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La única mujer que arbitra en las canchas salteñas

“Las diez últimas de la última”

Hoy con María Catalina Fernández García:

Oriunda de barrio Progreso, de chica aprendió las reglas de este deporte que más adeptos y pasiones despierta en nuestro medio. Su tío, fue su inspiración y su temple le dio la fortaleza para tomar las riendas de un oficio netamente masculino.AL DORSO - foto CATALINA [1]
Su entrada a las canchas de fútbol marcó un hito con la presencia de la mujer en el fútbol, demostrando que podía llevar adelante la tarea de árbitro con total neutralidad, rigurosidad y diplomacia, tal como debe ser un árbitro.
Su condición de mujer no le fue obstáculo para cumplir su sueño y hoy es respetada tanto dentro como fuera de la cancha y reconocida por sus colegas del Colegio de Árbitros, por su desempeño y su personalidad.

1- ¿Qué la llevó a ser árbitro de fútbol?
“Yo iba a las canchas de chica porque me llevaban y me gustaba el fútbol, pero nunca se me dio por jugar. Cuando tenía 30 años, Carlos Fraga (que en ese entonces era árbitro de fútbol) me invitó a entrar a la escuela de árbitros. Me anoté en la escuela, en el 2007, eramos como 30 y quedamos cinco para dar el examen. Decían que era difícil y bueno, ta, me inscribí igual. Me acuerdo que habían dos mujeres más conmigo, pero ellas perdieron el examen físico”.

2- ¿Cómo se preparó?
“El (examen) físico antes era menos exigente que ahora, eran seis pasadas de seis metros o diez vueltas de cuatro metros alrededor de una pista. Ahora, es mucho más difícil la prueba física. Las preguntas en cambio son más fáciles porque tenes tres opciones para elegir en la respuesta y no tenés que escribir tanto. En la época que yo fui, estudié todo sobre las reglas del juego en los libros que conseguía o me compraba. Cuando dí el examen salvé con 98/100 puntos. Después, en la prueba física me fue bien de bien también”.

3- Cuando se recibió de árbitro, ¿cómo lo tomó su familia y sus amigos?
“Cuando salvé la prueba mi madre quedó contenta porque todos decían que nadie salvaba, que era una prueba difícil. En esa época me mentalicé en que tenía que salvarla y me preparé dos años para eso. Después que salvé la prueba acá, al año más o menos, di una prueba de OFI (Organización de Fútbol del Interior), fue en Artigas y la salvé también”.

4- ¿Cuál fue su primer partido?
“Mi primer partido fue en la cancha de Salto Uruguay, fui árbitro y asistente, en la categoría A en Sub 15 y Sub 18. Fue en el 2009. En la terna estábamos González, da Cruz y yo. Fue un lindo partido, todo salió muy bien. Mucha gente me gritaba porque era la primera vez que veían una mujer arbitrando”.

5- ¿Hoy, cómo es el trato con los jugadores, la gente y sus colegas?
“A mi, siempre me trataron muy bien, con mucho respeto. Al principio, por ahí me daban la mano y me miraban raro porque no estaban acostumbrados a ver una mujer arbitrando pero ahora ya están acostumbrados y me tratan muy bien. Me hablan bien y yo les hablo bien. No importa si son “gurises” de la Sub 15 o más grandes, siempre les hablo bien, con respeto, les digo – ¿qué le pasa Señor? – si viene a protestar alguna jugada o algo. Siempre le doy la palabra y lo escucho y le digo – si me habla bien yo le hablo bien, no da para complicar un partido, esto es un juego-”.

6- ¿Pasó por situaciones complicadas o difíciles de resolver?
“No, no recuerdo situaciones así. A veces hay partidos más difíciles que otros, pero nunca tuve una situación complicada o que no haya podido resolver. Los jugadores quieren sacar ventaja en el juego y como yo ya los conozco a casi todos, ya se como manejarlos. Yo siempre cobro todo lo que veo, si hay alguna patada fea o un insulto muy feo entonces lo cobro; a veces ves que se dicen algo entre ellos que no es para tanto y lo dejo pasar, me hago la que no los escucho porque tampoco podés parar el partido por todo, son situaciones que se dan y se dejan pasar. Cuando ves que el partido se va para otro lado, entonces sí, tenés que resolver para que no se vaya de las manos”.

7- ¿Cómo es arbitrar para Usted?
“Tenés que estar bien atenta. Arbitrar es pensar. No es tan complicado, tenés que sacar el partido lo mejor posible, que no haya líos o problemas. Siempre hay que hablarle al jugador como -señor- y así marcás una distancia y un respeto, así sea un “gurisito” o una “gurisita” de 15 años. El respeto tiene que estar en la cancha siempre. El arma que se tiene en la cancha es la tarjeta. Si ves que un jugador empieza a complicar, le sacás (tarjeta) amarilla y se tranquiliza y si vuelve a meter una patada o actúa mal le sacás la otra amarilla y la roja y se tiene que ir. Entonces, ellos ven que el árbitro está dispuesto a expulsar y que no va a dejar que el partido se le vaya de las manos”.

8- ¿Y la tribuna, qué papel juega?
“Yo me adapté a lo que pasa en la cancha, yo hago mi trabajo y me concentro en eso. Lo que hagan los parciales no me afecta en el trabajo. Insultos, siempre hay y siempre van a haber, me han gritado cosas a mí y a mi familia pero si te ponés a hacer caso a todo lo que te gritan estás con la cabeza afuera y no adentro (de la cancha). Entonces, lo que tenés que hacer es concentrarte mentalmente adentro de la cancha y concentrada en el partido y con tus compañeros, porque es un trabajo de a tres”.

9- ¿Qué opina de la violencia en el fútbol?
“La violencia en el fútbol es casual. Uno no sabe como va a salir un partido, cada partido es diferente. Pero uno siempre tiene que cuidarse la espalda por más que sea la C, la A o la B. Uno no sabe la reacción de la gente y por más que estés arbitrando muy bien se puede complicar un partido por cualquier cosa. Nosotros ahora trabajamos con seguridad pero para mí adentro de las canchas tiene que estar la policía. Pero nosotros como árbitro si tenemos una agresión y tenemos que parar el partido lo hacemos, porque estamos trabajando y no tenemos que soportar esas cosas”.

10-¿Le gustaría que hubieran más mujeres árbitros?
“Sí, me parece que sería bueno. Ojalá que hayan más mujeres que les guste el fútbol y las pongan a arbitrar y las acepten. Porque es un trabajo más como cualquier otro, que se aprende y una mujer lo puede hacer muy bien igual que cualquier hombre. Me gustaría que se llega otra mujer la acepten y la traten bien como ha sido conmigo. Yo no tengo queja ninguna de mis compañeros ni de los jugadores, me tratan bien y me siento bien también”.

Hoy por: Wanda Aranguren.