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“Soy un agradecido a la vida; tengo una familia incondicional”

“El Escribano Avellanal”, como lo conoce la gente; es ese tipo de persona que ostenta la típica forma de ser del uruguayo, a quien el haber ocupado cargos importantes, siendo una personalidad destacada y reconocida, cuya palabra es tenida en cuenta; no le ha impedido continuar con su honesta sencillez y don de gentes. Quizás, esa manera de pararse frente a la vida, sumado a la siempre mano tendida para quien lo precise, sin pedir nada a cambio; le ha valido merecidamente el respeto de su terruño.
Con él dialogamos, para otra entrega de AL DORSO.

Comencemos hablando de una de sus pasiones – y sabemos que tiene varias-, el atletismo; ¿en cuántas competencias participó y cómo hizo para alternar el deporte con sus diferentes actividades?
Es verdad. Una de mis aficiones deportivas –todos lo saben- ha sido el Maratón. Creo que participé en más de 150 carreras, con el entrenamiento previo y permanente, con el continuo cuidarse en la alimentación, y en el descanso. Éste deporte me llevó a participar en pruebas en París, Madrid, tres veces en Buenos Aires, cuatro en Santiago de Chile, todas con más de 25.000 participantes. En estos momentos me estoy recuperando de un problema en el tendón de Aquiles, que espero me permita volver, aunque sea para despedirme del atletismo corriendo, no lo descarto.
Pude hacerlo gracias al apoyo de mi familia, como lo tuve en todos los emprendimientos que realicé; pero, en éste en particular, ya que debía cuidarme en la alimentación, nutrientes, medicamentos y todo lo que conlleva este deporte tan popular, pero que exige un esfuerzo que, solamente quienes lo practicamos sabemos de su exigencia.

También tuvo suerte en el fútbol, ¿es verdad?
Campeón con Salto Uruguay 98 – 99 en el plantel, y en el 2000 como técnico. Imborrables recuerdos. Campeón Salteño de fútbol, ya con algunos años en 1998 y 1999, formando parte de un tetra campeonato, no digo que irrepetible, pero, se hará difícil. En el 2000, junto con Walter Guarino, asumimos la dirección técnica, llegando al Campeonato Salteño del 2000 y a la final del Campeonato de Clubes de OFI en el que alcanzamos el Vice Campeonato. Luego, en el 2011, fui Presidente de la Liga Salteña de Fútbol hasta el 2012; asumí el compromiso en el año del centenario. Allí conocí a mucha gente, distintos procederes, con muchos intereses clubistas que dificultaron un poco la gestión, pero tenemos la satisfacción del deber cumplido al final del período.

¿Escribano de profesión o vocación?
Quizás y sin quizás, lo que siempre quise hacer y lo que he puesto por encima de todo; una profesión que te enseña a andar derecho en la vida, a marcar pautas de trabajo y de lineamientos de comportamiento. Arranqué con “maestros en el Notariado”, como lo fueron Enrique Urchoeguía y Julio Arís; a ellos les debo una parte importante de lo que soy como Escribano, como Notario, tal como decían ellos. Durante este tiempo supe mantener una clientela estable, a los cuales creo haber tratado siempre bien, no en balde han seguido junto al escritorio y hoy tengo la satisfacción de que mis hijos -“Iaio” y Valentina-, sigan la tradición notarial del padre. Es una profesión que hay que ejercerla con nobleza de espíritu, sin que la parte económica sea el objetivo principal; con responsabilidad, respetando al cliente y a todos los que de una u otra manera se han acercado a la Escribanía en casi 40 años. Por lo tanto, culmino diciendo, que siempre ha sido una vocación.

Actuario del Poder Judicial, ¿desde cuándo?
Desde junio de 1980 hasta el presente, que continuo en el cargo. Asumí esta responsabilidad propia de mi profesión, habiendo pasado en estos 37 años por todas las vicisitudes, problemas, casi siempre carencias de todo tipo; me tocó trabajar con más de 35 jueces, hoy dos de ellos Ministros de la Suprema Corte de Justicia como los Dres. Chediak y Minvielle, y con Actuarios como Manuel Ferreira, Lorenzelli, Malvasio, entre otros, que me marcaron sin duda un estilo de trabajo y de responsabilidad. Hoy, cuando creo ya haber cumplido mi ciclo en el Poder Judicial, y estando como se dice, por encima del bien y del mal, miro para atrás y valoro lo vivido, la experiencia adquirida, la gente y profesionales que conocí, y agradecido por los momentos vividos.

