“Hacemos un seguimiento de los niños”. Hoy con Elba “Tati” García da Rosa

Conocida por todos como “Tati”, Elba García da Rosa, es una mujer multifacética que ha sabido conciliar los roles de hija, madre, esposa y abuela, con su vocación desempeñada a servicio de la Justicia como funcionaria de carrera del Poder Judicial, donde supo adquirir el respeto de compañeros, profesionales y toda persona que la conozca en la tarea; merecido reconocimiento brindado a los que ejercen su labor con responsabilidad y seriedad.
Pero quizás, el más loable de los compromisos adquiridos y de las actividades que realiza, sin quitarle importancia a las demás, es el asumido hace 16 años en la lucha contra el cáncer padecido por niños, lo que la define como un ser humano de los que ya quedan pocos.
En el diálogo mantenido con El Pueblo, nos inmiscuimos en la interesante trayectoria de vida de una mujer de carácter, que ha sabido transitar digna y honorablemente por la vida, y que lo hará por mucho tiempo más.

Más de 40 años como funcionaria del Poder Judicial, tiempo en el que desarrolló una carrera admirable, perdurando en un ámbito no siempre fácil y complejo, ¿cómo han transcurrido para usted éstos años en dicha tarea?
Hace 43 años que comencé a trabajar en el Poder Judicial, lo que es mucho tiempo, toda una vida; aún hoy me siento muy contenta y bien, lo que es importante, y con ganas de continuar por algún tiempo más, ya que el Juzgado para mí es como mi familia, mi casa, donde pasamos muy bien con los compañeros, y nos llevamos muy bien entre todos, en definitiva, es mi vida.
En aquél entonces se ingresaba a la función pública por medio de algún contacto amigo, no por concurso, comenzando a trabajar en el Juzgado de Paz, que se encontraba en aquel entonces en el edificio que ocupaba el Correo, hacia la izquierda del mismo, siendo 6 funcionarios varones y yo la única mujer que formábamos parte del mismo en esa época, compañeros que me trataban divinamente.
Era una tarea muy sencilla y a veces un poco a contramano, porque, por ejemplo, era una oficina en la que no teníamos teléfono y usábamos el del Correo, el que nos prestaba muy amablemente el Jefe que en ese entonces era Tito Coutinho.
Y bueno, durante este tiempo aprendimos que la práctica lo es todo, porque toda la experiencia adquirida, todo lo que hemos visto, y me refiero a casos de todo tipo, es impagable,

¿Cómo ha ido evolucionando el Poder Judicial desde su óptica?
Ha ido evolucionando bien y mucho en algunos aspectos, y en otros no tanto; en lo que considero que ha avanzado, es el haber establecido que para ingresar al mismo y poder desarrollar la carrera y ascender, se tiene que dar concurso, lo que me parece bien.

¿Qué cargo desempeña en la actualidad?
En éstos momentos ocupo el cargo de Alguacil, que es el cargo máximo al que se llega en la carrera, la cual desempeño hace ya 7 años; ahí sí, para poder ascender, como lo manifesté anteriormente, se debe de dar concurso por la importancia y la responsabilidad del cargo.

¿Siente que se deja de lado al Poder Judicial en el Uruguay, no otorgándole los recursos genuinos que necesitaría para realizar mejor su tarea?
Siempre hemos luchado por los presupuestos; desde que me conozco hemos estado realizando paros y en la lucha, al nunca poder tener un presupuesto propio, lo que ha sido y es un gran inconveniente.
Recuerdo que hace unos 30 años aproximadamente, hicimos un paro que duró unos 3 meses, logrando solamente negociar que los descuentos que se nos aplicaban se pudieran pagar en más tiempo, algo parecido a lo que vivimos ahora. Siento que muchas veces no se valora la tarea que hace el Poder Judicial y en él a los funcionarios; además de que siempre existen distintos intereses en juego que influyen.

