Las diez últimas de la última Con Angelina Diaz Castro

“Mi mayor desafío en estos momentos es el de vivir de mi arte, aumentar mi formación para aportar al desarrollo del tango en el interior”

“Me crié en el corazón del barrio Villa España en la ciudad de Salto. Concurrí a la Escuela Nº5 en el barrio Baltasar Brum.
Siendo adolescente estudiaba en el Liceo Piloto Nº2 Antonio M. Grompone.
Estudié en ese instituto hasta 4to año, hasta que me tocó esa parte de elegir cuál era la orientación a seguir. Estuve un poco indecisa al principio porque quería seguir el bachillerato biológico pero no me sentía convencida y el liceo solo me ofrecía tres orientaciones.angelina001
Por alguna razón en esa parte me sentía más segura pero tampoco era excelente en ese rubro” – relata nuestra protagonista Angelina Díaz Castro (24) docente y bailarina de tango.

1- ¿Cómo logró discernir su perfil vocativo?
“La adscripta del liceo me informó muy correctamente (y reconozco hasta el día de hoy la importancia de difundir las carreras de todos los institutos) sobre las opciones que tenía. Me cuenta que existía un bachillerato artístico también en el Liceo Ipoll que se había generado de manera reciente.
Sin dudarlo en ese momento ya sabía a donde me iba, porqué lo hacía y qué quería lograr con eso. Yo quería ser artista y en ese lugar me sentía cien por ciento segura de lo que podía dar y cien por ciento yo misma”.

2- ¿En qué momento de su vida se le despierta el amor por la danza?
-”Siempre me cuestiono lo mismo y a veces hasta tengo crisis existenciales donde me formulo preguntas que nunca me puedo responder. Recuerdo ser una gurisa muy divertida, me gustaba siempre hacer reír a mis compañeros de la clase y a mis amigos de la vuelta.
Salía a todos lados. Siempre busco resaltar el rol de mi madre que siempre me motivó a terminar lo que empezaba a seguir mis sueños y a proyectarme a futuro.
A tener aspiraciones.
Por suerte siempre tuvo una gran apertura para aconsejarme. La creatividad, lo artístico fueron vetas que las traía de pequeña pero que las desarrollé siendo adolescente y el liceo siempre fue un pilar motivador”.

3- ¿Qué le ha aportado el arte?
-”Conocer nuevas personas, investigar, tener aventuras espontáneas son cosas que hasta hoy me atraen.
Pero si bien hubieron muchos aspectos positivos también se cruzaban esas cosas a las que yo hoy le llamo pequeños momentos de tensión conmigo misma.
Uno de ellos era el complejo que tenía con mi cuerpo y mi imagen física y la constante búsqueda de mi identidad.
El tema con mi cuerpo es que no me aceptaba, no quería ser de determinada manera. Pero recién hoy pude concluir sobre ese hecho que en realidad no era un problema mío. Era un problema de los demás, inclusive mi familia, que tenía cierta imagen de mi, pensando en que así yo estaría saludable. No digo que estuvieran equivocados. Sin embargo la salud no solo pasa por lo físico sino por lo mental.
Es así que siempre estuve tratando de satisfacer lo que los demás querían de mí y no lo que yo quería de mí.
La danza fue lo que me cambió, me enseñó a aceptarme a verme al espejo y ver la inmensidad que yo era siendo así tal cual soy.
También fue lo que me potenció físicamente, de manera obvia, pero por sobre todo, la danza era el lugar ficticio a donde yo me trasladaba y sentía que allí nadie podía exigirme nada. Con 15 años me refugié en la danza siendo aprendiz. Era rebelde y tenía una gran necesidad de atención y reconocimiento. Era y soy mega autoexigente al punto de olvidar todo lo demás que existía en mi mundo. La danza y el arte se empezaron a apoderar de mi y pasaban inclusive a estar en primer plano. Me obsesionaba aprender… pero tampoco sentía que aprendía en el lugar donde estaba. Transité por academias, talleres de la Intendencia, clases particulares, pasé desde el jazz, al ballet, luego al hip hop con 18 años.
Mientras tomé clases de variedad de ritmos (salsa y ritmos latinos, afro, butoh, etcétera). Hasta que con 19 años mientras estudiaba la Licenciatura en Psicología en la UdelaR, arranqué con el tango.
Y así siguió cambiando más aún mi vida.
Literalmente me enamoré de la danza, pero mientras tanto y paralelamente investigaba e indagaba en todas las artes que pudiera para enriquecerme como persona y como artísta. Pasé por la música, estudiando en el Conservatorio, tocaba la guitarra, aprendía teoría, estudiaba teatro y tomaba seminarios y clases de todo lo que hubiera y me gustara. Asistía a grupos de poesía, escritura, pasé por la experiencia de cantar y hacer murga, y sin dudas asistía a toda clase de eventos artísticos.
Básicamente me vinculaba con gente de la cultura y así poco a poco fui generando lazos de todo tipo tanto en Salto como dentro y fuera del país.
Cuando me reconocí a mi misma como bailarina, luego como bailarina de tango como actualmente me identifican, es que empecé a ver el mundo del arte también como una salida laboral. Sin embargo trabajar del arte en Salto no es tan sencillo. Busqué involucrarme a través de mi arte, y conjuntamente trabajando con mi pareja eso se potenció más aún”.

