Una salteña nacida en el exilio

Cristina Mansilla Decesari

al dorso

Cristina Mansilla es una de las salteñas que nos representa en todos los lugares en que se encuentra. Y no estamos hablando de la representación en algún concurso de belleza (que bien podría hacerlo), ni de una competencia deportiva o de un certamen internacional. Pasa que Mansilla es una diplomática que desde hace casi 4 años trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y en estos tiempos se ha radicado en Buenos Aires. Si bien nació en España (ya que sus padres se habían exiliado), hasta los 7 años vivió en Suiza, momento en el que su madre, Estela, decidió regresar a Salto, su ciudad natal. Se considera, y lo es, “una salteña de alma”. Es licenciada en Relaciones Internacionales, a una materia para recibirse de Abogada, investiga cuidadosamente todo lo referido a Derechos Humanos y a los desaparecidos, porque considera que es esencial mantener viva la memoria. EL PUEBLO se aproxima a una salteña que se encuentra fuera de nuestras fronteras geográficas, pero dentro de los huellas más profundos de este pago oriental.

NACIMIENTO EN EL EXILIO

Estela Cristina Mansilla Decesari nació en la ciudad de Vigo, Galicia, España en setiembre de 1978. Su familia esta compuesta por Estela (su madre), Ramón (su padre), Guillermo (su compañero) y los hijos de él: Fiorella, Cecilia, María Eugenia, Joaquín y Sofía. Sus padres nacieron en Salto y en su juventud se fueron a estudiar a Montevideo. “Mi mamá es una gran luchadora: se recibió de lo que entonces se llamaba “Enfermería Universitaria” y hoy es Licenciatura en Enfermería. Ellos se casaron en 1973, aunque luego se divorciaron. Cristina nació durante el exilio de sus padres “quienes en 1976 tuvieron que dejar el país ya que ambos eran militantes de izquierda. No los persiguieron a ellos específicamente pero muchos de sus amigos y compañeros de trabajo empezaban a «caer» y a ser detenidos por las Fuerzas Conjuntas de la dictadura cívico militar. El contexto los iba encerrando”. Su madre era amiga de Leonardo Gelpi, “un coterráneo nuestro que continua hoy día detenido desaparecido”. El exilio los llevó primero a Bélgica, de allí a España y por último a Suiza. “Yo solo estuve hasta los dos meses de edad en Vigo. Quiero volver algún día pues creo todos debemos conocer el lugar donde vinimos al mundo. Viví hasta los siete años de edad en Ginebra (Suiza)”.

“A LOS 8 AÑOS LEÍ A ESCONDIDAS EL INFORME NUNCA MÁS”

Estando en el exilio Mansilla participó en muchos actos por el fin de la dictadura en Uruguay y en toda Latinoamérica siendo niña, claro que “como niña uno estaba en lo suyo corriendo y jugando con otros de mi edad, pero todo aquello impactó mucho en mi espíritu. Siempre cuento que fui una lectora voraz desde muy pequeña y que a los 8 años leí, a escondidas el Informe “Nunca Más” de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) con lo cual se abrió un camino sin vuelta: mi compromiso con los derechos humanos. Resulta a veces difícil creer que alguien tan pequeño puede tener claro algunas opciones pero en mí fue así”. A esa edad también definió que quería ser abogada y diplomática.

El contacto con otros uruguayos era permanente: “recuerdo los asados que hacía la colonia donde siempre había añoranza de la carne uruguaya, de los periplos que hacía la yerba hasta llegar a sus manos en pequeños paquetes”.

REGRESO AL URUGUAY: ESCUELA 3, LICEOS 1 Y 5

En marzo de 1986 su madre decidió volver a su país luego de diez años de exilio. Como era salteña regresó a su lugar. Nos relata que su venida a Salto fue “en avión porque traía mi mascota (un gatito) desde Europa y mamá no quiso que fuera en la bodega del ómnibus”. Recuerda que se subieron a “un muy destartalado avión, creo que de PLUNA y pudimos ver todo el Uruguay desde el cielo”. Lo que más recuerda de su llegada son “los sandwiches de jamón y queso de mi tía”. Desde segundo de escuela en adelante concurrió a la Escuela Nº 3 “José Pedro Varela” y hasta 4º de secundaria fue al Liceo nº 1 (IPOLL). 5º y 6º los hizo en el liceo nº 5. A nivel terciario empezó las carreras de Derecho y Relaciones Internacionales juntas pero “me recibí primero de licenciada y luego de procuradora”. Le queda una materia (Derecho Financiero) , para terminar la carrera de Abogacía. “De la abogacía me fascinan algunas ramas, el derecho laboral, el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho público, el derecho ambiental. A nivel de las relaciones internacionales me resulta atrapante analizar los procesos políticos de los países, sus devenires, su historia, los nuevos escenarios”.  Para Mansilla “la diplomacia tiene un rol a jugar en las relaciones internacionales pues implica experiencia en la resolución de problemas de todo tipo. Somos los que estamos detrás del telón del escenario, nunca en el escenario. Pero es allí donde debemos estar. Los Estados han construido diversas soluciones respectos a migrantes y refugiados pero mucho queda por hacer sin contar que la teoría y la práctica siempre están distanciados, es tarea eliminar esas brechas”.

