Meditaciones sobre el País Vasco y Uruguay empresarial

En la pasada edición de Link de Diario El Pueblo en el artículo denominado “País Vasco: ¿cómo y por qué la estrategia de hiper-especialización industrial?” reflexionamos sobre los aspectos más característicos del modelo vasco de desarrollo económico y su eventual aplicación en Uruguay. Dicha iniciativa fue organizada de manera conjunta entre la RADEL (Red de Agencias de Desarrollo Local de Uruguay) y de Garapen (Red de Agencias de Desarrollo de País Vasco). De manera específica, se describieron elementos propios del mismo como la priorización de las cadenas de valor, la visión y vocación industrial, el interés en el crecimiento del tamaño de las empresas, el emprendimiento como palanca de transformación y la importancia de la sinergia inter-institucional.

Hablamos de meditaciones como sinónimo de reflexiones, es en ese sentido que cabe mencionar que en el año 1914 el filósofo español José Ortega y Gasset, publicó el libro Meditaciones del Quijote. Aquel ensayo breve, pretendía ser el primero de una serie de diez “Meditaciones”, que no llegó a realizar como tal pero dejó con la misma a entrever su teoría posteriormente desarrollada de “yo soy yo y mi circunstancia, sino la salvo a ella, no me salvo yo”, en otras palabras: no es posible separar lo que somos del entorno, no obstante, no todo es tan determinista sino que la persona puede influir en modificar su entorno y con ello, su yo.
La mejora continua del sector empresarial en Uruguay, fundamental para ubicarse en mejores posiciones en los rankings internacionales, es posible y tiene sentido cuando se ponen en práctica innovaciones, es decir; cambios con valor, en los sistemas de apoyo al mismo.
El objetivo del presente artículo es reflexionar sobre las oportunidades, similitudes y divergencias entre País Vasco y Uruguay, desde una perspectiva que focalice cuestiones de política económica y de manera específica el aspecto empresarial. Para ello, nos basaremos en datos de empleo en Uruguay y cómo País Vasco maneja el tema, para llegar a un análisis que gire en torno a la aplicabilidad de la receta vasca a la realidad uruguaya.
¿Cuál es la lectura que se hace y la respuesta inter-institucional que se da al desempleo? ¿Cómo interpretar la autonomía de los territorios?
El valor de encontrar una analogía que vincule la realidad del País Vasco, el caso uruguayo y un ejercicio basado en entender que solamente a través de la modificación del status quo, es posible poner en práctica la creencia de que implicándose, conociéndose y acercándose por y para la transformación y la ayuda mutua, se contribuye a que el conformarse en “siempre se ha hecho así”, termine siendo una idea que hay que reemplazar.
Téngase en cuenta que cuando nos referimos a modificación, lo hacemos desde un sentido que no se agota en los alcances del sector público, algunas veces condicionado por su burocracia, sino que se alcanza al mismo actor privado en el que participan empresas, academia, organizaciones no gubernamentales, trabajadores organizados, entre otros. En esa misma línea, el ya fallecido asesor uruguayo, Dr. Daniel Ferrere en un artículo publicado el 21 de mayo de 2005 en El Observador, concluía que los empresarios tienen la tarea de mirar hacia dentro e intentar corregir sus propias
ineficiencias, independientemente de lo que ocurra en el entorno.

El empleo en el Uruguay, un termómetro de la competitividad
Al referirnos al tema empleo. De acuerdo a datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la economía uruguaya acumula tres años consecutivos de destrucción de 37.400 puestos de trabajo. El Poder Ejecutivo, por primera vez en las últimas seis rondas de Consejos de Salarios, pondera la preservación de los niveles de empleo por encima del crecimiento del salario real.
Sumado a lo anterior, semanas atrás el economista Gabriel Oddone y el histórico dirigente sindical de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), hablaron sobre los desafíos a futuro en materia de empleo. De manera específica, se mencionaron algunos temas a abordar como la cuestión de representatividad, en un espacio heterogéneo de mercados, firmas, productividad y otros elementos muchas veces asimétricos, a no perder de vista, en las mesas de negociación en nombre de los trabajadores. El otro elemento que también se menciona y que en más de una oportunidad es visto como un punto a converger para generar soluciones de fondo, son las mediciones sobre la productividad empresarial, a partir de las cuáles sería más probable encontrar vínculos ganar-ganar entre trabajadores y empresas.
¿Por qué no se contrata personal en las empresas?, por la pérdida de competitividad y productividad del sector empresarial. A partir de allí, más allá de las adquisiciones de tecnología y automatización de procesos por parte del sector empresarial, la evolución del empleo terminan siendo un termómetro que pone a la vista el desafío creciente de dar respuesta desde el sector público, el sector privado y la academia.

