- Diario El Pueblo - http://www.diarioelpueblo.com.uy -

“Las diez últimas de la última”

Con Dr. Carlos Orihuela:
“Mi forma de ayudar al futuro, es aportar un grano de arena al mejoramiento de Salto y de Uruguay”

Es, sin lugar a dudas, uno de los mayores referentes de la producción citrícola nacional y de la política de los mejores tiempos. También, un abogado comprometido con su profesión que lo llevó a declinar en varias oportunidades, postulaciones a cargos públicos que le impidiesen el ejercicio de la misma. El Dr. Carlos Orihuela representa al Salto que muchos no conocimos y que nos gustaría haberlo hecho. Esposo, padre, abuelo y un incansable luchador de varias causas, hoy, cuando todo indicaría su alejamiento absoluto de la pelea política, asegura regresar a la misma, pensando en sus nietos y en el país y el Salto que les tocará vivir. Con él hablamos para esta entrega de Al Dorso, recorriendo sus pasiones y bienvenidas reflexiones de la realidad nacional y local.AL DORSO DR. CARLOS ORIHUELA [1]

1- La citricultura ha sido una tarea importante en su vida; ¿podría considerarse un empresario de dicha actividad?

Yo diría que más que empresario –incluso mis hijos me han dicho con cierta cojosidad que yo nunca fui un buen empresario porque subsidié siempre mis actividades con mis ingresos profesionales-, lo real y lo cierto es que siempre estuve vinculado a la actividad productiva citrícola, donde tuve una trayectoria y un desarrollo desde que me recibí de abogado, momento en el cual comencé a plantar e inmiscuirme en toda esa actividad. Eso fue durante muchos años; incluso, fui Presidente de la Comisión Honoraria del Plan Citrícola, en la época en que Malaquina estaba en la Intendencia, y teníamos el problema de los cortes de árboles por el cancro, donde desarrollé una extensa actividad y si se quiere conflictiva, en ese momento. Después, continué trabajando en las gremiales citrícolas, hasta hace muy poco tiempo, cuando tomé distancia de toda esa actividad.
También tuvo vínculo con otros rubros productivos, pero con menor intensidad que con los citrus.

2- ¿Existen políticas claras al respecto?
Nosotros venimos de los tiempos de la ley del Plan Citrícola. Ésta concedía una amplia asistencia a los productores chicos, constituyendo realmente el gran impulso que tuvo la citricultura en el Uruguay, sobre todo en Salto. La gente piensa, y nosotros también, que la citricultura es algo íntimamente vinculado con Salto, y, sobre todo, una de las fuentes más importantes de trabajo, cosa que en este momento está con dificultades muy importantes, que no son nuevas, que vienen de tiempo ya, y que sería un tema muy largo de tratar. Sobre dichas problemáticas, mantuvimos como dirigente gremial, varias reuniones con el exministro Aguerre y demás autoridades.
La citricultura está pasando por una situación totalmente distinta, con problemas sanitarios, de reconversión de variedades, de altos costos, de dificultades para la exportación por los aranceles, en fin, una enorme cantidad de cosas, que ha llevado a que el productor chico, prácticamente esté desapareciendo del escenario.
La nueva citricultura exportadora, con nuevas variedades y demás, está, lamentablemente, diseñada para las empresas, porque no hay como antes, subsidios para los productores chicos, asistencia, etc. Ahora en Uruguay se está haciendo la reconversión citrícola en base de plata del bolsillo del productor; eso es inabordable, por los productores chicos.