MILITANCIA ESTUDIANTIL

“Siempre voté en aquellas elecciones que el gremio del IPOLL realizaba. Luego “con otros compañeros estábamos en lo que podía llamarse el gremio del 5: años de la reforma educativa que convocaron a los estudiantes a las calles en todo el país”. Recuerda particularmente “una asamblea multitudinaria en el Ateneo donde hice mis primeras intervenciones de hablar en público”. En la Universidad militó en la Facultad de Derecho pero “esa experiencia no fue justamente una de las mas gratas de mi vida”. Mas allá de ello cree que “la militancia universitaria es fundamental”. Si bien no estudió en Salto hasta el 2004 “siempre participé de todas las movilizaciones que la ciudad hizo en el 2000 por la permanencia de la Regional en Salto. El ser universitario implica abrazar a la Universidad como causa y ser conscientes del impacto que ella tiene en la sociedad y de la responsabilidad que tenemos quienes estudiamos y egresamos de ella para con los demás”.

MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES Y LOS REFUGIADOS

Ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores “por concurso de oposición y merito en el 2007. Lo hice como Tercer Secretaria. Trabajé en diversas direcciones del Ministerio pero señalo particularmente dos: la Dirección de Derechos Humanos (DDHH) y Derecho Humanitario, así como el Instituto Artigas del Servicio Exterior”. Ahora me encuentro en Buenos Aires donde fui destinada como Cónsul de Distrito desde octubre de 2010. Allí se atiende a una gran colectividad de uruguayos con un gran abanico de trámites y problemas. Argentina es una de las colonias más grandes de uruguayos de la diáspora sino la más grande que se sitúa desde Buenos Aires hasta la Antártida argentina. Dentro de la oficina de DDHH tuvo la oportunidad de representar al Ministerio en la Comisión de Refugiados creada por Ley 18.076, “una experiencia intensa y sensible a la que volvería siempre con gusto, y que implicó representar a Uruguay en varios países de América Latina como Costa Rica, Chile, Brasil, Argentina y Ecuador. Tuve el honor de ser parte de las dos primeras misiones de selección del programa de reasentamiento que Uruguay firmó con el ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) y que consiste en reasentar personas que buscan refugio en un país pero que por diversas razones no pueden permanecer en él. Se denomina a este programa “solución duradera”. Uruguay ha reasentado a 32 personas desde el comienzo de este programa en el 2009.

LA LUCHA PERMANENTE POR LA MEMORIA

La licenciada Mansilla hace tiempo que viene investigando sobre el tema de la memoria y de los desaparecidos. Tiene que ver “con ese impacto que la lectura del libro “Nunca Más” tuvo en mí, resultó de una incapacidad propia para comprender tamaño horror y la necesidad de comprender como había sido posible el secuestro, la tortura y la desaparición de miles de seres humanos en América Latina. Sus comienzos se ubican sin embargo en el año 2001 donde comienzo a sistematizar todas mis lecturas, a construir mi base de datos y a iniciar mi biblioteca especializada en el tema. Pero cabe precisar que no soy una investigadora ni mucho menos, he escrito y dado conferencias sobre ello pero todo es a nivel amateur se puede decir. En el 2007 realice una especialización en DDHH en el CLAEH”. Mansilla elaboró una tesina sobre ese tema, para lo cual exploró “las polémicas que se dan actualmente en las sociedades que han sufrido situaciones de alto impacto traumático sobre cómo recordar ese pasado, cómo se generan políticas oficiales de olvido, y como aún estableciéndose lo que llamo marcas de la memoria en la trama urbana de la ciudad si las mismas no van acompañadas de políticas publicas activas tienden a tornarse invisibles. Desde Chile pasando por Camboya, vuelta a Uruguay o sobre los crímenes de los nazis son identificables pautas que se repiten en la lucha permanente por la memoria”. Esa tesina llevó a querer investigar especialmente en Uruguay y hoy en día la etapa de investigación y relevamiento está casi culminada. Espera que el 2011 sea el año de “sentarme a escribir el libro”.

Hoy por: Wenceslao Landarín