¿Les daría alguna sugerencia a las nuevas generaciones de funcionarios judiciales?
Que aprendan de la experiencia, pues todo lo que uno ha hecho ha sido en base a ella; sobretodo ser humildes en la función, con los conocimientos, con los compañeros de trabajo, con las personas con las que se tiene que tratar, no haciéndose los fuertes ni los duros, porque uno llega muchísimo más a la gente hablando, que actuando de pesado. Pero que lo apliquen también en todos los ámbitos de la vida, donde creo que hay que actuar de igual forma.

¿Recuerda en especial alguna anécdota que haya vivido?
Sí. Una vez fuimos con un Abogado a hacer una Inspección Ocular en la zona de Tropezón, y quedamos aislados cuando volvíamos, porque cayó una de esas bombas de agua de la nada y la calzada estaba totalmente crecida y tapada por el agua. Entonces me enojé mucho con el Dr., porque me decía que sabía manejar bien y que iba a cruzar igual en ese estado, y me le planté y le dije que no con mucha fuerza, la que no sé de donde me salió, qué eso hacía la gente irresponsable, que nos iba a arrastrar; bueno, al rato, cuando paró de llover, pasó un camión chico y nos ofreció cruzar primero para abrir el torrente de agua y que pudiéramos pasar, lo que hicimos.

También se encuentra comprometida en el área social en una temática muy seria como es la lucha contra el cáncer padecido por niños, ¿desde cuándo sintió el llamado a sumarse a una causa tan importante?
Exactamente hace 16 años que trabajo en la lucha contra el cáncer en niños; primero comencé en la Fundación Peluffo Giguens, y ahora continúo en la Comisión de Apoyo de Salto a la Fundación Pérez Scremini, trabajo en el cual hemos tenido muchas satisfacciones y de lo otro también.
¿En qué consisten específicamente las actividades que realizan?
Hacemos un seguimiento de los niños con los que nos toca trabajar, ocupándonos de ellos desde cerca, yendo a la casa, viendo si le hace falta algún útil escolar o alguna otra cosa, en el cumpleaños de alguno de ellos vamos juntos al cine, en algunos casos colaboramos con comestibles para su hogar, etc; en mí caso particular, que tengo a mi cargo a un niño desde que tenía 1 año de edad, concurro a las reuniones de padres cuando la madre no puede asistir, porque él va a la UTU, en fin, asegurarnos de que lo que precise y esté a nuestro alcance, se lo podamos brindar.
También concurrimos como delegados, a las reuniones que se llevan a cabo en distintos departamentos y en la Sede Central en Montevideo, que se encuentra en el Hospital Pereira Rossell, y al Campamento al que concurren los niños sorteados cada vez, donde realizan muchas actividades y confraternizan entre sí.
En Salto hacemos varias campañas para obtener recursos, pero con la que más recaudamos en éste momento es con “La hamburguesa amiga”, la que va a realizar este año en el mes de agosto o septiembre.

¿Cuántos niños salteños son atendidos en éste momento?
Unos 30 niños en total; atendiéndose regularmente, tal vez sean unos 10, los demás van a hacerse controles, y uno que lo hace una vez al año; son una cantidad de chiquilines, todos ellos usuarios de Salud Pública.
No es fácil, pero se puede sobrellevar, sobre todo ahora que los niños parece que superan todo, siendo difícil, no imposible, que un niño hoy en día se nos vaya, por eso lo apoyamos y a su familia en todo lo que podamos.

En cuanto a la familia; es hija, madre, abuela y esposa, ¿qué faceta sobresale?
Bueno, en realidad soy todo a la vez y trato de cumplir las funciones lo mejor que puedo. Tengo dos hijos y 4 nietos: Alejandro, el mayor, que es Contador Público y tiene 3 hijos: Paulina, Joaquín y Santiago, y Angelina, que es Psicóloga y tiene a Vittorio; mi esposo Juan Carlos y mi madre Elba Picción más conocida como “Beba”, la que está muy bien a pesar de ser una persona mayor. La verdad que somos una familia unida, lo que creo que es lo más importante.







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