“He sido un tipo afortunado”

Luciano Campos.

Nuestro entrevistado, es un salteño que ha tenido una vida bastante particular. Se considera un privilegiado, por haber vivido, siempre, de su gran pasión: la música; la que considera, le ha abierto puertas y hecho vivir momentos inimaginables.
Luego de 30 años en España, regresó a Salto, apostando a un país, que más allá de sus dificultades, considera grande.AL DORSO LUCIANO CAMPOS

1- Háblenos de sus comienzos
Soy nacido en Salto, en calle Morquio del otro lado de la Avenida Harriague, en barrio Ceibal. Fui a la Escuela Nº 9 de dicho barrio, cursé los seis años ahí; luego, cursé secundaria en el Liceo de la Zona Este y en el Ipoll. En la Zona Este tuve la posibilidad de formarme con un gran equipo de profesores, con un equipo directivo ejemplar; siempre digo que, la base educativa que tuve en la Escuela N° 9 y en el Liceo de la Zona Este, fue la que me marcó en mi vida. La enseñanza de esos dos centros educativos, forjaron mi futuro. Y, me di cuenta de muchas cosas, llegado al grado que, cuando comencé el Liceo, me encontré con un profesor de apellido Lescano, quien descubre mis aptitudes como estudiante y como atleta, y me motivó para pasar a formar parte de la Selección de Atletismo de Salto; también, me sumé a la Coral del Liceo; practicábamos fútbol con la 4ta. o 3era. en Ferrocarril, en ese momento estaba el “Chirola” García, recuerdo; y cantaba. Tanto con atletismo como con el coro, pude viajar por todo el país; lo que fue una buena experiencia. Pero además, con tan sólo 14 años, se me dio la oportunidad de hacer un programa de folklore en Radio Tabaré, en la época de Di Giácomo; en fin. Eso fue desde los 12 a los 17 años, cuando me fui de Salto a Montevideo.

2- ¿En esa época fue cuando comenzó también a desarrollar su gran pasión, la música?
Exactamente. Comencé a aprender a tocar guitarra con Juan José Aramburú, también periodista de Salto, quien me dijo que precisaban linotipistas; yo no sabía qué era eso, y me pidió que fuera hasta el diario Tribuna Salteña, donde me explicó lo que era. Y, entonces, ahí, los fines de semana empecé a ir y a escribir. Independientemente de que cantaba, estaba en la coral, el programa de radio; me dije a mi mismo que iría a Montevideo a el diario El País y sería linotipista, y así fue. Trabajé tres años; y aquí en Salto, llegué a hacer alguna cosita más, con Enrique Tourn, levantando los resultados de los partidos de básquetbol.
Musicalmente, toqué en el grupo “Los Cantores de Viana”; cuarteto vocal, con guitarra, que cantaba folklore, el que estaba muy influenciado por Argentina, con el que viajé a varios festivales. Esto último, constituyó una actividad cultural, que para mí, fue muy importante. Así marché a Montevideo, ya sabiendo que estaría por un tiempo, y luego, me iría del país.

3- ¿Y, ese lugar elegido, fue España?
Sí; con 24 años, conseguí cruzar el gran charco. Me fui a cantar a Europa. Había un amigo que se había ido también, con el que estudiamos juntos, quien me comunicó que estaban necesitando un cantante; y me fui sin pensarlo. Así llegué a Cataluña, a Gerona, precisamente. El mismo día que llegué, comencé una carrera frenética, cantando y haciendo música.

4- ¿El uruguayo se adapta mejor al extranjero, o un extranjero se adapta más fácilmente a Uruguay?
En cuanto llegué a Cataluña, empecé a conocer a su gente, sus costumbres, su idioma, su cultura, sus vivencias, su entorno; el por qué de Cataluña, el por qué del País Vasco, el por qué la Península Ibérica no es España y España no es la Península Ibérica. España en sí, es un conjunto de comunidades, en el que viven y conviven en la misma tierra, pero son diferentes, tiene culturas arraigadas, distintas. No es lo mismo un catalán, que un vasco, un andaluz o un madrileño. Por lo tanto, puedo decir que son dos cosas diferentes, pero se encuentran.
El uruguayo, se adapta rápidamente a España, por ejemplo; a la buena vida y a las buenas costumbres(a la higiene, a que el sueldo alcance, a la educación cívica, vial, etc.), todos nos adaptamos. Ahora, viene al Uruguay un español, y al principio, disfruta la tranquilidad del campo, del ritmo de vida, y, como viene con una moneda fuerte, no va a tener problema; pero, al poco tiempo, se vuelve. La mayoría de los uruguayos que han venido después de estar años allí, extrañan cosas. No porque hayan dejado de sentirse uruguayos, sino porque da pena que un país como Uruguay, esté tan estancado en el tiempo, en muchísimas cosas.

5- Allí Incursionó en el mundo del turismo, ¿puede ser?
En España abrí empresas vinculadas a la hostelería, viajé mucho por Europa a raíz de ello, donde aprendí muchísimo. Como al inicio cantaba en los hoteles, me empezó a interesar el tema de los eventos, de los congresos, de las convenciones. Entonces, hice un plan de estudios, en una empresa que se llama Gestión Empresarial Hotelera y Turística, la que está directamente ligada a la Universidad de Gerona, y me especialicé en eso. Todo relacionado; trabajé como músico, como Director de Eventos en hoteles y casinos, y así me fui formando y relacionando con muchísima gente.
Luego de las crisis en España, se entendió que, solamente sol y mar no se podía vender, así que, se comenzó a capacitar a la gente, formar para brindarle una buena atención al turista, porque se tenía que ofrecer otras cosas también. Fíjate que a España, hoy en día, la visitan 60 millones de turistas al año, siendo que tiene 40 millones de habitantes, o sea que, prácticamente lo dobla en cantidad de visitantes. Se apostó muchísimo en todo tipo de servicios, si no, esa gente se iba a Grecia, a Turquía, a Marruecos o a Croacia. Por lo tanto, justamente, me especialicé en eso, intentando formar equipos, capacitando a gente, con tal de que el turista no se fuera del país con una mala imagen, pretendiendo que todo eso que se sembró se fuera a recoger en la próxima temporada; así se fideliza al cliente, al turista y se fideliza la ciudad.

