Hoy con Pablo Villaverde, el gestor de un museo itinerante que cuenta con toda la colección del estudio “Foto Murguía”

Pablo AlejandroVillaverde Ariseta colecciona muchas cosas, discos, libros, billetes antiguos, pero sobre todo tiene muchas fotografías, aunque él no se considera un coleccionista de fotos sino más bien un Curador y Administrador de colecciones.
Creó desde hace un tiempo un museo itinerante de imágenes fotográficas que fue comprando y otras que le donaron, como la colección íntegra del reconocido estudio fotográfico “Foto Murguía” de Enrique Murguía. Con su museo recorre diferentes centros educativos y da a conocer la historia de la fotografía, un tema que lo apasiona y que ha puesto a disposición de aquellos a quienes les interesa para tratarlo desde el punto de vista didáctico, sin más costo que la solicitud de una donación para ir incrementando el acervo fotográfico de su museo.Al dorso 0210
Trabajó en radio por muchos años y ahora es tallerista en las escuelas donde imparte cursos sobre audiovisuales, aunque alguna que otra vez también lo hizo sobre fotografía y teatro.
Su humildad le impide definirse como coleccionista y entre sus imágenes favoritas están un ambrotipo y un ferrotipo que pudo comprar por e-Bay.

1- ¿Cómo se introduce en el mundo de la fotografía?
“Me gusta la historia de Salto, hace unos años atrás, una persona que se llama Mauro Alvez da Silva, me indujo a estudiar la historia de Salto. Después, empezamos a estudiar fotografía como parte de una salida laboral y eso a su vez me llevó a ser tallerista en las escuelas a través de los denominados talleres de fotografía. Ya entrado en el estudio de la fotografía, el audiovisual y el teatro, empecé a estudiar como surge el cine y así empecé a estudiar la historia de la fotografía”.

2- ¿La idea de un museo de la fotografía surgió en ese momento?
“En 2015 nos enteramos que una vez al año venía el Presidente del Estudio de Fotografía de Montevideo y daba talleres a no más de 10 o 12 personas, talleres de manipulación y conservación de fotografías, de identificación, de gestión de procesos fotográficos para sus investigaciones. Así, vimos que esta gente traía de Montevideo, ferrotipos, ambrotipos y un montón de procesos más, que nos los mostraba con gran gentileza pero una vez que terminado el taller todo se volvía a Montevideo y así hasta el próximo año, hasta que hubiera otro taller. Lo primero que nos surgió fue la idea de hacer algo parecido en Salto”.

3- ¿Y cómo se consiguió tanto material?
“Empezamos a buscar material por todos lados. Buscamos en Mercado Libre, en e-Bay, en Facebook y a solicitar a través de grupos de WhatsApp y a contactos de muchos conocidos que nos enviaran material. Algunas nos fuimos comprando, otras nos fueron donadas, y así se fue armando el museo”.

4- ¿Cuántas fotografías tiene?
“No tengo idea de la cantidad de fotografías que tengo. Si te puedo decir que en tiras de negativos, voy revisando cerca de 4.000 que pertenecen a la colección Enrique Murguía, del estudio fotográfico Foto Murguía, que desde 1979 al cierre en 2001 me fue donada íntegramente”.

5- ¿Se dedica usted solo a revisar todo el material?
“Sí, estoy solo en este trabajo. Desde marzo o abril, vengo abriendo, sobre por sobre en esa colección de Foto Murguía, valorando el material que encuentro y todavía no llegué ni a la mitad, así que no puedo decir cuántas tengo”.

6- ¿Cuáles son sus fotografías preferidas?
“Hay un ambrotipo y un ferrotipo que están en un anaquel de madera que fueron comprados en e-Bay hace varios años atrás y también cuatro ferrotipos que están en cartón que fueron comprados también en e-Bay y traídos especialmente para comenzar esta colección de estudios, que son las que más atesoro. También hay otra fotografía que es una de mis preferidas, que es de un fotógrafo que se estableció en Salo en 1896 que se llama Juan Guarnieri, un Archiduque de la corona europea, que harto de la vida en la Corte se vino a Salto a trabajar como fotógrafo. Esa fotografía es muy interesante para mí, por su leyenda y su historia. Después, hay dos o tres fotos que encontramos en la feria y que están firmadas por Arnold Furman y que dispararon la historia de los Nazis en Salto por el profesor José Buslon”.

7- ¿Cómo se puede ver su museo fotográfico itinerante?
“El museo fotográfico como bien lo dice su nombre es un museo itinerante, que lo llevamos a donde lo soliciten. Si quieren la presencia del museo, ya sea un privado o una institución pública, se contactan con migo y lo llevamos, damos un taller sobre el material que tenemos y contamos un poco sobre la historia de la fotografía. Estamos en Instagram y en Facebook como Museo Itinerante, o si no pueden contactarse conmigo a través de mi teléfono celular que es 099881031”.

8- ¿Además de exhibir el museo ofrece talleres?
“Esta colección la manejamos generalmente como un agregado a talleres, donde hablamos sobre todo de la historia de la fotografía, porque nos parece que hay que informar sobre lo que se muestra. El taller y la muestra fotográfica no tiene costo. Lo que sí pedimos es que si aquella institución o algún particular que quiera que vaya como muestra el museo solo pedimos que haya una donación en efectivo o en material didáctico, sea en cámaras o fotografías, para incrementar el acervo del museo. Todo lo que se adquiere será volcado para enriquecer la colección”.

9- ¿Tiene otras colecciones?
“Sí, colecciono muchas cosas más, pero es algo más bien como un gusto personal. Como trabajé en radio durante muchos años eso me llevó a coleccionar muchos discos con mis temas musicales preferidos. También colecciono monedas, billetes y libros. No es nada destacable, más bien algo personal que hago porque me gusta”.

10- ¿Cómo tallerista en las escuelas, cuál es su función?
“Sobre los talleres en las escuelas puedo contar que los hago hace varios años, sobre todo los talleres en audiovisual.En alguna oportunidad di también talleres sobre fotografía y teatro. Podría decir que al hablar de la historia de la fotografía en los talleres empecé a armar el museo como herramienta y no como colección en sí, porque no soy coleccionista de fotografías, no me considero coleccionista de fotografías. Básicamente el museo se armó para usarlo en mis talleres como herramienta didáctica y después lo fui mostrando para que otros puedan usarlo en sus investigaciones. Por eso, no me considero un coleccionista, sino más bien un Curador o Administrador de colecciones”.