Las diez últimas de la última. Hoy con Silvana Meneses

Una mujer rural dedicada a su familia, la pintura y las artesanías.

Silvana Meneses, tiene 38 años, vive en Pueblo Lavalleja y desde hace algunos años se dedica a pintar y realizar manualidades en diferentes técnicas.
Es una autodidacta en su área, lo que da cuenta que nació con un don especial para la creatividad y el ingenio, así como el manejo de la artesanía en general.
En su pueblo, no hay muchos espacios para aprender técnicas nuevas por eso recurrió a internet para conocerlas y de a poco se animó a lanzarse con proyectos propios y muy creativos.AL DORSO 3011
Su familia la apoyó en todo momento y reconoce que por el hecho de tener “hijos grandes” (adolescentes) pudo contar con más tiempo para sí misma y entonces empezó a dedicarse a la artesanía.
Tuvo la oportunidad de conocer a Agó Páez Vilaró, a quien admira desde hace mucho tiempo por su arte y el legado de su padre Carlos Páez Vilaró. Recuerda ese momento con mucha emoción y guarda celosamente una imagen que se tomaron juntas cuando la artista visitó nuestra ciudad.
Actualmente, cursa un taller en Pueblo Lavalleja donde pudo pulir su arte y su trabajo junto a nuevas técnicas aunque le gustaría que las mujeres del campo pudieran acceder a más cursos de este tipo y sobre todo que puedan tener estabilidad y cuenten con más apoyo para participar en ferias porque desde el área rural “todo es mucho más difícil y hay mujeres con mucho talento por descubrir”, asegura.
En esta sección, conocemos la historia de esta joven mujer, radicada en el medio rural, autodidacta en su arte y con una madera especial para el desarrollo de diferentes técnicas y artesanías que la hacen lucir con sus productos.

1- ¿Vive en Colonia Lavalleja pero nació aquí en la ciudad?
“Mis padres siempre vivieron en campaña pero yo nací en Salto, hice la escuela y el liceo acá en la ciudad y los fines de semana y en vacaciones siempre me iba para afuera. Después que me casé, que fue muy joven, me fui a vivir a Colonia Lavalleja, tenemos dos hijos, Franco de 17 años y Sofía de 16. Somos productores rurales y desde hace algunos años y cuando puedo, me dedico a las artesanías”.

2- ¿Cómo comenzó su vinculación a las artesanías?
“Yo me casé muy joven y me dediqué siempre a mi familia. Ahora, que ellos ya son adolescentes es como que me sobra más tiempo y entonces empecé a buscar algo más para hacer. Comencé con la técnica decoupage, que es una técnica decorativa. Empecé yo sola, en casa había muchas revistas de manualidades y yo siempre estaba mirando ese tipo de cosas y ahí conocí esa técnica. Me dieron ganas de empezar a practicar con eso, compré el material y así empecé, restaurando cosas viejas que tenía en casa. Después, seguí con internet y ahí conocí muchas técnicas nuevas. Miraba los videos, tutoriales, donde te explican el paso a paso y así fui creciendo en ésto. Recién este año pude inscribirme en un taller en Colonia Lavalleja, pero es de pintura y restauración, lo dicta Betania de Souza, una vez por semana. Es muy lindo y ahí pude conocer cosas nuevas porque uno va aprendiendo y va aplicando todo lo que aprende”.

3- ¿El decoupage es su técnica preferida?
“Yo empecé con el decoupage hace tres años más o menos. Empecé primero con cajitas, después con percheros para los bebés y así seguí con muchas cosas más. Lo que tiene el decoupage es que es una técnica re linda que permite recuperar muchas cosas que tenemos en la casa. Hay cosas que a veces se nos rompen y pensamos que ya no sirven más pero con esta técnica se pueden arreglar, pintar y ni parecen que están rotas. Es una técnica que me gusta mucho porque permite restaurar y a la vez remodelar las cosas mediante todo un proceso”.

