La música y el canto como estilo de vida

Con María Servera de Duré Profesora de Canto, Guitarra, Piano y Acordeón. “Estoy convencida de amar la docencia… me ha brindado grandes satisfacciones” Le caemos en su domicilio sin avisar… ya es de nochecita y nos confunde con algún padre de sus alumnos… ni bien la miramos a los ojos nos percatamos que estamos frente a una artista completa.
Docente de piano, guitarra y canto  – que supo apuntalar a grandes figuras de la música que ha engendrado nuestro pueblo.
Su anatomía raya ya en más de siete décadas pero su espíritu no se puede contabilizar en años. María Servera de Duré (78) (conocida en el ámbito artístico como María Duré), en todo momento de la amena charla nos comparte su particular humor y revive cada anécdota con la pasión de una mujer que ha amado la música desde su primer día en este mundo.
Descubrimos que nació en la vecina orilla pero Salto fue su tierra de adopción.
En su juventud  realizó muchas presentaciones con su esposo – también músico y con sus alumnos supo llevarse el máximo galardón fuera y dentro del país.
Por eso nuestro Al Dorso “Las Diez de la última” se pone sus prendas de gala para reconocer a una artista y docente que ha dejado su huella y continúa aún sembrando el buen desarrollo del talento en las nuevas generaciones.
Con María Servera de Duré Profesora de Canto, Guitarra, Piano y Acordeón. “Estoy convencida de amar la docencia… me ha brindado grandes satisfacciones” Le caemos en su domicilio sin avisar… ya es de nochecita y nos confunde con algún padre de sus alumnos… ni bien la miramos a los ojos nos percatamos que estamos frente a una artista completa.
Docente de piano, guitarra y canto  – que supo apuntalar a grandes figuras de la música que ha engendrado nuestro pueblo.
Su anatomía raya ya en más de siete décadas pero su espíritu no se puede contabilizar en años. María Servera de Duré (78) (conocida en el ámbito artístico como María Duré), en todo momento de la amena charla nos comparte su particular humor y revive cada anécdota con la pasión de una mujer que ha amado la música desde su primer día en este mundo.
Descubrimos que nació en la vecina orilla pero Salto fue su tierra de adopción.
En su juventud  realizó muchas presentaciones con su esposo – también músico y con sus alumnos supo llevarse el máximo galardón fuera y dentro del país.
Por eso nuestro Al Dorso “Las Diez de la última” se pone sus prendas de gala para reconocer a una artista y docente que ha dejado su huella y continúa aún sembrando el buen desarrollo del talento en las nuevas generaciones.
¿Cuándo comenzó su historia con los instrumentos y el canto?
-“Tenía 14 años y ya enseñaba. Soy profesora de piano, guitarra y canto, también estudié acordeón.
Estudié muchísimos años como para saber corregir y sacar lo mejor de los alumnos.
Enseñarles a cómo impostar la voz, manejar el aire, llevar la lengua al fondo, mantener una buena postura”.
Sus primeras lecciones las recibió de una docente que en aquel entonces vino desde Alemania a residir a Salto, lo que le dio a María Duré una solvencia tanto en los conocimientos como en la técnica.
¿Salteña?
-“No… soy del otro lado del charco…(Concordia)…pero me vine de niña a vivir aquí, donde me formé y comencé este largo camino con la música.
¿Su vocación artística por qué línea viene?
-“Francamente no sé… cuando vine me encontré con un piano y desde muy chiquita comencé con las lecciones si bien ya tocaba sin haber estudiado.
Escuchaba lo que sonaba en la radio y luego lo reproducía en el instrumento. También me gustaba cantar”
¿Cómo era en ese tiempo el contexto de la música?
-“Terrible… que la mujer cantara era visto como prostibular… no se estilaba en aquel tiempo”.
Me dediqué al canto lírico y al principio me resistía… quería otro estilo pero cuando quise acordar estaba metida de cabeza en lo lírico (hace una pausa para vocalizar y nos sorprende como conserva intacto su timbre vocal).
