Jorge Esmoris “El interior me dio la chapa y el diploma de autor uruguayo”

1) ¿Qué se siente estar nuevamente en Salto?
Es una alegría enorme. Siempre ando por acá por una cosa u otra. El año pasado estuve con otro monólogo, llamado “Todo bien, bo” y me gusta mucho estar en Salto. Además, el teatro Larrañaga es un teatro emblemático y volver es como renovar esa posibilidad de tener contacto con este escenario especial.
Mi contacto con el interior del país es muy fluido, porque en 1998 empecé a hacer giras y no paré más. Cada vez que voy a una ciudad es como estar en un lugar donde tranquilamente puedo ser un vecino más. Me siento así y me lo hacen sentir así. Voy seguido a todos los lugares del interior y la respuesta de la gente es maravillosa. Es algo intransferible.
2) ¿Qué se siente ser nuevamente candidato a la presidencia?
Un agobio muy grande, principalmente porque a mí como candidato la gente me exige que diga cosas distintas en todas las campañas. (Risas) Y creo que soy al único que se le exige. Después está el tema de que a medida que va avanzando la campaña real, la cosa se va poniendo cada vez más dura. Yo siempre traté de separarme de lo que podían ser los demás candidatos. No hago referencia a ninguno de ellos y no imito a nadie, pero a veces tengo que sacar cosas de mi libreto porque ellos dicen cosas parecidas. Eso hace que el último tramo de la campaña se me dificulte mucho, porque casi que me van dejando sin libreto.
3) Esta se anuncia como su última campaña electoral. ¿Por qué decidió ponerle punto final al candidato pese al éxito que ha tenido el personaje?
Eso es algo que venía pensando hace mucho tiempo. Esta es la cuarta campaña y si bien es un espectáculo que vengo renovando todos los años, siempre vengo hablando de lo mismo. Desde que inicié vengo hablando de la educación, la seguridad, la economía, la inflación. Llega un momento en que no se me ocurre qué nuevo decir. Creo también que el personaje cumplió un ciclo y la idea era tomar esto como si hubiese sido la saga de una película de aventuras y este es el último capítulo. Por eso se llama “La Batalla Final”. Es como que hasta aquí llegó el candidato y se despide de la gente, con un final que marca hacia donde va este candidato.
4) Como espectador, a mí me pasa que cada vez que el candidato vuelve a escena tengo la expectativa de ver cómo se reinventará el personaje y qué más tiene más decir. ¿Siente que eso le pasa a todos aquellos que siguen al candidato desde el comienzo?
Sí, creo que pasa eso. Yo empecé a hacer esta obra en mayo de este año y hubo gente que pensó que había cambiado todo y que ahora tengo otro discurso. Pero yo pienso mucho lo que digo. (Risas) Y tengo que memorizar todo. Sería muy fácil si yo hiciera un espectáculo de humor en función de lo que dicen los demás, pero el humor que yo hago es exclusivo de este personaje, de este candidato que tiene un programa totalmente absurdo. Eso le permite hablar de otras cosas que tienen que ver con el humor y sobre todo con la condición humana. En una campaña electoral afloran cosas que tienen que ver más con lo político que con la condición humana, y es ahí donde el candidato también puede hacer un poco de humor.
5) ¿Hacer un monólogo es más sencillo que ser parte de una obra donde debe interactuar con otros actores?
No, también tiene sus bemoles. Primero que nada tenés que tener una disciplina muy grande porque estás solo. Nadie te puede salvar. Por eso yo no improviso nada: una vez que llegué a un texto, me mantengo en él. No cambio absolutamente nada ni le agrego nada. Para no apelar al chiste fácil o a la improvisación que te puede llevar a otro camino más fácil en el humor, yo trato de ceñirme al texto. Es lindo, porque los monólogos me han permitido recorrer todo el país desde hace mucho tiempo. Obviamente, a veces te gustaría estar con otra gente en el escenario y tengo proyectos de ese tipo, también. Pero yo disfruto mucho los monólogos.
6) Usted es un actor multifacético, que ha hecho cine, teatro, televisión y carnaval. ¿Pero qué es lo que más disfruta?
El teatro. Yo soy un actor y como tal puedo actuar en una película, en una serie de televisión o en una publicidad. Como actor también hice un programa de radio. Siempre dentro de la estructura del actor, porque no soy ni periodista ni conductor. Soy un actor que hace cosas donde pueda actuar.
Mi formación actoral es clásica, con los textos de Shakespeare, Moliere… El humor vino después, como consecuencia del carnaval y de tratar de hacer un humor diferente, que no era habitual que se viera en carnaval. A partir de ahí vino la oportunidad de los monólogos, que me permitieron salir y convertirme en un actor uruguayo. Cuando hice la primera gira por el interior me di cuenta de que era un actor montevideano. Y por eso para mí es muy grato salir el interior, porque el interior me dio la chapa y el diploma de actor uruguayo.
7) Sufrió una descentralización en carne propia.
