Hoy, con Inés Bortagaray y las letras de su historia y sus éxitos…

Hoy por: Wanda Aranguren

Una joven que sabe lo que quiere, que lo busca, que trabaja en aras de ello, porque más que un trabajo es su vocación y devoción. Así es Inés Bortagaray, una salteña que desde niña lleva las letras en el alma, desde donde emerge la tinta a sus manos marcando el fino blanco de un papel que luego se transforma en un texto reconocido y engalanado con imágenes.
En los albores de sus 4 décadas, Inés aborda la maternidad junto a las letras, la docencia y un sinfín de proyectos desde la capital del país, donde vive actualmente.
Recientemente, fue reconocida en la 33a. edición del Festival de Sundance, el evento más importante del cine independiente que tiene lugar año a año en el estado de Utah, Estados Unidos, por el guión de la película “Mi amiga la del Parque”, junto a la Argentina Ana Katz.
Más allá de sus éxitos, Inés está siempre con un pie en nuestra ciudad, hace poco tiempo participó de varias actividades en el Chalet Las Nubes con el proyecto “Las Nubes” en el cual participó junto a su hermana Lucila y otra salteña, Alicia Cano.
Como guionista, Bortagaray siempre estuvo escribiendo literatura y varios relatos, pero actualmente se ha lanzado a realizar guiones para películas.
EL PUEBLO, comparte hoy con sus lectores a través de estas breves líneas, la historia de una mujer salteña y su pasión por las letras.

1-¿De qué zona de Salto es? ¿Cómo fue su infancia, qué recuerdos le vienen de esa etapa y de su adolescencia?
“Soy de una zona de Salto que es a la vez centro y puerto. De una esquina en que se enclava una frontera muy borrosa entre ambos sitios. Crecí a una cuadra de la plaza Treinta y Tres, a dos de la Roosevelt (la más bonita), cerquita del puerto, de la plazoleta que homenajea a Gardel y a Leguizamo, del puente de los algarrobos. Mi infancia fue feliz. Ya de grande aprendí que la felicidad es algo intermitente, efímero, que llega, se posa y se va, que ocurre casi como una epifanía o una revelación. Sin embargo, cuando ahora pienso en mi infancia, lo que aparece es un sentimiento permanente. Eran días de mucha libertad, de mucho juego, de alianzas y peleas y nuevas alianzas entre hermanos, de jugar a los experimentos científicos (pociones y mejunjes) con mi amiga María Eugenia, de visitar la casa de mis abuelos en las tardes de verano, de ir al río, a las rocas y ver saltar las mojarritas contra la corriente en las cascadas, de esperar atardeceres en la costa, de comer helados palito, de andar en bicicleta, de andar en barra con mis amigas de acá para allá, de cierto estado (inconsciente, pero ahí latiendo) de promesa, de imaginar que todo, todo, todo, era posible. La adolescencia vino, con sus pliegues y dobleces, a mostrar un escenario tal vez más áspero. Las pérdidas y los caminos que van mostrando un mundo de aprendizajes. En mi recuerdo de esa época, la felicidad se pone más discontinua y la mirada se desencanta un poco. Pero sólo un poco, ¿eh? La niñez no se termina con la infancia. Hay algo que perdura y está siempre”.

2-¿Cómo está compuesta su familia?
“Por mis padres y mis cuatro hermanos. Ahora además se suma una tercera generación, preciosa, que formamos junto a mi esposo y mis dos hijos varones (Dino y Antonio). También se suman mis tres sobrinas (Manuela, Emilia y Elena)”.

3-¿Cómo surgió su idea de seguir el camino de la comunicación y las letras?
“Fue algo natural. Me gustaba mucho leer y escribir. Me gustaba mucho hablar, era la pesadilla durante la adolescencia usando el teléfono de casa, mis padres protestaban porque siempre el teléfono en casa estaba ocupado, hablaba sin parar con mis amigas. De algún modo se fue consolidando en mí la percepción de que muchos escritores eran o habían sido periodistas. Entendí que esos dos oficios estaban hermanados y cuando tuve que elegir una carrera creí que estudiar comunicaciones iba a ser una especie de atajo. Luego, ya cursando la carrera, dejé de lado la idea de ser periodista porque me vi conquistada por el cine”.

4-¿Desde cuándo escribe, como nació esa vocación?
“Desde que era una niña, tenía cuadernitos donde escribía poemas y cuentos. No sé cómo nació, fue algo muy natural”.

5-¿Cómo se definiría en la escritura, cuál diría que es su estilo?
“Me cuesta muchísimo responder esta pregunta. No lo tengo muy claro y creo que aquí es mejor ceder una eventual definición a quien mire mi trabajo. Por otra parte, a pesar de que he escrito mucho, mi publicación es bastante escueta, entonces creo que cualquier mirada es incompleta y provisoria. Es una obra en construcción”.

6-¿En qué se inspira para escribir?
“Todo empieza en una imagen que se desprende del resto. Puede surgir de una expresión de anhelo de alguien que cruzo en la calle, de una frase que queda golpeando, de una estampa cualquiera en un lugar cualquiera como una palabra que escucho haciendo una cola en un local de pagos o una discusión que sucede entre una pareja ante una góndola del supermercado. También de la memoria, que nunca tiene por qué ser del todo obediente y que se forma de retazos de imaginación”.

7-¿Cuáles son sus escritores favoritos y porqué?
“No existe una lista que permanezca inmutable. La constelación de gustos y afinidades se va corriendo de lugar todos los días. Hay algunos faros que permanecen como Felisberto Hernández, Clarice Lispector, John Cheever, Carson Mc Cullers, Fiódor Dostoievski, Mark Twain, Manuel Puig y otros.
Me gusta ir descubriendo nuevos libros, nuevos autores. A veces los más nuevos son los clásicos, por ejemplo, hace unos años descubrí a Goethe y fue fascinante. Es lindo trabar una relación íntima, hasta irreverente, con esos autores tan enormes, hay que leerlos, pero no por una cuestión de deber o devoción distante, sino por su gracia, su talento, su brillo, por los caminos que abren en la imaginación”.

8-¿Puede resumir algunos de sus principales trabajos?
“He trabajado como docente en talleres de guión, en los últimos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en Maldonado y en la Universidad Católica. También como investigadora y editora durante varios años en el Almanaque del BSE. Trabajé en varios proyectos editoriales en estos años.

9-¿Cuál de ellos considera que es el más importante en su carrera, que significó para usted?
“No sé si lo tengo muy claro. Hay un lugar para los proyectos artísticos y otro para la vida profesional. A veces se cruzan, pero la mayor parte del tiempo no. Tengo experiencias felices y queridísimas en ambos mundos”.

10-¿En qué proyecto está trabajando ahora y cuáles serían sus pasos dentro de unos años?
“Ahora estoy escribiendo relatos. Tengo proyectos de escritura para guiones de largometrajes con Federico Veiroj y con Ana Katz. A la vez, sigo el trabajo como docente. Dentro de unos años, me veo buscando, inquieta, aprendiendo y buscando otra vez”.







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