Juan Carlos “Chino” Rodríguez, sacando sonrisas a quienes más lo necesitan

Con el don de hacer reír y saber aprovecharlo.

Es integrante de la familia más chica de los que tienen el apellido Rodríguez, ya que sus padres tienen la particularidad de ser hijos únicos y por lo tanto, dice haber crecido sin tíos, ni primos. Pero tiene dos hermanos mas, Sergio y Stella María, que han sido sus compañeros de vida. Con su hermano, a quien apodan el “Cucaracho”, ha tenido el privilegio de compartir escenario con las mismas murgas, siendo ambos siempre los que tiene el rol de hacer reír a la gente.
Así es Juan Carlos “el Chino” Rodríguez, un personaje que ha hecho reír a miles de salteños en sus diversas presentaciones en el carnaval salteño o en sus personajes interpretados en programas de televisión local, pero también y sobre todo cuando uno entra a las oficinas centrales del BPS, con sus problemas a cuestas, él se encarga de sacarle una sonrisa a todos y distender el ambiente.
En un diálogo que varió entre el mate y las risas por acotarle una cuota de jocosidad a cada respuesta, nuestro entrevistado contó su historia y por momentos los recuerdos lo obnubilaron y dieron paso a la seriedad en su rostro, algo pocas veces visto, por quienes le conocemos de verlo en su función habitual, la de hacer reír. Con él, damos paso a nuestra sección semanal Al Dorso.

Todos te conocemos por tu apodo “Chino”, pero ¿cómo es tu nombre? Y ¿quién está detrás del mote?

Soy Juan Carlos Rodríguez, tengo dos hermanos, Sergio y Stella María. Yo nací en el Hospital, eso me dijo mi madre, (dice riendo) y tengo la particularidad de que mis dos padres son hijos únicos, por eso no tengo ni tíos, ni primos, y eso siendo Rodríguez de apellido. La mia es la familia chica de los Rodríguez. Y me crié toda la vida en calle Uruguay al 2100, allí viví hasta los 21 años donde mi padre Carlos Alberto era mecánico y mi madre estaba en casa con nosotros. Tengo cuatro hijas de dos matrimonios diferentes, la mayor tiene 23 años y la menor tiene 6, con todas me llevo bien por suerte porque las quiero a todas por igual.

¿Te sentís identificado con la zona, con la escuela, el barrio?
Sí claro, fui a la Escuela Nº2, al Liceo Zona Este (que después lo tiraron abajo para que no fuera más, acota entre risas) y con Ferro Carril donde jugué al fútbol en la Cuarta y la Tercera, con el ‘Indio’ Gularte, Moller, Arrúa y otros más, porque antes para jugar en la Primera tenían que morirse los jugadores (se ríe). Y jugaba bien, hasta que un día vino un hombre a buscarme para probarme en Danubio en Montevideo, pero mi padre no me dejó, me dijo que estaba para estudiar. Cosas de otra época, porque ahora son los padres los que llevan a los hijos a ver si tienen suerte y se salvan ellos…

Algo que te caracteriza con tu hermano es la manera cómica, jocosa de ver las cosas porque lo mismo que hacen en los escenarios, lo practican en la vida cotidiana ¿cómo surge?
Creo que es algo que ya lo traemos, no sé. Mi padre era un poco así también, él era mecánico, trabajó en la Ford muchos años, después puso un taller particular en casa y en un momento le fue bien, pero su inclinación hacia la bebida lamentablemente le hizo perder mucho más. Después con el paso de los años fue a Alcohólicos Anónimos y pudo curarse, pero ya falleció(cuenta con ojos tristes).

¿Dónde fue tu primer trabajo?
Mi primer trabajo fue en el ferrocarril, no en el club sino en AFE. Entré ahí jovencito y el mérito que tengo que no pinchamos ningún tren (dice con la locuacidad que lo caracteriza y agrega) en diez años de trabajo nunca, fijate que al gomero que teníamos lo echaron. Luego fue redistribuido al BPS, pero ya soy parte de este último lugar porque hace 25 años ya que trabajo en esta institución.

