Hoy, con Valerio Buffa, buceando entre naufragios y leyendas

Su infancia se la pasó nadando en el club Ferro Carril y hasta los 16 años fue integrante del plantel de natación del club Remeros. Su pasión por el agua de alguna manera lo vinculó a su trabajo actual como Licenciado en Antropología con especialización en Arqueología subacuática, uno de los primeros en Uruguay con esa orientación.
Sin embargo, un viaje a Sudáfrica con tan solo 17 años le despertó su interés por el estudio antropológico, lo que cambió su vida.AL DORSO - Valerio Buffa
En esta sección de EL PUEBLO, dialogamos con Valerio Buffa, hijo de Beatríz Invernizzi (ex Directora de la Regional Norte de la Universidad de la República y una de las férreas luchadoras por la instalación de esta casa de estudios en su actual local) y de Pedro Buffa (un trabajador vinculado al diseño gráfico y la decoración de locales comerciales, ya fallecido, cuyo primer trabajo fue en este diario, cuando era muy joven como linotipista, en cuya oportunidad tuvo el honor de pintar la pared donde Carlos Páez Vilaró plasmó uno de sus diseños).
Actualmente, Valerio Buffa está vinculado al proyecto de conservación del Chalet Las Nubes pero sigue con pasión su tarea como arqueólogo trabajando en diferentes proyectos, buceando entre naufragios y leyendas.

1- ¿Cuándo decidió ser arqueólogo?
“Cuando definí un poco lo que iba a estudiar me decidí por ser ingeniero pero a los 17 años me fui becado a Sudáfrica (Johannesburgo) y eso me cambió completamente. Fue una beca de AFS (American Field Service) y ahí es como que uno pierde de alguna manera su radicación, si bien sigue siendo uruguayo se vuelve un poco global. Ahí, tuve la oportunidad de visitar uno de los sitios arqueológicos más tempranos que hay en África y eso me cambió la cabeza. Volví (a Uruguay) y no quería hacer más ingeniería, se me despertó el interés por el estudio antropológico y me cambié a Facultad de Humanidades e hice Antropología con especialización en Arqueología. El tema del agua y la natación de alguna manera me llevó hacia el buceo. Cuando empecé a estudiar arqueología me dediqué al estudio de los barcos hundidos, lo que es la arqueología náutica. Yo soy arqueólogo de profesión, licenciado en antropología con especialización en arqueología, fui uno de los primeros en Uruguay con esa vinculación y esa orientación”.

2- De cierta manera su vinculación al agua y la natación también contribuyó a su destino como buzo…
“Quizás, esa construcción que uno va haciendo desde la niñez y la adolescencia después te perfila a donde tenés que ir. Si bien hice algo de buceo en Salto, en el año 92´ hice mis primeras clases de forma profesional y actualmente tengo un curso de especialización de buceo en cuevas y puedo bucear hasta 60 metros de profundidad con mezclas de aire. El buceo en realidad es una técnica que tengo que aprender para llegar a lo que yo quiero estudiar que son los barcos”.

3- ¿Cuáles fueron sus primeras experiencias con los naufragios?
“Yo todavía era estudiante en Facultad y en base a la gran proliferación de proyectos de rescate de barcos pero para vender las cosas (que acá en Uruguay hasta el 2006 era lo que se daba) prácticamente no podíamos crear ningún proyecto arqueológico porque todo el río de la Plata estaba dividido en parcelas de esa gente que buscaba tesoros y barcos hundidos. En el 90´empiezo a trabajar en la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación del MEC (Ministerio de Educación y Cultura) y desde entonces arrancamos con una lucha muy tenaz contra los cazadores de tesoros que insumió hasta el 2006. Desde el inicio de mi carrera me aboqué a la lucha contra los cazadores de tesoros”.
4- Finalmente se reglamentó la extracción de tesoros del agua
“En 2006 se prohibió toda intervención comercial, lo único que se permite son intervenciones científicas con el respaldo de una institución académica que avale ese proyecto. No es por el antojo de una persona sino que tiene que tener un aval institucional”.

