Graciela de Souza. Una vida dedicada a la danza

Hoy por: Dr. Adrián Báez

El Estudio de Danza y Ballet Graciela de Souza, fue sin lugar a dudas un ícono de dicha disciplina en nuestra ciudad. Por allí pasaron cientos de chicas que encontraron en el baile la manera de “expresar con el cuerpo, las principales emociones”, según nuestra entrevistada. En esta entrega de Al Dorso, Graciela de Souza nos cuenta la trayectoria de una vocación que de volver a nacer, elegiría nuevamente.

1- ¿Por qué la danza y no otro arte?
Porque el ballet, las danzas españolas y danza jazz –danzas que enseñé-son movimientos acompasados al ritmo de una música, percusión o sonido a través de los cuales, uno transmite, comunica y expresa con el cuerpo, las principales emociones: si se está contento o triste. Simplemente y siempre lo digo, el movimiento a través de la danza, es vida. Es una manera de poder liberarte; a veces cuando se pone música en mi casa, inconscientemente, si estoy sentada, me paro y bailo; es como que algo me impulsa, y, eso es la danza, un primer impulso del hombre, con el intento y el deseo de comunicar todas sus emociones, lo reitero, y sus deseos, como también, sus miedos.

2- Por lo tanto, ¿podemos considerar que los diferentes estilos de danzas reflejan los estados del alma?AL DORSO GRACIELA DE SOUZA
A lo largo de la historia del hombre, hubo danzas para todo; se danzaba por alegría, o por tristeza. Es algo que nació desde antes que el lenguaje hablado. Se lo hacía, precisamente para expresarse: fiesta, rituales, luto, guerra. Es algo innato en el hombre, y también está relacionado en su naturaleza. Se ve en los animales (mamíferos, aves, insectos), los que danzan, para poder cotejar una pareja, por ejemplo, hasta para aparearse; luchas territoriales; para advertir el peligro; y, ahí, están haciendo una coreografía con códigos que se transmite por generaciones. Por eso considero que es la esencia y sostengo que la danza, es vida. Es el alma misma de la vida. Es el alma misma de una persona, que se refleja y transmite exteriormente.

3- ¿Existen diferencias entre los estilos que enseñó, tomando en cuenta lo anteriormente mencionado?
Son diferentes, porque hay diferentes modalidades de danzas. Estas son manifestaciones que muestran de repente, las formas de sentir y de vivir de determinados lugares, ciudades, pueblos, sectores, grupos sociales; de ahí que hay tanta cantidad de modalidades de danzas. Tenemos por un lado, la danza clásica, que es la madre de todas las danzas, técnicamente ya que de ahí surge la codificación; luego está la neo clásica, la moderna, la posmoderna, contemporánea, danzas sociales, urbanas, ritmos latinos, danza española, flamenca, tango, en fin, muchas variedades. Y todas ellas, por qué se hacen; porque provienen de un momento determinado, de un grupo de personas que de repente, sienten y se ponen a transmitir su forma de vivir.

4- ¿Durante cuánto tiempo dirigió la academia de danza?
Desde el año 1976 hasta el 2006 o 2007. En ese momento había otras profesoras de danza; no éramos tantas. Una vez que dejé la docencia, tampoco me desconecté; dije: hasta acá llegué, estoy bien, pero si bien dejé de dar clases diariamente, sigo conectada tomando exámenes, si me lo piden mis ex alumnas, hoy recibidas de profesoras, y yo encantada. Porque para mí, no es un trabajo, para mí es un placer.

5- ¿Se considera una afortunada al haber trabajado de lo que fue su vocación?
Nunca me quejé: ay, que macana, tengo que dar clases, tengo que trabajar; no, es algo que me nacía, es algo lindo, es algo que disfruto. El enseñar, el poder transmitirles a las alumnas el amor por la danza, el que sepan que a través de un movimiento tan simple como girar, caminar, en danza, se transforma, coordinadamente en coreografías.
Pienso que todas las profesoras de danza hoy en día, deben disfrutar, y no deben considerar la danza como un trabajo, como un peso. Calculo yo que lo hacen por amor a lo que están haciendo, de lo contrario se dedicarían a otra cosa. En mí caso, nunca lo consideré así, nunca lo viví como una imposición o carga.