4- ¿Cómo surge su creatividad en los diseños?
“Es algo que me nace. Por ejemplo, si me piden que haga un perchero para un bebé, a veces me piden que tenga algo especial o eligen el color pero otras veces no. Entonces lo empiezo a hacer y hasta que no me haga el -clic- y yo me diga -ahora está bien- siento que no lo puedo entregar”.

5- ¿Recuerda cuál fue su primer trabajo?
“Sí, claro. Lo primero que hice fue una cajita. La pinté, la restauré y se la regalé a una amiga. Así empecé, porque los conocidos comenzaron a difundirlo y mucha gente fue conociendo lo que hacía y empezó a encargarme más cosas, como las cajas de té por ejemplo, que son algo que me piden mucho y quedan muy lindas”.

6- ¿Vende sus productos de forma particular o en ferias?
“Al principio las vendía a familiares y amigos que empezaron a conocer lo que yo hacía y me encargaban algo. Después, hubo más gente que se empezó a enterar y el círculo de conocidos fue creciendo. En la última expo (Salto) íbamos a exponer con el grupo del taller de la Colonia pero al final no pudimos estar. En campaña como que no sale mucho la venta de este tipo de cosas. Algunas veces expuse en las fiestas criollas de Colonia Lavalleja pero ahí las ven y les gustan pero no las compran. Yo vendo más para acá, para la ciudad, hay mucha gente que ya conoce lo que hago y cuando necesitan algo me lo encargan o me recomiendan para otras personas”.

7- ¿Es difícil para la mujer rural dedicarse a este tipo de emprendimientos?
“No es tan difícil porque si vos te organizás con las cosas de la casa y del campo o de lo que sea, te queda un ratito para vos, ya sea para leer, escuchar música o dedicarte a las artesanías. Todos los días me ocupo un poquito en esto que me gusta mucho y es también como una terapia. Este taller que estoy haciendo ahora, es muy lindo y hay muchas mujeres de la zona que van, lo que pasa que a veces no hay una gran variedad de cursos para hacer o por ahí están un par de años y después no continúan. A veces la mujer rural se dedica tanto a la casa y al campo que no se imagina pintando o haciendo una artesanía, sin embargo, cuando se lanza a hacerlo se da cuenta que puede y que tiene talento para eso. En este taller que estamos haciendo, hay muchas mujeres que van por primera vez y pintan y hacen cosas preciosas. Muchas no se dan cuenta del potencial que eso implica y lo hacen solo para distraerse, como una terapia o como una forma de desestresarse de la rutina, pero también abre la puerta a hacer muchas cosas más”.

8- ¿Tuvo la oportunidad de participar de un taller con Agó Páez Vilaró?
“Sí, eso fue muy hermoso. Este año, cuando Agó vino a Salto fuimos con el grupo del taller de Colonia Lavalleja y participamos de su taller de mandalas. Fue muy hermoso poder compartir ese rato con ella porque además de ser una figura pública muy destacada por su arte a mí siempre me atrajo la historia de su familia y cada vez que la veía me atraía todo lo que hacía. En el taller habló sobre los colores de la vida y su significado, meditamos y fue una experiencia muy emocionante”.

9- ¿Qué expectativas tiene para su futuro?
“A mí me gusta mucho todo lo que hago y por ahora me enfoco en seguir aprendiendo y difundiendo ésto. Cuando alguien te encarga algo y después te muestra en una foto donde lo colocó o como quedó en su casa o su oficina, uno siente algo muy especial, es como que te reconforta. Que te digan – esto es lo que yo quería- es algo muy lindo”.

10- ¿Su familia la apoya en lo que hace?
“Sí, me apoyan mucho. Mis hijos sobre todo, cuando me dicen – ¡mamá, qué lindo te quedó! – eso es muy importante para mí. Le dan mucho valor a lo que hago y es muy reconfortante que la familia te apoye”.








  • Otras Noticias...