3- Abogado de profesión; ¿es verdad que resignó postularse a cargos políticos por continuar ejerciéndola?
La actividad profesional la ejercí con mucha intensidad, durante más de 40 años. Fui directivo de la Asociación de Abogados de Salto en varios períodos, donde recuerdo alternarme con el Dr. Carlos Rodríguez Iribarne en la presidencia, en momentos muy difíciles como fueron los de la dictadura, donde nos digitaban los candidatos a las comisiones directivas. Estuvimos a punto de cerrar la Asociación como sucedió en Paysandú, por ejemplo, como otras tantas que dejaron de funcionar, porque no pudieron soportar esa situación. Nosotros, en cambio seguimos, con dificultades, con mucho esfuerzo y sacrificio.
Hacíamos jornadas interesantes, como una en la que se trató el Contrato de Transporte Internacional, cuyo disertante fue el Dr. Didier Opertti, etc. Recuerdo que ejercí la presidencia en varias oportunidades, manteniéndome vinculado a la actividad gremial profesional, después de dejar el cargo.
Tuve la satisfacción que al cumplir 50 años de recibido, el Colegio de Abogados del Uruguay, me realizara –como a todos los colegas que cumplen tantos años en la profesión-, un homenaje, al cual me acompañó mi familia y fue muy emotivo.

4- ¿Cuándo comenzó su militancia política en el Partido Colorado?
En la política comencé a poco de recibirme de abogado y empezar a trabajar, hablamos del año 1965 -1966, de lo cual ya hizo más de 50 años. Eduardo Malaquina me llevó, de una manera u otra a participar en la Lista 1, Departamental José Batlle y Ordóñez. Ahí empezamos, él por su lado y yo por el mío, pero casi en la misma época. Recuerdo a la vieja dirigencia como Vinci, Ferro, etc.; con quien no alcancé a tener demasiado trato fue con Barbieri, porque él ya estaba retirándose de la actividad política municipal.
En la Lista 1 nos iniciamos, con mucho furor. En aquel entonces –siempre lo recuerdo-, empecé atendiendo un consultorio jurídico que había en la Departamental, ya que en aquella época no había Defensoría de Oficio, con el cual se trabajaba muchísimo. Y así siguió mi trabajo; aunque, nunca quise ser candidato a Diputado por ejemplo, porque no quería dejar el ejercicio de mi profesión; me aguanté en esa postura, sin perjuicio de que continué teniendo una labor política muy intensa, sobre todo, junto a Malaquina. Estuvimos en varios períodos en la Junta Departamental, etapa de la que recuerdo mucho al Dr. Juan Carlos Roca, que era una persona muy especial, pero lo considerábamos nuestro Maestro, por su sabiduría en el derecho municipal; a Avellanal (padre del Escribano), y Horacio Tafernaberry.
También tuve mucho trato con el Cr. Betancur, que entonces era el contador de la Intendencia, y a tantos más. Tuve muy buen relacionamiento con los gobiernos del momento, sobre todo con los hermanos Minutti, con los que tuve bastante relación; es más, mi chapa profesional me la diseñó “Pitín”, con quien éramos muy amigos, sin perjuicio de que no teníamos afinidad política. Luego vino el duro período de la sedición y la dictadura. Después que ésta comenzó a ablandarse, comenzamos con las actividades clandestinas que las organizábamos en el escritorio que teníamos con Malaquina, corriendo muchos riesgos; a quien recuerdo mucho en esas andanzas es a Hugo Corti, quien siempre andaba para arriba y para abajo en el tema. En fin, esos podríamos decir que fueron los comienzos.

5- ¿Es verdad que durante la dictadura le ofrecieron formar parte del gobierno local?
Llegué a tener buena relación con los intendentes militares. Con De Nava, teníamos una relación buena, pero hubo un momento, después del plebiscito del 80, en el que quedó muy incómodo, muy mal, y ahí tuvimos distanciados durante mucho tiempo. Con Loureiro, mantuvimos una relación bastante amistosa, incluso fue él quien me llegó a ofrecer un trabajo en la Intendencia, a lo cual le contesté que le agradecía el ofrecimiento, pero que él sabía que yo no era un hombre afín al proceso, y que el hecho de que tuviera una amistad con él, no significaba otra cosa. Me contestó con mucha altura y con una sonrisa, que sabía que esa sería mi respuesta.