Aprendió guitarra clásica con la Prof. Carmen Torraza de Zino y luego tomó el camino del canto hasta obtener su diploma.
¿Qué opinión le merece el contar con una base musical clásica?
-“Creo que es una base fundamental… se aprende a colocar la voz, a impostar y manejar en forma adecuada el aire.
Todo lleva su trabajo y proceso… aprendí muchas peculiaridades de la técnica, observando, estudiando y escuchando.
Aparte estoy convencida que tengo un ángel al lado.
Para la didáctica me inspiro mucho en la naturaleza, en las plantas, los colores.
Primero es necesario aprender a respirar, luego a hacer que la voz suene, luego cantar.
A las canciones hay que recrearlas, vivirlas… por algún motivo fueron escritas y ese mensaje hay que saberlo transmitir.
Una música nos transmite muchas cosas y nos conecta con distintos elementos que nos rodean.
Volviendo a antaño. ¿Cómo era la movida cultural de aquella época?
-“Muy estricta en todo sentido… no salíamos de las polleras de nuestras madres… no se salía sola jamás.
En ese tiempo había una confitería donde brindaba su show Juan Carlos Morgan y el Maestro Peruchena.
Creo que la confitería estaba ubicada donde hoy están las Tiendas Montevideo. Era un lugar hermoso.
Morgan interpretaba tangos, valses y milongas… también el ritmo de fox.
Cada cantante debe contar con un maestro de canto, porque nunca hay que dejar de estudiar y vocalizar.
Cuando murió mi profesora, yo dejé de cantar; por supuesto que es fundamental caer en manos de un buen docente, de lo contrario el cantante puede perjudicar su voz.
El canto para mí es algo que nunca se va a perder… el tema es que han menguado las exigencias en el estudio.
Antes se debían leer muchos libros y hoy muchas veces se va a clases con un simple cuadernito”.
Viniéndonos más adelante en el tiempo ¿Cómo fue la época en que dirigió el grupo juvenil Burbujas?
-“Fue maravillosa… formaban parte del grupo Stella Moreira, Sandra Cancela, Ricardo Fernández, Joselo Frola, Carmen Díaz, Federico… viajamos muchos y se cosecharon varios premios.
Hoy estoy más enfocada al estudio, y los chiquilines que vienen a clases es porque realmente les gusta.
Si bien tuve una etapa como artista, me di cuenta que lo que verdaderamente quería era enseñar”.
¿Quedó algún sueño por cumplir?
-“Me hubiera gustado incursionar en la danza y ser profesora de baile y tener dinero para poder cumplir un proyecto grande. Con nuestro grupo logramos ganar muchos premios”.
¿Con su esposo Héctor Duré llegaron a hacer algunos shows juntos?
-“Solamente en el ámbito del Conservatorio Municipal con el Maestro Peruchena. Nos conocimos estudiando con la misma docente… en esa época éramos muy jóvenes… donde iba yo estaba él (sonríe)… luego nos pusimos de novios y nos casamos”.
De los cantantes consagrados siente preferencia por Cristian Castro, Shakira, ésta última por ser tan particular y única”.
Para la docente es importante que el artista logre el sello propio y no convertirse en una copia o imitación.
Reconoce que a veces va más allá de los límites de la exigencia pero que está dotada de mucha paciencia para lidiar con el alumnado.
Para María Duré el tema de la producción en el artista es muy importante porque éste debe tener respeto por el público. Comienza con sus clases a las ocho de la mañana y a veces son las diez de la noche y todavía sigue atendiendo alumnos.
¿A qué le teme?
-“A la soledad… me gusta siempre sentir bochinche, alegría… movimiento”. El que quiere llegar a algún lugar en la vida, puede con fuerza de voluntad.
María Duré debió atravesar un complicado momento de salud, pero aferrada a su fe, logró vencer la enfermedad.
Está convencida de lo que hace y esa combinación de música y docencia son el motor de su vida, junto a esa capacidad de sorprender y sorprenderse.