4- ¿Qué valor tiene para usted el tango como expresión rioplatense?
-”Hoy en día el tango es mi estilo de vida, y me genera orgullo ser uruguaya y disfrutar de saber bailar tango.
Sin embargo, y aunque mi opinión pueda generar discrepancias, si bien es una expresión Ríoplatense, siento que Uruguay lo dejó decaer a pique.
Yo aprendí a bailar de la mano de una docente argentina.
Pero esto habla de que el conocimiento en este caso por Salto, provino de la Argentina y no de Montevideo o de otros departamentos del Uruguay, obviamente hablando a grandes rasgos puesto que este comentario no es del todo real. De hecho muchos colegas del interior tienen la misma lucha de generar programas, políticas culturales planes estratégicos y formativos para que vengan bailarines de otros lados a brindar mayor conocimiento, y siempre se recae en que los argentinos terminan parando aquí. Solo en este caso intento decir, que nunca se luchó por potenciar lo que tenemos acá. Hasta a veces siento que soy más argentina que uruguaya”.

5- ¿Cómo viene su agenda anual?
Este año y por ahora vengo trabajando de manera muy concentrada en el funcionamiento de las milongas en el Museo del Hombre y la Tecnología, tratando de potenciar ese espacio y convocar más asistentes. por parte del taller de Tango en la Intendencia del cual estoy a cargo. También craneando los dos cierres que tendremos para finalizar con el proceso trabajado en los talleres. El primero será a fines de noviembre en el Mercado 18 de Julio y se realizará una muestra integral de todos los talleres artísticos de la Intendencia, por otra parte trabajo en el armado del cierre del taller de Tango también programado para diciembre.
En primavera retornaremos con el proyecto “Milongas a la Calle” y para ver fechas pueden consultar en la página Milongas a la Calle en Facebook o en “Salto es Arte- Uruguay”.
6- ¿Cómo responde nuestra comunidad a la danza y a la música típica?
-”Salto responde de maneras diferentes. Siempre afirmo que el salteño es muy conservador y observador. Ante la oportunidad de hacer arte, prefiere mirar como otros realizan ese arte antes que aprender a hacerlo. Sin embargo en las actividades de tango de este año que he coordinado hemos tenido una buena recepción siempre. No la recepción deseada pero sí hay un público fiel y consumidor tanto de la música como de las danzas típicas. También influye muchísimo el poder y la difusión que se lo otorga a una actividad artística para que llegue a todos.

7- ¿Cómo se proyecta para el próximo año?
-”Estoy trabajando en la creación de un espectáculo profesional de tango integral, con participación de diversos artistas en escena, con la producción correspondiente pero aún estamos trabajando en esta idea junto a mi pareja Gary. Por ahora estamos en el proceso de trabajo de campo investigativo, planificando las intensiones y los objetivos de esta idea”.

8 – ¿Qué reflexión le merece la danza como canal educativo?
-”La danza tanto como cualquiera de las artes, son fenómenos educadores del pensamiento. Sin dudas que favorecer su desarrollo en sectores sociales donde la cultura no llega, propiciando espacios de formación artística en lugares de contexto crítico, permitiría rescatar de alguna manera a los jóvenes, pero no únicamente a la gente joven que está en situación de calle o adicciones y que quizás nunca pudieron atravesar la experiencia figurativa o corporal.
Tomar una clase, intercambiar, generar lazos grupales, vivenciar un proceso de composición y creación artística con otros, permite educar a las personas hacia un pensamiento más consciente, complejo y reflexivo”.

9 – ¿Cuál es su mayor desafío?
“Creo que mi mayor desafío en estos momentos es el de vivir de mi arte, aumentar mi formación para aportar al desarrollo del tango en el interior”.

10 – ¿Qué importancia tiene el arte en la vida del ser humano?
“El arte nos sensibiliza, nos transforma, mejora nuestra calidad de vida… impulsa el desarrollo emocional, e intelectual, constituye un lenguaje y un vértice desde donde comprender el mundo, aporta una nueva cosmovisión y nos conecta con otros.
Nos volvemos más perceptivos y sensitivos a la realidad, lo que nos vuelve mejores ciudadanos, promoviendo diversidad de valores.
Justamente me encuentro realizando mi trabajo final de grado donde hago énfasis en la gran cantidad de aspectos positivos que tiene el proceso creativo artístico. Y visualizo la gran cantidad de estudios que afirman que el arte es una herramienta a través de la cual educar. Pero no estoy de acuerdo.
El arte es más que un simple mediador. Sin dudas nos hace mejores personas, y nos vuelve seres más éticos con identidad cultural y valores universales”.








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