6- ¿Qué balance hace de sus años de docencia?
Durante todo el tiempo que trabajé, tuve muchas alumnas que se recibieron; otras que por ahí, llegada cierta edad no quisieron seguir porque deseaban hacer otras actividades, pero aún hoy, cuando nos encontramos, me dicen que el tiempo más lindo para ellas, era el tiempo en que iban a hacer danza, no dejando de recordar dicho tiempo, y de amar ese instante. Muchas manifiestan que les gustaría volver, porque lo importante es que para esto, no hay edad. Empecé de niña, como lo hacía en ese momento la mayoría de las personas; hoy en día, por suerte, ya no es motivo en lo serlo. Conozco gente grande que me expresa que le gustaría hacerlo, pero que por la edad, el físico, la timidez y demás, no lo hacen. Hay que dejar de lado todas esas ideas que no ayudan. Tenés ganas, éste es el momento, empezá.

7- ¿El baile es una terapia?
El solo hecho de pensar que cuando estás bailando, sentís alegría, sentís placer; dejás de lado todo el estrés del día a día y liberás las famosas hormonas de la felicidad. No importa si bailás bien o mal, eso es lo de menos; el hecho es moverte y disfrutar la música.
Ojo, no solamente estoy hablando de hacer danza clásica, danzas españolas, por ejemplo; hoy en día, hay tantos ritmos, como el latino, el tango, etc., que se pueden aprender, incluso el aeróbic, el zumba (que yo practico), y si vieras de qué forma se disfruta, y cómo salís renovado, aunque cansado, eso sí, pero, en realidad, en mi caso, lo tomo como una terapia, pero más divertida.
Además de los beneficios que te da, que son increíbles. Porque adquirís más resistencia, mejora la capacidad física (tonifica los músculos, las articulaciones, los huesos, la espalda), y, en mi caso particularmente, me hace sentir más joven.

8- Cuéntenos cómo se vivía la preparación de los festivales y la rigurosidad de la disciplina previa y durante los mismos
Las niñas de los grupos infantiles por ejemplo, tenían tres horas semanales; ya más grandecitas, sí, tenían una hora y media, tres veces por semana, y, las grandes, las de superior, les daba clases todos los días. A parte de eso, estaban los ensayos, principalmente cuando venían profesores, bailarines de Montevideo. Trajimos durante mucho a Cristina Chamorro, bailarina del Sodre, y a Eduardo Ramírez, que fue Director del Sodre; él, por ejemplo, tenía una rigurosidad a otro nivel y era eso, lo que yo tenía que transmitirle a las chicas, y cómo respondían, cómo evolucionaban. Ahí estaba lo bueno de dichos eventos. Se preparaban las coreografías de distintos ballets: El Quijote, El Cascanueces, etc., por parte de Cristina, quien exigía una disciplina impresionante. Para las chicas sentir que bailaban en conjunto con ellos, era algo increíble. Me parece que eso era un estímulo mayor para tratar de superarse y de lograr, incluso, personajes importantes.

9- ¿Uruguay es más reconocido mundialmente hablando en lo que respecta al ballet, que años atrás?
Indudablemente. Es más, mi generación cuando empezamos danza, necesitábamos de gente que viniera de la Argentina, porque acá estaba muy decaída, no era reconocida, no había muchos eventos, ni figuras destacables, lo cual, hoy, es diferente. Y diría más. Argentina hoy busca a los uruguayos. Hoy tenemos figuras como María Noel Ricetto, y desde que se comenzó a expandir, es otra la visión y el reconocimiento que se tiene hacia los bailarines de la danza uruguaya. También, es cierto que desde Uruguay, se empezó a apostar más, y así tuvimos a un Julio Boca dirigiendo el Ballet Nacional del Sodre. Él, impuso la renovación del plantel de bailarines, dándole posibilidades a las nuevas generaciones, y, eso hizo mucho bien. Fue toda una revolución.

10- Si volviese el tiempo atrás, ¿elegiría nuevamente la danza?
Sin duda que sí. Exactamente. Vuelvo a nacer, y buscaría tomar nuevamente clases, incluso en otros lados. Otros profesores, otras modalidades diferentes. Vuelvo a ser bailarina y profesora. No hay duda.