Más que sufrirla, la gocé. (Risas) Es así… Yo no hago funciones los fines de semana en Montevideo para poner salir al interior. Es una opción que tomé. Prefiero hacer tres o cuatro funciones grandes en Montevideo, para que me quede el mayor tiempo posible para salir al interior.
Me encanta actuar en el interior, pero empieza una función y me olvido de que estoy en Salto. Porque llega un momento en que te olvidás del lugar donde estás. Creo que a la gente le pasa lo mismo. Y eso para mí es genial. Es como que podés ir por encima de regionalismos, de todo. Y en todos lados la gente reacciona de la misma manera.
8) Con la antimurga BCG marcó un estilo particular de hacer carnaval. ¿Extraña esa vida sobre los tablados?
No, no… Puede ser que extrañe el tablado, pero el tablado que hacíamos nosotros, que ya no existe mucho en Montevideo. Pero después, no. Lo que hacíamos en carnaval era también una forma de hacer teatro. Con la BCG a veces hacemos algún espectáculo en Montevideo. Pero el carnaval no lo extraño para nada.
9) ¿Cuáles son sus proyectos de futuro?
Estoy pergeñando algún otro monólogo. Tengo también alguna posibilidad de hacer algo de teatro en Montevideo, pero sería sobre el final del año que viene. Tampoco soy de planificar mucho. Siempre tengo mi espectáculo solo, que me permite salir. Estoy haciendo gestiones para hacer la obra en Montevideo los miércoles y jueves, para dedicar los viernes, sábados y domingos a recorrer el interior. Son opciones que uno hace. Yo opté por tener más tiempo para salir que para afincarme en la capital.
10) ¿El hecho de escribir sus propios libretos lo ayuda a no estar atado a lo que escriba otro, sino que dice lo que realmente quiere decir?
Sí. Llegar a un texto me insume mucho tiempo. Son muchas hojas que se van quemando. Después de que llegué a ese texto, eso es lo que quiero hacer y decir. Después hago como que fuese de otro: no lo toco. Me desdoblo de esa manera. Digo: voy a respetar lo que escribió este tipo. Por más que ese tipo sea yo. Es una forma de que el humor siempre sea igual y la propuesta sea la misma. En una campaña electoral, la gente va a ver a un candidato y lo que ve es un espectáculo de teatro, de humor. No ve el chiste político, porque no lo tiene. Tiene la situación, pero no el chiste político. Toda la gente te dice que está bárbaro porque puede ser Fulano o Mengano, porque el candidato se parece en algo a todos.
1) ¿Qué se siente estar nuevamente en Salto?
Es una alegría enorme. Siempre ando por acá por una cosa u otra. El año pasado estuve con otro monólogo, llamado “Todo bien, bo” y me gusta mucho estar en Salto. Además, el teatro Larrañaga es un teatro emblemático y volver es como renovar esa posibilidad de tener contacto con este escenario especial.
Mi contacto con el interior del país es muy fluido, porque en 1998 empecé a hacer giras y no paré más. Cada vez que voy a una ciudad es como estar en un lugar donde tranquilamente puedo ser un vecino más. Me siento así y me lo hacen sentir así. Voy seguido a todos los lugares del interior y la respuesta de la gente es maravillosa. Es algo intransferible.
2) ¿Qué se siente ser nuevamente candidato a la presidencia?
Un agobio muy grande, principalmente porque a mí como candidato la gente me exige que diga cosas distintas en todas las campañas. (Risas) Y creo que soy al único que se le exige. Después está el tema de que a medida que va avanzando la campaña real, la cosa se va poniendo cada vez más dura. Yo siempre traté de separarme de lo que podían ser los demás candidatos. No hago referencia a ninguno de ellos y no imito a nadie, pero a veces tengo que sacar cosas de mi libreto porque ellos dicen cosas parecidas. Eso hace que el último tramo de la campaña se me dificulte mucho, porque casi que me van dejando sin libreto.
3) Esta se anuncia como su última campaña electoral. ¿Por qué decidió ponerle punto final al candidato pese al éxito que ha tenido el personaje?
Eso es algo que venía pensando hace mucho tiempo. Esta es la cuarta campaña y si bien es un espectáculo que vengo renovando todos los años, siempre vengo hablando de lo mismo. Desde que inicié vengo hablando de la educación, la seguridad, la economía, la inflación. Llega un momento en que no se me ocurre qué nuevo decir. Creo también que el personaje cumplió un ciclo y la idea era tomar esto como si hubiese sido la saga de una película de aventuras y este es el último capítulo. Por eso se llama “La Batalla Final”. Es como que hasta aquí llegó el candidato y se despide de la gente, con un final que marca hacia donde va este candidato.
4) Como espectador, a mí me pasa que cada vez que el candidato vuelve a escena tengo la expectativa de ver cómo se reinventará el personaje y qué más tiene más decir. ¿Siente que eso le pasa a todos aquellos que siguen al candidato desde el comienzo?