5- ¿Quedan todavía muchos tesoros hundidos en el Río de la Plata?
“Lo más probable es que se encuentre alguno más. El más famoso fue el de Nuestra Señora de la Luz pero hay otros barcos más importantes que también fueron expoliados como el Agamenón, donde los particulares sacaron un montón de cosas. Lo que pasa que todo lo que se saca del agua es muy complejo después mantenerlo en buenas condiciones y muchas cosas se terminan deteriorando y se pierden. Por ejemplo, el Vasa, el barco más famoso que se rescató entero en Suecia en el año 70, es uno de los museos más visitados de Europa y hasta ahora continúa en proceso de conservación. Acá, los barcos no se han podido rescatar enteros, se han extraído piezas pero nunca hubo una inversión tan grande como para eso. Por ejemplo, el Graf Spee, contó con un proyecto de una empresa comercial que prometió sacar todo el barco pero sacaron solo el telémetro, un cañón y la famosa águila que está todavía en litigio judicial”.

6- ¿Qué se sabe de los naufragios en esta zona del río Uruguay, frente a nuestra ciudad?
“En Salto, esta el naufragio del Surubí frente al Remeros, uno de los barcos de línea que iba de Salto a Buenos Aires y en una tormenta se terminó hundiendo. Ese barco está prácticamente completo, en esa zona hay muchas dificultades para el buceo porque corre mucho el río pero cuando el río esta bajo prácticamente uno se puede parar sobre él, pero no es una zona fácil de bucear. Después, el río Uruguay está casi inexplorado en ese sentido”.

7- ¿Hay un gran interés de la gente por los naufragios y tesoros bajo el agua?
“Sí, hay como una gran empatía de la gente hacia el mundo de lo desconocido como lo es el mundo subacuático, porque cuando ocurre un naufragio todo queda tal cual como en una cápsula del tiempo, aunque hay muchas cosas que se deterioran y se pierden. Cuando llega un naufragio a mi lo primero que me pasa es que siento una vinculación con la tripulación, lo que significa perder el barco, esa situación dramática que pasa a ser desesperante. Trabajando en la Patagonia, en la Swift (un barco de guerra que se hundió en 1770 donde murieron 3 tripulantes), uno puede ver el barco que está entero, que encalló contra una roca y se hundió. Cuando llegamos a la popa que es donde esta la cabina del capitán en esa excavación encontramos a uno de los náufragos que se ve que era un marinero estaba tratando de sacar el agua con baldes pero que quedó atrapado allí y murió. Lo encontramos vestido, con su chaqueta, y esa sensación es tremenda”.

8- ¿Ha participado de muchos proyectos en el extranjero?
“En 1998 fui a un proyecto en México y esa fue la primera vez que me sumergí a hacer arqueología subacuática y a partir de ahí hice varios trabajos más como fue el de la Patagonia con la Swift y en otro proyecto de unos holandeses por la Hoorn. También estuve en Sri Lanka, en la India. Lo último que hice fue la especialización de bucear en cuevas en México, en los cenotes de la península de Yucatán, donde lo que está ahí es prehistórico porque fue donde estuvieron unos de los primeros pobladores de América hasta que subió el nivel del mar y se tapó todo”.

9- ¿Su vinculación a la Comisión del Patrimonio lo trae de alguna manera a Las Nubes?
“Sí, porque en el 2011 la Comisión de Patrimonio adquiere el Chalet Las Nubes para su conservación porque ya era monumento nacional. A partir de la recuperación de la casa yo paso a vincularme mucho más a Las Nubes y a la Comisión de Amigos que busca tratar de recuperar el espíritu que tuvo la casa en vida de Enrique Amorim. De alguna manera quedé un poco lejos del agua pero igualmente continúo trabajando en proyectos puntuales de arqueología subacuática, como es un proyecto con el National Geographic con el que estamos ahora”.

10- ¿Qué rescata de toda su trayectoria?
“Yo me especialicé en la construcción naval, en identificar piezas de un barco para saber con que barco estamos tratando, de que tipo, de que año, para poder identificar en lo que estamos. Pero lo que más rescato de mi profesión fue esa lucha con los cazadores de tesoros que me quedó muy presente pero que al final logramos regular y controlar. También esta ese juego entre la empatia de la gente que quiere ver y tocar eso que se descubre y la valoración científica del objeto que busca conservar lo que se encuentra para descubrir una parte de nuestra historia”.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...