El BPS es un lugar donde la mayoría de la gente que acude va con un problema, por lo general de índole social, ¿cómo es convivir con eso todos los días y encima tratar de generar una sonrisa en la gente?
A ver, yo también tengo problemas, vivo situaciones personales que me angustian, pero trato de sobrellevarlos y no dejar que los problemas me generen situaciones complicadas y creo que el humor me ayuda, a veces opera como un mecanismo de defensa. Pero es como todo, cuando iba a la televisión al programa Esperando El Fútbol (por Canal 4 local, donde interpretaba un personaje cómico) había días que no tenía ganas de estar, ni de ir, pero bueno tenía que estar y era un trabajo por el que me pagaban.

Sí claro, como todo el mundo, pero tratar de generar una sonrisa en quien llega al BPS cuando está atravesando un problema no es tarea fácil
No, porque uno ve por ejemplo mucha madre soltera que llega a pedir una ayuda, con cuatro o cinco hijos, recibiendo pensiones de 8 mil pesos, la verdad no sé cómo hacen para vivir. Ves personas enfermas, niños y adultos con enfermedades graves o con discapacidades, cosas muy jodidas y uno trata de hacer que la gente se sonría, pero no quiere decir que uno no sienta la tristeza de lo que allí ve. A veces la procesión va por dentro.

Pero con todo esto, entre la comicidad que llevas dentro y la tarea que tenés que cumplir de ser el portero de las angustia ajenas ¿te gusta lo que haces?
Sí, a mi me gusta mi trabajo. Yo estoy en ese lugar y me gusta atender a la gente, hablar con todo el mundo y tener contacto con el público. Tengo compañeros a los que no les ha gustado nada esa tarea y se han estresado solamente con las preguntas de la gente y es entendible. Porque hay gente que viene con muchos problemas juntos, y uno mira la fila y ve toda esa cantidad de gente y se da cuenta que cada uno es un problema, yo llegué a atender a 500 personas en un solo día. Y les doy número y trato de ayudarlos, porque si me pongo a pensar en lo que les pasa, se me hace bravo.

¿Cómo llegó la murga a tu vida?
Cuando era chico no iba nunca a las murgas, es más mi madre ni al centro nos llevaba, íbamos a la Plaza de Deportes, porque no teníamos auto, teníamos una sola bicicleta que pasó por los tres hermanos. Y la murga llegó porque mi hermano (Sergio) Cucaracho, empezó a salir. Él llegó de Montevideo porque se había recibido de profesor de Electrotecnia y el finado Rúben Miláns lo invitó a salir en la murga Jaque Mate y fue un boom en aquella época, mi hermano lo imitaba al comunicador radial (Francisco) Garaventa. Yo salí después que pasó el concurso porque faltó alguien y me metí a cantar ahí. No sabía cuplé ni nada, pero anduve bien. Después pasé por varios grupos y murgas como Uno Más Uno y Falta La Papa donde estuve muchos años, gané varios primeros premios. También estuve en el grupo de parodistas Los Bloopers en la década del 90 con Pedro Antipuy, fueron lindas épocas. Ahora desde hace años que me alejé y no salgo en nada.

¿Volverías al carnaval?
Y no lo sé, porque en realidad hay muchas cosas que ver. Quizás sí, pero ha cambiado mucho todo ¿no?. En los últimos carnavales fui a Montevideo a ver murgas y me reí de lo lindo, porque los personajes meten humor y está muy bueno, pero acá lo han teatralizado mucho al género y le han hecho perder comicidad y a veces el que va a ver las murga espera eso. No sé, es una forma de ver las cosas, pero quizás algún día salga. Mi hermano sale en Punto y Coma, allá hacen buenos asados, así que por ahí, si me invitan…

¿Si pudieras empezar de nuevo harías lo mismo?
En cuanto al humor sí, sin dudas. En lo personal corregiría muchos errores personales, muchas cosas que he hecho que me han generado problemas por mi forma de ser nomás. Pero sí, corregiría muchas cosas de mi forma de ser y hacer las cosas y dejaría otras, como por ejemplo el humor.

chino rodriguez







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...