Más Uruguay para más gente

“Para que a ustedes les vaya bien, primero nos tiene que ir bien a nosotros”, fue la frase que me lanzó un productor rural, por aquel momento dedicado a la ganadería, cuando yo salía de una radio en tiempos donde era dirigente de la FEUU, y con 23 años encima había ido a hablar de los problemas por los que atravesaba la Universidad de la República, sobre todo en Salto. fabricas
Sabido es que en ese entonces, hablamos del año 2002, la entonces Regional Norte estuvo a punto de cerrar sus puertas porque no contaba con presupuesto como para poder funcionar. Es decir, no tenía dinero, porque lo poco que había sido asignado al presupuesto universitario, se lo habían quitado después para capitalizar algunos bancos y tratar de salvar el sistema financiero uruguayo que estaba prácticamente en quiebra.
Claro, nosotros como estudiantes y sobre todo como delegados de nuestros compañeros, no nos callábamos y criticábamos que se nos cerraran las puertas para seguir estudiando porque el gobierno en ese momento priorizaba que no siguieran cayendo entidad financieras, aunque finalmente cayeron y al desenlace de esta historia la conocemos todos.
Pero en aquel momento, cuando ese productor rural me dijo que él y sus pares debían ser atendidos primero para poder exportar y generar divisas con las que pudieran capitalizar algunos sectores de la economía y sobre todo al Estado, para que después el mismo contara con dinero y pudiera redistribuirlo, y entonces la Universidad de la República tenía que esperar porque algo le iba a tocar, pensé igual que lo que pienso ahora. Qué pensamiento más mezquino y errado, que solamente ata al país a los vaivenes de un sector que apostando a su supremacía ponía al resto a esperar, como si fuéramos su furgón de cola.
Algo de esto fue lo que le contesté a ese hombre, qué, impávido, porque pensó que le iba a dar la razón, me miró con cara de pocos amigos porque no entendía que haya gente que pudiera ver que hay alternativas a ser agrodependientes. Nadie quiere que el país se divida, que haya un solo país, que hable de los problemas del campo como el eje central de la vida del país y otro que desde la Ciudad Vieja, le tire trate de dinamitar eso por una cuestión filosófica y con escasos argumentos de verdad.
No promuevo los divisionismos y mucho menos teorizo sobre que uno es mejor que el otro, o que aquellos tengan la concepción demonizadora de la explotación del hombre por el hombre. Y que los otros, los de la urbe, sean los que promuevan la igualdad de oportunidades y la sociedad igualadora.
Aunque sí es bueno poner las cosas en su lugar. El campo es muy importante para el país, tan importante que en su momento fue creado un ministerio solo para que atendiera su problemática, bancos para que financien sus osadas aventuras y también a los emprendimientos de verdad, esos que demuestran que hay quienes apuestan a mejorar lo que hacen, para alcanzar el desarrollo de un sector dinamizador de la economía como es el agroexportador y no creo que a esta altura nadie dude de eso.
Pero poner a esperar al resto de la sociedad porque el sector precisa ganar dividendos primero, vendiendo materias primas al mundo, para que el mismo nos lo devuelva manufacturado y nosotros, el resto de la gente lo compremos a un precio tres veces mayor al que vale en el mercado, por la falta de industrialización que tenemos en nuestro país, es algo que no está bien.
El sector agropexportador vende sus comoditties al mundo y gana mucho dinero por eso, y está bien que así sea, hasta ahí vamos bien, porque es parte de tener un negocio privado y hacer que el mismo resulte. Pero el hecho de que el resto de los mortales debamos comprar el producto manufacturado con la materia prima que ellos vendieron, a precios inaccesibles es lo que desequilibra la balanza. Claro que ellos sí pueden hacerlo porque con lo que exportan, ganan el dinero suficiente como para hacerlo. Y sin ser contradictorio, creo que es parte de las reglas de juego y hay que respetarlas.
En mi opinión, y es lo que creo que haría la diferencia para que el resto de la sociedad no tuviera que ser dependiente del sector agropecuario, es que haya un inminente proceso de industrialización en el Uruguay, esto es, construyendo fábricas e industrias en varios puntos del país, con costos fijos bajos e incentivos fiscales para aquellas empresas que se instalen en determinados lugares como puede ser el norte y que sean ellas las que reciban esa materia prima para manufacturarla y así bajar el costo de acceso a los productos básicos, además de generar puestos de empleo genuino.
Presumo que es una idea que a alguien se le debe haber ocurrido, que esto debió haberse estudiado y analizado, y que alguien quizás lo haya planteado en los ámbitos que corresponden, la pregunta es ¿por qué nadie lo hizo? Tan fuerte son los intereses que están en juego que el resto de la sociedad debe esperar a que un sector de la sociedad le vaya bien en los negocios para que las instituciones públicas tengan derecho a una tiza y a un borrador.
Creo que ni siquiera es culpa de quienes están en ese sector, que trabajan para ganarse su dinero y eso nadie se los niega, sino que el hecho de que el sistema haya sido creado para que así funcione es algo que no me cierra. Pero ojalá algún día las cosas cambien para el bien de todos, sin dejar a nadie afuera de nada. Más Uruguay para más gente, es lo que hace falta.

HUGO LEMOS