Sí, creo que pasa eso. Yo empecé a hacer esta obra en mayo de este año y hubo gente que pensó que había cambiado todo y que ahora tengo otro discurso. Pero yo pienso mucho lo que digo. (Risas) Y tengo que memorizar todo. Sería muy fácil si yo hiciera un espectáculo de humor en función de lo que dicen los demás, pero el humor que yo hago es exclusivo de este personaje, de este candidato que tiene un programa totalmente absurdo. Eso le permite hablar de otras cosas que tienen que ver con el humor y sobre todo con la condición humana. En una campaña electoral afloran cosas que tienen que ver más con lo político que con la condición humana, y es ahí donde el candidato también puede hacer un poco de humor.
5) ¿Hacer un monólogo es más sencillo que ser parte de una obra donde debe interactuar con otros actores?
No, también tiene sus bemoles. Primero que nada tenés que tener una disciplina muy grande porque estás solo. Nadie te puede salvar. Por eso yo no improviso nada: una vez que llegué a un texto, me mantengo en él. No cambio absolutamente nada ni le agrego nada. Para no apelar al chiste fácil o a la improvisación que te puede llevar a otro camino más fácil en el humor, yo trato de ceñirme al texto. Es lindo, porque los monólogos me han permitido recorrer todo el país desde hace mucho tiempo. Obviamente, a veces te gustaría estar con otra gente en el escenario y tengo proyectos de ese tipo, también. Pero yo disfruto mucho los monólogos.
6) Usted es un actor multifacético, que ha hecho cine, teatro, televisión y carnaval. ¿Pero qué es lo que más disfruta?
El teatro. Yo soy un actor y como tal puedo actuar en una película, en una serie de televisión o en una publicidad. Como actor también hice un programa de radio. Siempre dentro de la estructura del actor, porque no soy ni periodista ni conductor. Soy un actor que hace cosas donde pueda actuar.
Mi formación actoral es clásica, con los textos de Shakespeare, Moliere… El humor vino después, como consecuencia del carnaval y de tratar de hacer un humor diferente, que no era habitual que se viera en carnaval. A partir de ahí vino la oportunidad de los monólogos, que me permitieron salir y convertirme en un actor uruguayo. Cuando hice la primera gira por el interior me di cuenta de que era un actor montevideano. Y por eso para mí es muy grato salir el interior, porque el interior me dio la chapa y el diploma de actor uruguayo.
7) Sufrió una descentralización en carne propia.
Más que sufrirla, la gocé. (Risas) Es así… Yo no hago funciones los fines de semana en Montevideo para poner salir al interior. Es una opción que tomé. Prefiero hacer tres o cuatro funciones grandes en Montevideo, para que me quede el mayor tiempo posible para salir al interior.
Me encanta actuar en el interior, pero empieza una función y me olvido de que estoy en Salto. Porque llega un momento en que te olvidás del lugar donde estás. Creo que a la gente le pasa lo mismo. Y eso para mí es genial. Es como que podés ir por encima de regionalismos, de todo. Y en todos lados la gente reacciona de la misma manera.
8) Con la antimurga BCG marcó un estilo particular de hacer carnaval. ¿Extraña esa vida sobre los tablados?
No, no… Puede ser que extrañe el tablado, pero el tablado que hacíamos nosotros, que ya no existe mucho en Montevideo. Pero después, no. Lo que hacíamos en carnaval era también una forma de hacer teatro. Con la BCG a veces hacemos algún espectáculo en Montevideo. Pero el carnaval no lo extraño para nada.
9) ¿Cuáles son sus proyectos de futuro?
Estoy pergeñando algún otro monólogo. Tengo también alguna posibilidad de hacer algo de teatro en Montevideo, pero sería sobre el final del año que viene. Tampoco soy de planificar mucho. Siempre tengo mi espectáculo solo, que me permite salir. Estoy haciendo gestiones para hacer la obra en Montevideo los miércoles y jueves, para dedicar los viernes, sábados y domingos a recorrer el interior. Son opciones que uno hace. Yo opté por tener más tiempo para salir que para afincarme en la capital.
10) ¿El hecho de escribir sus propios libretos lo ayuda a no estar atado a lo que escriba otro, sino que dice lo que realmente quiere decir?
Sí. Llegar a un texto me insume mucho tiempo. Son muchas hojas que se van quemando. Después de que llegué a ese texto, eso es lo que quiero hacer y decir. Después hago como que fuese de otro: no lo toco. Me desdoblo de esa manera. Digo: voy a respetar lo que escribió este tipo. Por más que ese tipo sea yo. Es una forma de que el humor siempre sea igual y la propuesta sea la misma. En una campaña electoral, la gente va a ver a un candidato y lo que ve es un espectáculo de teatro, de humor. No ve el chiste político, porque no lo tiene. Tiene la situación, pero no el chiste político. Toda la gente te dice que está bárbaro porque puede ser Fulano o Mengano, porque el candidato se parece en algo a todos.