Un murguista codiciado

Un murguista codiciado

Con Gustavo Arzaguet

Soy bastante botón” dice, mientras mira la hora y apura el paso hacia la salida del Diario, porque empieza el ensayo y como Director de la Murga Che, no quiere llegar tarde. “Aunque como hoy está lloviendo se pueden dar algunos permisos”, afirma sonriendo en señal de que la disciplina a la hora de comenzar a trabajar, es una de las características fundamentales de ese conjunto artístico.
Pero para un artista como Gustavo Arzaguet, que a sus 33 años de edad, tiene sobradas experiencias en las grandes ligas del carnaval uruguayo y aún sigue recibiendo ofertas de las principales agrupaciones del género, el proceso de un grupo artístico que empieza a transitar sus propios caminos y aspira a crecer desde el llano por sí solo, redoblando la apuesta cada año, es fundamental a la hora de pretender cosechar lauros por su propuesta artística.
De las idas y venidas del carnaval, de su vida como murguista y de sus aspiraciones en la vida, así como de su posible incursión en otros géneros musicales como solista, Gustavo Arzaguet un artista que es más considerado en el ambiente capitalino, en el que dejó su sello, que en Salto donde ha recibido más críticas que aplausos, nuestra siguiente sección Al Dorso.

Lo requieren las grandes ligas pero él no se deja

Mientras preparaba los ensayos con la Murga Che, conjunto que despertó elogios en el último concurso oficial de agrupaciones y que obtuvo el segundo premio a un punto de la murga que ganó el certamen, pero que además fue distinguida como la agrupación que brindó el mejor espectáculo del carnaval anterior, a Gustavo no le paraba de sonar el teléfono celular.
Las ofertas para integrarse a las murgas más laureadas de Montevideo estaban al pie del cañón. Las transacciones eran ya. “Te ofrecemos tantos miles de pesos (entre 80 y 90 promedio), y te venís hoy. Es hasta marzo”. Palabras más, palabras menos, era lo que le decían los representantes de murgas como La Gran Muñeca, Asaltantes Con Patentes, Curtidores de Hongos (donde en este caso tuvo la oferta de dirigir a la murga), entre otras.
“De Curtidores me llamaron para dirigir, algo que no hice nunca en Montevideo y hubiera sido una buena experiencia. Sí he arreglado coros, algo que hice con Araca La Cana que ayudé pila, pero nunca dirigí”, comenta como si tal cosa, mientras la mayoría absoluta de los artistas con los que se codea a nivel local solamente sueñan con pisar alguna vez un tablado capitalino.
“Pero si bien ya cumplí una etapa haciendo una zafra en esto, trabajando con el carnaval, no me llama tanto la atención el hecho de las ofertas para poder irme, sino que si resulta todo esto de que me llaman y encima de estas murgas, es porque hice las cosas bien cuando vine”, comenta contento Arzaguet.
Y se refirió al hecho aduciendo que si bien “hace tiempo que estoy desvinculado de Montevideo, se siguen acordando de mí. Porque capaz ni siquiera saben mi nombre. Deben pensar, que soy el “canario” de Salto, que cantaba en Araca hace algunos años atrás. No deben saber ni mi nombre. Y es señal que pasaste por algún lugar, y lo hiciste bien. Pero me queda una ahí que es que lamentablemente veo que me valoran más en Montevideo que acá mismo. No sé sino me valoran o no quieren valorarme. Es como el dicho que nadie es profeta en su tierra”.
Pero por otro lado siente la satisfacción interna y que se traslada a su faceta artística, de haber sido tenido en cuenta para esta oportunidad por las principales agrupaciones de murga capitalina, que intentaron llevarse su voz a los escenarios de esos lares.
Sin embargo, la búsqueda de estabilidad lo llevó a no querer separarse de un trabajo fijo, un domicilio establecido y la posibilidad de desarrollar sus cualidades artísticas sin sobresaltos. Aunque en este medio tenga que pagar para salir en carnaval y en Montevideo le paguen un dinero bastante interesante como para rechazarlo de primera mano.

Priorizar el trabajo de grupo

A juicio de Arzaguet, en Salto el carnaval se ha estancado en cuanto al nivel de espectáculos. Tomó como referencia el año 2000, donde la murga Uno Más Uno, que él dirigía en ese mismo momento, obtuvo el primer premio.
Sin embargo, considera que los años han pasado y la eclosión de las propuestas artísticas de aquella época se han estancado.
“Ahora no encontrás una final con ese nivel. Se estancó me parece que hubo un cambio en la gente que integraba las agrupaciones. Hubo mucha gente joven que empezaron a entrar en las murgas y eso ayudó a que cambiaran bastante las cosas. Entonces capaz que todavía se está en un proceso artístico que aún va a llevar unos años más para consolidarse”, dijo.
Comentó que tras su regreso a Salto, se propuso formar una agrupación que mientras duró su proceso de gestación, entre que se hablaba del perfil que iba a tener la murga y los integrantes que la conformarían, todo el mundo le preguntaba “¿Y la murga, che?”. Y eso lo llevó a que se conformara Murga Che. Aunque todavía dice que hay quienes identifican a la agrupación con el líder de la revolución cubana Ernesto “Che” Guevara.
Gustavo dice que para este año se propone poder superarse artísticamente con respecto a lo que ofreció el año pasado.
“La meta siempre debe ser superarme. Yo cada vez que salgo en carnaval, pienso que quiero hacer algo mejor que lo hice el año pasado. Porque deseo explotar mis cualidades y dar lo mejor de mí, si eso encima, le sirve al grupo con el que estoy trabajando, mejor aún. Pero la idea siempre debe ser superarse uno para poder darle algo a los demás”, comentó.
Destacó que si bien cuando trabaja con un conjunto artístico le gusta mantener la disciplina y la organización del conjunto.
“No soy muy exigente en cuando a las cualidades artísticas que deban tener las personas que salen en la murga. E incluso capaz que he perdido algunos primeros premios por salir en carnaval con gente que tiene poca experiencia. Pero no me arrepiento porque así como yo tuve la posibilidad de cantar con 14 años y me dijeron en ese momento, que no andaba, lo seguí intentando hasta que pude lograr mi sueño, que fue cantar en una murga, todo porque me dieron posibilidades de hacerlo y logré un montón de cosas. Y a mí me gusta devolver eso”, señaló.
La humildad y la conciencia de grupo, deben ser dos aspectos fundamentales a la hora de conformar un grupo artístico que quiera lograr algo, dijo el experiente murguista.
“Me ha pasado en grupos en los que he estado acá en Salto, donde hay mucha gente que se cree mejor que otra, que canta o actúa mejor que los demás y eso no es así. Hay que ser humilde, dar lo mejor de uno, pero sin pensar que sé es mejor que los que están a nuestro lado”, dijo.
Pero se refirió a que “como lamentablemente hay mucha competencia, eso te limita a crecer.
Y cuando vos llegaste al punto que pensaste que te la sabes toda, ahí es cuando no crecés más, ahí te estancás. Y hay veces que la gente se la cree, y entonces se cierran y se pierden un montón de cosas. Yo siempre tuve ansias de seguir aprendiendo y he respetado todas las murgas. Está cantando por ejemplo, Falta La Papa o La Nueva, y miro todos los detalles y de todos ellos aprendo un montón. Por eso hasta ahora me la he jugado con gente nueva y es la gente que responde”.