Su multifacética personalidad lo llevó a transitar también por la arena política, cuéntenos al respecto
En realidad, mi actividad política con responsabilidades, comenzó en 1980, cuando asumí como Presidente de la Junta Electoral. Me tocó difícil esa. Desde el año 1971 estaba paralizado el aparato electoral y nos tocó actualizar todos los padrones, depurarlos y aprontar todo para noviembre de 1980, cuando el Plebiscito del SI y el NO. Todo impecable, gran trabajo de la Junta Electoral y la Oficina, un trabajo que hicimos y que fue muy reconocido por todos los partidos políticos y la opinión pública, por la objetividad y responsabilidad que pusimos en el trabajo.

¿Pero continuó una vez recuperada la democracia, es así?
Sí. En 1990 asumí como Edil en la Junta Departamental por la Lista 904 del Partido Nacional liderada por Ruben Moriondo junto a Lacalle, quien fue electo Presidente y presidía desde el 1º de marzo. Precioso grupo de trabajo, conformamos en conjunto, comisiones con gente de todos los partidos, forjamos una amistad personal con todos que sirvió para gobernar, construir, hacer crecer a Salto y cumplir con los objetivos trazados. Debí renunciar a la Junta en el año 1993, para ocupar el cargo de Jefe de Policía.

Qué tarea y cuánta responsabilidad la del Jefe de Policía, ¿no?
Me desempeñe en dicho cargo desde 1993 al 1º de marzo de 1995; el Dr. Lacalle me honró con la designación como Jefe de Policía de Salto, responsabilidad que la asumí convencido de que podía llevar adelante una política de seguridad y de prevención ya iniciada por mi antecesor el Dr. Albisu. En el período que me tocó en suerte el cargo, tuve la honrosa responsabilidad de servir a la ciudadanía salteña, ofreciéndole lo mejor de mis esfuerzos; conté con un comando de primer nivel, un Subjefe, el Inspector Garagorri, que me asesoraba permanentemente en la función y 677 efectivos que distribuyeron el esfuerzo en todo el departamento cumpliendo siempre con la misión encomendada.

Si bien tenemos entendido, ¿también fue miembro del Directorio del Banco de Seguros del Estado?
Una preciosa experiencia entre el año 2003 y el 2005, en uno de los Entes del Estado con mayor movimiento económico y administrativo. Asumí por la minoría por el Partido Nacional, colectividad que me honró con ese nombramiento; viajaba todas las semanas a Montevideo, pero sin abandonar mis actividades en Salto. También allí conocí a gente con pensamientos distintos, interese económicos que se plasman en pedidos, tramitaciones difíciles; me tocó estar muy cerca de las sucursales del interior del país, y la verdad que repito, fue una experiencia enriquecedora.

No podemos omitir hablar de su condición de gremialista y de integrante de la Asociación Española
Todas las etapas de la vida de un gremio son difíciles y tienen sus preocupaciones y problemas específicos. Mi etapa como Presidente de la Asociación de Escribanos no fue la excepción. Fueron momentos de cambios trascendentales, generaciones nuevas que se incorporaban al ejercicio profesional; se puso en práctica el sellado notarial (hoy papel notarial de actuación) con todos los cambios que significaban y siempre los cambios traen dificultades. Pudimos crear un buen grupo directriz con el cual trabajamos muy junto a la Directiva Nacional, no faltando tampoco el contacto con la Caja Notarial. Por ese entonces, éramos no más de 120 Escribanos en Salto, los que parecían bastante (hoy ni les digo los que hay). Fueron años de problemas con la función notarial, quizás por el deterioro del propio ejercicio profesional, pero luchamos contra esos problemas, los que lamentablemente han ido en aumento.
En cuanto a la Asociación Española de Salto -institución que este año está cumpliendo 150 años-, ingresé a la directiva en los primeros años de la década del 80 y sobre el año 1987 asumí por vez primera la presidencia, en la que estuve varios períodos separados (un total de 20 años); y éste año del sesquicentenario me tocó otra vez esa responsabilidad, junto a un grupo directriz que me enorgullece tener como compañeros. La Asociación es una institución saneada económicamente y que cumple con sus objetivos de beneficiencia social, ayuda a socios (medicamentos, anteojos, panteones, ayuda persona); una beneficiencia social que nos deja contentos de poder cumplir tras ser prometida.

La del estribo; ¿le quedan deudas pendientes en su vida?
Soy un agradecido a la vida; tengo una familia incondicional: me casé con Juanita (docente de matemáticas por 42 años), con quien tuvimos tres hijos: Jorge, el mayor, quien se desempeña como técnico de Antel en Montevideo; “Iaio” y Valentina, quienes viven en Salto y ejercen la escribanía; hijos por quienes estoy satisfecho como padre.
En cuanto a lo personal, hice prácticamente todo lo que quería y estaba a mi alcance; me restan fuerzas y objetivos todavía, pero, Dios dirá.