Tras 50 años de vida religiosa y 40 de sacerdocio agradeció a Dios “acompañar vidas y estar al servicio de los demás”

El pasado domingo 27 de octubre en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen se llevó a cabo la
eucaristía de acción de gracias por los 50 años de vida religiosa y 40 años de sacerdocio del Cura Párroco Enrique Bisio, quien además este año cumple sus 70 años de vida, por lo cual el 2013 configura un momento muy particular “por eso quiero que me ayuden a dar gracias” dijo el Padre Enrique, “porque he recibido muchas
cosas a lo largo de estos años”

El pasado domingo 27 de octubre en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen se llevó a cabo la eucaristía de acción de gracias por los 50 años de vida religiosa y 40 años de sacerdocio del Cura Párroco Enrique Bisio, quien además este año cumple sus 70 años de vida, por lo cual el 2013 configura un momento muy particular “por eso quiero que me ayuden a dar gracias” dijo el Padre Enrique, “porque he recibido muchas cosas a lo largo de estos años”

Enrique Agustín Bisio Grilli, nació el 9 de noviembre de 1943, es hijo de una familia de la zona del Cerro, su padre, Don Aniceto Bisio, era el propietario de la legendaria tienda y almacén “Casa Bisio”, ubicada frente al Cuartel en la esquina de Viera y Maciel.

Es el primogénito de ocho hermanos y se crió en un clima familiar religioso, donde “Dios era un familiar más en la casa”, en28 10 13 043 las paredes habían imágenes religiosas y sus padres le invitaban a rezar. Además, recibían frecuentemente la visita del cura de la Parroquia del Cerro, quien acostumbraba ir a comer,  “para mis padres que un hijo de ellos fuera cura era un honor” comentó.

Comenzó a ir a la escuela que se encontraba ubicada frente al almacén de su padre, que en aquel entonces se llamaba “Al aire libre”, hizo primer año en la escuela Nº 64 y posteriormente continuó en el Colegio Salesiano. Allí, el padre (Agustín) Aschieri notó en él una vocación particular así que un día le dijo “- ¿Che, no te gustaría ser cura? Y yo le dije que sí que me gustaba”, comentó el padre Enrique.

Para ese entonces, estaba en cuarto año del colegio Salesianos y con apenas 10 años se fue a vivir a Montevideo a un Seminario para ser Cura, junto a otros veinte chicos.

“Dios siempre nos llama a ser buenos porque para eso nos dio la vida, después el cómo, son las distintas vocaciones, yo llevaba adentro eso y además lo cultivó mucho mi familia (…) fuimos cerca de veinte gurises, a los que nos gustaba nos quedábamos  los que no volvíamos” dijo el Padre Enrique

SU VIDA EN EL SEMINARIO

Al recordar sus primeros pasos en el Seminario, comentó que allí le ofrecían de todo, podía aprender música, coro, guitarra, todos los deportes, aprendió a usar el mimiógrafo de la imprenta, en  el área de las comunicaciones aprendió a grabar, además de recibir la educación curricular correspondiente a su edad.

Respecto al alejamiento de su familia aseguró que fue un proceso que tuvo que elaborar, sobre todo por lo difícil de las comunicaciones en aquella época donde “había que escribir una cartita y esperar la respuesta”. Aseguró que “sufrimiento hubo, el propio de la separación, pero una cosa es cuando uno se va corrido y otra cuando uno se va con la ilusión que también es de los papis” dijo.

“Allá, (en el Seminario), empiezas a ver si sos idóneo, si te gusta, si querés y los que te acompañan te van ayudando, hasta que llegó un momento que me tuve que decidir y eso fue a los 18 años. El signo de vocación es que uno es servicial, estar atento a lo que pasa con los demás, servirles con gusto, y el vínculo con Dios, el encuentro con Dios tiene que ser muy fuerte, una fe que sea respuesta, yo me encontré con Jesús y me gustó, y lo comienzo a seguir, por eso tengo que renunciar a otras cosas” comentó.

DIFERENTES ETAPAS DEL SACERDOCIO

Una vez culminado el Seminario, el Padre Enrique pasó tres años de práctica en un internado de Montevideo, denominado “Talleres Don Bosco”, allí convivió con chicos que aprendían oficios y dictó clases de Idioma Español y Dibujo, además de acompañar a los jóvenes como educador.

