Sarandí Cuaró: un Pintoresco Personaje

Una música, una guitarra, un poeta…

al dorso

Nació en Montevideo con el nombre de Fernando Queirolo, pero quiso el transcurrir de los años y la fuerza de una vocación creciente que terminara siendo un artista, un poeta, un músico, un cantautor bajo el nombre de Sarandí Cuaró.

Lo conocimos hace un par de años en el asado de un amigo en común y ya en ese momento nos dimos cuenta que era un activo militante por la cultura. Le gusta la historia, y en ella se basa para escribir sus canciones, las que según él, son de un género descuidado por los medios de comunicación (estilo nativista histórico) los que no dan espacio a la difusión de la rica música que nace en el interior del país, sobre todo al norte del río Negro.

- ¿De dónde es?

– ¿De dónde soy? Soy del universo… el nacimiento es un accidente.

- ¿Dónde se accidentó entonces?

– (Risas) Me accidenté en Montevideo.

- ¿Cómo llegó a Salto?

– Uh, mirá, es un trayecto larguísimo porque mi madre era Jueza, mi padre fue Juez de Paz y comisario y bueno, anduvimos por muchos lados, anduvimos por Tacuarembó donde tenemos familia, después tuve un pasaje corto por Durazno, otro por Flores, estuve luego doce años en Paysandú, y ahora hace seis años que estoy en Salto. Así que tengo prácticamente mi vida vivida en el interior más que en Montevideo.

- ¿Y qué es mejor, Montevideo o el interior?

– Ah no, yo estoy con el interior, y el interior del río Negro para arriba. A mí no me entusiasma mucho del río Negro para abajo porque como que Montevideo tiene alcance, creo que hasta Durazno.

- ¿En qué sentido dice que tiene alcance?

– Alcance cultural, como que para mí, y esta es una expresión muy personal, logra hipnotizar más a los departamentos del sur que a los departamentos que están al norte del río Negro.

- ¿Cuándo le empezó a interesar la música?

– Desde los 5 o 6 años… tengo 50. El primer recuerdo que tengo es una vez que mi abuela materna me llevó a un teatro a ver a un músico que se llamaba Osiris Rodríguez Castillo, y bueno, el hombre me impactó, me parece verlo todavía con su pañuelo blanco con ese estilo tan particular que nunca más lo vi en otro, por más que a veces yo intento remedar pero me queda grande.

- ¿Fue autodidacta o tomó clases de música?

– Me formé musicalmente, fui al conservatorio, mi primera profesora fue una prima de mi madre. Siempre con los parientes es complicado, hay que ir a lugares que por lo menos haya neutralidad (risas)… primero empecé tocando piano, después me pasé para la guitarra, en eso tengo una historia parecida a Osiris, pero no me quiero comparar. Una de las cosas que a mí me gusta y que hago me parece que bien, es escribir.

- ¿Solo canta lo que usted escribe?

– Sí, yo canto lo mío.

- ¿Por qué ese berretín?

– Pienso que nos tenemos que renovar en forma permanente. La renovación permanente es la única revolución posible.

- ¿Es forjador de su destino o deja que el destino lo vaya llevando?

– No, yo soy forjador de mi destino, estoy donde quiero estar.

- ¿Y dónde está?

– ¿En mi carrera artística? Estoy en la mitad de camino, que es lo peor, lo más difícil. Es donde vos te considerás y que los demás te consideren, pero eso es difícil, no es fácil. Una vez me preguntaron si lo importante era “querer ser” o “ser”, bueno, lo importante es “ser”, ahora que se pueda es otro problema.

- ¿Qué le impide ser lo que usted quiere?

– Varias cosas. Hay mucho corporativismo en Uruguay, entonces, ¿uno qué se plantea? ¿Tiene que pelear solo? ¿Tiene que crear otro corporativismo? ¿Hay que tirar los corporativismos abajo? No es fácil la solución, considero que en algo tendríamos todos que ponernos de acuerdo, todos los artistas digo, todos tenemos derecho a poder desarrollar nuestro arte y luego dirá el público si es bueno, malo o más o menos. Eso lo decide el público, es el único jurado válido, porque todos los demás jurados son totalmente subjetivos, responden a sus propios intereses.

- ¿Puede ser que respecto a otros estilos, la música que usted interpreta no tiene las mismas posibilidades de difusión?

– No estamos todos en un mismo plano, entiendo que hay derecho a la diversidad de gustos, eso está fuera de discusión, pero no estamos todos en el mismo plano, no tenemos todos las mismas posibilidades, no lo digo solo por mí, lo digo por muchos músicos del mismo género al que yo me dedico.

- ¿Se pasa poca música nativa en los medios?

– Pienso que poco, solo se pasan los clásicos, cuando aparece un nuevo cantautor, que los hay, se lo difunde poco. No niego que haya gente que los difunda, pero se los difunde poco. De todas formas, recuerdo con profundo agradecimiento a un programa de radio, “Salto y el folklore”, fue una gran experiencia de un hombre que nos apoyó mucho y que lamentablemente no lo apoyaron a él, porque llegamos hasta la televisión y creo que ahí hubo falta de apoyo en general de los medios y de los músicos también, fue un gran programa que hizo Carlitos Arredondo.

- ¿Se puede vivir de la música?

– No, no. Acá en Uruguay, salvo algunos grupos corporativos que han logrado una parcela de poder por distintas razones, no se puede vivir de la música.

- ¿Cuántos años con la música?

– Y cantando quizás unos 14 o 15 años.

- ¿Un despertar tardío?

– No, porque yo tuve idas y venidas, viví como 15 años sin cantar. Estuve en un dúo con un muchacho de Montevideo, bueno, después abandoné y ahora cuando volví a la música ya estando en Paysandú, empecé a agarrar de vuelta la guitarra y cuando me fui para Valentín, una tarde agarré la guitarra y no la solté más.

- ¿Grabó un disco?

– Sí, grabé un disco en el 2008.

- ¿Dicen que la obra de un artista es como un hijo?

– Es un hijo… es el desvelo de un montón de ilusiones. El disco es ponerse de alguna manera en el universo.

- ¿Ya escribió su mejor canción?

– No, siempre digo que la mejor canción está por nacer, pero en este momento, tengo varias canciones nuevas para grabar pero hay una que quiero, dedicada a Víctor Lima, que se llama, “Canción a Víctor”. Creo que rescata buenas imágenes y que intenta interpretar el sentimiento de Víctor Lima, fundamentalmente entender por qué pasó lo que pasó… que no fue con el único que pasó porque si bien otros terminaron muriendo de otra manera, en realidad estaban muertos en vida, porque el creador y el poeta es gente ni mala ni buena, es gente distinta que tiene su mundo…

- ¿No tiene miedo de terminar como los demás?

– Terminan casi todos mal, o terminan en la pobreza o terminan locos, bueno, puede pasar, sí, ahí está el desafío de esto.

- ¿Cómo está usted?

– Arrimándome a la pobreza, pero una pobreza digna, porque hay varios tipos de pobreza. Pobreza siempre hubo, lo bravo es cuando la pobreza es indigna, más allá si me la provocan o yo mismo la provoco. Hay que saber llevar la pobreza, con dignidad, con la cabeza alta.

- Para terminar, ¿qué es más compañera para usted, su mujer o la guitarra?

– ¡Eh! Eso no se pregunta, la respuesta ya se sabe…







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