6- Desde su experiencia en el tema, ¿considera que nuestro país es realmente consciente de su posicionamiento como polo turístico en la región, o está a años luz en comparación con España, por ejemplo?
No sé si a años luz; lo que sí sé es que España tiene una ventaja con respecto al interior del país. Allí la mayor concentración de turistas está sobre el Mar Mediterráneo, que baña el país desde norte a sur. Madrid, por ejemplo, no tiene mar; pero, sin embargo, apuesta por el turismo, y ha buscado una forma de atracción, de que su ciudad se mantenga limpia; que tenga sus museos abiertos, siempre; que La Castellana, que el Bernabéu, que la Puerta del Sol, sean puntos de encuentro importantes de una ciudad que no tiene mar, pero sí esos otros recursos, los que sabe explotar bien.
Volviendo a Uruguay. El interior, en comparación con el este, no tiene recursos como el mar; tiene un río, en la zona oeste, al que habría que sacarle mucho más provecho; creando fuentes de trabajo, capacitando gente para que quede radicada allí, etc. Uruguay tiene posibilidades para hacerlo; lo que sucede, es que hay que traer cosas del exterior, y tratar de introducirlas y adaptarlas a las formas, a la cultura, al territorio, y demás, propios del Uruguay.

7- Sin embargo, ¿usted volvió después de 30 años y apostó al país, instalando una empresa y rehaciendo su vida?
Hay una frase que me acompaña que dice que, uno no puede ir a buscar trabajo, sino que debe encontrar trabajo. El hombre tiene que estar capacitado para sobrevivir en esta gran selva que es la tierra. Cuando creo una fuente de trabajo, la creo, por supuesto, para mí, pero siempre para mis colaboradores, mi equipo. Hay que aprender a hacer cosas juntos, a apostar a trabajar en equipo, por eso nunca hablo de mis trabajadores o empleados; ellos son, repito mi equipo.
Lamentablemente, normalmente los uruguayos somos quejosos; creo que debemos comenzar a tener mente ganadora , y no solamente en el fútbol. Es importante tenerlo en cuenta, porque, la riqueza humana es importante. El uruguayo cuando se va del país, explota muchas cosas que no explotó aquí. Si hay que trabajar 18 horas por día, las trabaja; y se dice: pero allá me las pagan; y bueno, aquí si se trabajaran 18 horas, también se las pagarían, pero… O sea, la mentalidad del uruguayo, para mí, cambia cuando se va del país. Cuando vuelve, con la poca o mucha experiencia con la que volví yo, por ejemplo, llega con la visión de: qué lindo y rico que es mi país, y que poco explotado está.
Actualmente, soy propietario de una panadería. El emprendimiento lo comencé en el Ceibal, “Panadería Blanquita”; allí compré las máquinas, monté la fábrica, contraté personal especializado y me especialicé junto con ellos, y luego, abrí una sucursal en el centro “La Mediterránea”.

8- Trabajar y vivir de lo que a uno le gusta, ¿es un privilegio?
Totalmente. Es un enorme privilegio. En mi caso, siento la música como parte de la vida y de la muerte. Es mi gran pasión. Porque la vida, siempre pasa acompañada por la música, y cuando alguien fallece, en muchos lugares, se acompaña también con música. Cuando yo me vaya, desearía que fuera así. Vivir de la música, me ha permitido llegar a gente que, de otra forma, nunca hubiese conocido. Presidentes, artistas, escritores, y un sinfín de personalidades. Me ha permitido viajar por el mundo, y llevar a cuestas muchas anécdotas.
Por medio de esa gran pasión, como lo comenté, llegue a organizar eventos musicales y desempeñarme en un mundo en el que siempre quise estar y nunca imaginé llegar. Últimamente, he compuesto un tema musical haciendo referencia al Río Uruguay. Fue a raíz de la preocupación que siempre he tenido por el medioambiente. En este caso, habla justamente del deterioro que sufre nuestro río: “Oh Río Uruguay, yo quiero creer que si te cuidamos todos nunca vas a envejecer”.

9- Cuéntenos sobre su familia
Tengo dos hijos y nietos. Aquí en Uruguay, a Natalia; y, en España, a Enric. Ellos han sido los ojos de mi vida. Siempre he tenido, por ellos, el corazón dividido entre Uruguay y España, más por ellos que por mí. En Salto conocí a Anita, mi actual pareja, quien es una gran compañera de ruta.

10- ¿Objetivos a alcanzar?
Justamente hace unos días hablaba con mi madre de 83 años, y ella me decía que, yo nunca paré en casa, y es verdad.
Mi vida ha sido siempre bastante tormentosa con el tema social, cultural, educativo, etc.
Yo no me considero ni de aquí, ni de allá; me considero un hombre de mundo; porque tengo una facilidad camaleónica de poder adaptarme a cualquier parte, porque ya lo he probado. Me enamoré de todo lugar en el que estuve (Nueva York, Francia, Italia, Inglaterra, Cuba, República Dominicana, etc.).
Tengo como objetivo, el seguir viajando por el mundo.
Lo que desee, lo hice; he sido un tipo afortunado.

Hoy por: Dr. Adrián Báez

 

 

 







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