Posteriormente pasó cuatro años en el Pre Universitario de Montevideo, “Juan XXIII” , cuatro años en Mercedes, hasta que volvió a Salto como Director del Colegio Salesianos.

Con el tiempo vuelve al Seminario en Montevideo, pero esta vez para preparar y acompañar a quienes comenzaban su vocación de sacerdocio. Transcurría entonces el año 1988.

Luego, recibió la invitación para encargarse de la coordinación de todas las Obras Salesianas que se desarrollan en el país, lo que le permitió conocer prácticamente todo el Uruguay.

LA AFECTIVIDAD DESDE EL CAMPO DEL CELIBATO

Hay un tema muy particular que es cuestionado desde varios ámbitos de la sociedad y tiene que ver con el celibato que llevan adelante los sacerdotes de la Iglesia Católica, en este sentido el Padre Enrique no tuvo reparos a la hora de hablar del tema.“Los sacerdotes somos célibes y por eso tenemos toda una educación afectiva que te ayuda a encarar eso de una buena manera, hay una preparación o discernimiento que lleva tiempo.

Uno tiene que hacer una reelaboración porque para descubrir tu sexualidad y tu afectividad desde el campo del celibato uno tiene el ejemplo más cercano que son los curas, en cambio desde el matrimonio hay otro tipo de afectos” comentó.

“Dios nos hizo a su imagen y semejanza como varón y mujer para que nos complementemos y eso lo podemos hacer en muchos aspectos de la vida, uno de los elementos es la procreación, pero también está el cariño, la inteligencia, podemos complementarnos en otros aspectos. El celibato nuestro es en cuanto a la genitalidad pero no en el resto de las tareas porque en el templo del cristianismo trabajamos hombres y mujeres juntos”, agregó.

Ante las críticas a este aspecto de la Iglesia Católica, el Padre Enrique dijo que “para acepar ésto (el sacerdocio) tenés que ser honesto contigo mismo, sino después viene el cuestionamiento, por  eso hay toda una preparación, tienen que haber etapas propias y procesos internos de cada uno y eso depende de cada persona. Como religiosos nosotros somos célibes y eso es una condición que la iglesia ha decidido y es algo que si la iglesia lo puso lo podrá cambiar, pero mientras tanto es así” aseveró.

Respecto al papel de la iglesia hoy en día, aseguró que “tenemos un avance, Francisco le ha dado más energía, tener una identidad bien clara, apertura a todas las situaciones y diálogo, que es a lo que nos invita el Papa, a cultivar la cultura de cercanía y encuentro para hacer algo juntos”.

EL MOMENTO DE LA EUCARISTÍA

El Padre Enrique entró al Seminario de Montevideo en el año 1953, recibiéndose de religioso en 1963 y de Cura Párroco en el año 1973. Su consagración fue aquí en Salto y la primer misa que  ofreció como sacerdote también fue aquí, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen en el año 1974.

Respecto al momento de la misa comentó “es tan rica la eucaristía, primero te encontrás con tu familia, porque la misa es en una mesa, donde te reunís para una acción de gracia y se alimenta el vínculo con las personas”.

Un rasgo que destacó al Padre Enrique durante la entrevista fue su constante muestra de agradecimiento para con quienes estuvieron a su lado durante todo este tiempo, recordó a quienes  le guiaron en la iniciación de su camino, el Padre Agustín Aschieri, el Padre Merlino,  Monseñor Andrés Rubio, el padre Mario Piaggio, entre otros, además de amigos “que uno deja en cada lugar en que está” y sus  ex alumnos, “con los cuales muchos me encuentro ahora cuando llevan sus hijos al colegio y eso te hace humanamente realizado, porque desarrollás vínculos muy profundos y de calidad, que uno siente una alegría que trasciende lo físico” comentó.

“Por eso yo agradezco a Dios que me haya hecho educador y cura, porque uno como educador se acerca a colaborar con vidas y como cura más, porque uno esta al servicio de los demás” concluyó.

Hoy por:

Wanda Aranguren







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