.

Hoy por:  María Fernanda Ferreira