5- ¿Qué recuerdos tiene de sus años en el gobierno?
Luego de lo que le mencioné, llegaron las intendencias de Malaquina, donde de una forma u otra tuvimos una actividad importante, desde la Departamental, desde la Junta y después, en el último período de gobierno, desde la Secretaría General y como primer suplente a la Intendencia, ocupando el cargo de intendente durante los seis meses en los que Malaquina buscó su reelección.
Es decir que, la actividad municipal la manejamos con mucho fervor y con mucho cariño, teniendo muy buenos recuerdos de esos tiempos, aun habiendo enfrentado la crisis del 2002, que fue muy difícil. Tuvimos un acuerdo con Adeoms, que bajar los sueldos de los funcionarios para no tener que echar a nadie, y una vez que mejoró la situación, se les reembolsó lo que se había descontado. Esa fue una experiencia muy interesante e importante. Las administraciones de Malaquina, lo quiero mencionar, siempre fueron muy austeras y responsables en lo que refiere a las finanzas, sin perjuicio de que tuvo un importante protagonismo en todo lo que tuvo que ver con el desarrollo de Salto, como la Universidad, la producción, el Shopping, etc.

7- Tenemos entendido de que volvió al ruedo político, ¿es verdad?
Hace un montón de años que estaba con el caballo desensillado, pero, en los últimos meses del año pasado, nos empezamos a involucrar. En el escenario departamental, tras la aparición de la persona de Miguel Feris; y en lo nacional, al aparecer la posibilidad de la candidatura a la Presidencia de la República del Dr. Ernesto Talvi.

8- ¿Por qué elige a dichas figuras?
A Miguel Feris lo conozco de aquí de Salto, si bien no teníamos una amistad, sí una buena relación. Cuando empecé a concurrir a las reuniones del Centro Comercial y él era Presidente, al ver su desenvolvimiento, me llamó la atención su sensibilidad, condiciones y ganas de trabajar. Y, cuando me enteré que deseaba intervenir en la actividad política dentro del Partido Colorado, decidí apoyarlo ante una eventual candidatura a la Intendencia. En cuanto a Ernesto Talvi, por su trayectoria en lo académico y su conocimiento de la realidad del país y sus propuestas para contrarrestar muchas problemáticas existentes; es un hombre serio y en quien siento confianza en llevar adelante cambios importantes.

9- ¿Le preocupa el futuro de Salto?
Salto está inmerso en un proceso difícil; yo no quiero ser pesimista, nunca lo fui, pero justamente, en mis últimos tiempos de Presidente de la Unión de Citricultores del Litoral Norte, participé en reuniones que hacía el Centro Comercial, donde convocaban a todas las fuerzas vivas, para tomar nota de ese famoso estudio de la OPP, en que se estipulaba que en los próximos 30 años, Salto iba a estar con un porcentaje de desarrollo muchísimo menor que el resto del país, lo cual preocupó. Desde ahí, me puse a pensar, qué problema enfrentarían los gobernantes, las personas con protagonismo en el quehacer salteño.
Lamentablemente, esos hechos se están dando y ha transcurrido ya bastante tiempo. Ese proceso se viene acelerando, donde la actividad productiva ha decaído, donde las empresas tienen serias dificultades, donde hay problemas de desempleo, donde la actividad citrícola ha tenido un retroceso importante, donde hay otras actividades que han tenido un mayor desempeño como la hortícola, pero sin tener un crecimiento importante, y donde el turismo viene teniendo un protagonismo importante, sin una gestión, a mi juicio, acertada y correcta de la Intendencia.
Entonces, todo ello lleva a que uno tenga una preocupación por el futuro del Departamento de Salto.

10- ¿Quedan deudas pendientes en el haber?
Con mis 78 años, no puedo pretender tener el vigor y el protagonismo que tuve a los 30 o 40 años; tuve la fortuna de cumplir 50 años de casados con mi señora Cecilia Supparo, tengo cuatro hijos y doce nietos, y realmente, vivo permanentemente atento a ellos, y es ahí donde está la mayor preocupación.
Por eso, mi forma de ayudar al futuro, es trabajar para aportar un grano de arena al mejoramiento de Salto y de Uruguay.

Hoy por Adrián Báez.