La cultura del trabajo
Las políticas activas de empleo en País Vasco, tienen como una de las piezas más características de aquella región; la existencia de procesos de articulación inter-institucional que llevan a la puesta en marcha y gestión de empresas de inserción: cuestión no menor que invita a la reflexión y nos llevan en éste artículo a la meditación sobre la oportunidad de su adaptación a nuestra realidad.

Las mismas, son unidades productivas que mientras ofrecen productos y servicios, como por ejemplo a una gran empresa, contratan a personas en situación de desempleo, con baja empleabilidad, y que a su vez perciben una renta fija de ingresos, necesaria para la supervivencia y sostén del hogar.
No se pierda de vista, que por las metas que ésta fisionomía organizacional tiene, quienes la gestionan necesitan encontrar un complejo equilibrio entre calidad, productividad y misión de inclusión social. Aprovechar la “dinámica empresarial” como un incentivo para lograr dar ingreso al mercado laboral a una determinada población que lo necesita, permite la construcción con sostenibilidad más allá de recetas de corto plazo.
El sociólogo norteamericano Richard Senett, adscrito de la corriente filosófica del pragmatismo, profesor emérito de la London School of Economics y adjunto del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicó en el año 2009 El artesano, obra que pone de manifiesto la implícita relación entre el hombre y el oficio, y el gusto que el mismo tiene por desarrollarlo. A partir de lo anterior, cabrá visualizar en la tesis de Senett que todo hombre, encuentra en su labor, su trabajo, un medio para la dignidad.
Si lo descrito en el párrafo anterior, es verdadero. Entenderemos que la transición de modelos de asistencialismo social, carentes de una obligación ni tampoco del trabajo como un elemento asociado, hacia uno materializado por ejemplo en las empresas de inserción, podría terminar siendo una solución a evaluarse y adaptar en Uruguay, primero bajo un formato piloto y posteriormente su replicación. En el mismo, lógicamente y por analogía, participarán de manera articulada los organismos nacionales vinculados al trabajo y la política social, el sector público y privado a nivel local.

Autonomías y centralismos
Uruguay históricamente ha sido un país centralista. No obstante, en los últimos años los procesos de descentralización y la puesta en funcionamiento del tercer nivel de gobierno han contribuido a disminuir el estadio anterior que ha llevado entre otras cosas a la existencia de varias asimetrías en lo que refiere al desarrollo económico y social del país entre cada región.
El caso vasco, a diferencia del uruguayo, tiene como elemento distintivo, la prevalencia de movimientos a favor de la independencia del País Vasco, y la existencia de una gran autonomía frente a las decisiones que se toman desde la capital del Estado Español ubicada en Madrid.
La distancia de Salto con Montevideo ha puesto al descubierto la necesidad de promover desde lo local, cuestiones que redundaron en una mayor autonomía histórica: la presencia de sedes Universitarias, la construcción de la Represa Hidroeléctrica de Salto Grande y la reciente habilitación del IMAE Cardiológico, salvando las distancias, son apenas tres ejemplos de este espíritu. Hablar de independentismo en Salto hoy, sería ilógico y nos podría remitir al romántico intento de la República del Salto en el siglo XIX, un hecho más anecdótico que histórico, ocurrido el 13 de septiembre de 1855 que perdió fuelle cuatro días después de ser una efímera realidad sin sustento político, económico ni social. No obstante, la metáfora de la independencia de Salto tiene una lectura mucho más moderada y de la cual, más que Salto individualmente, el interior del país en su conjunto, se deben una reflexión cuando hablamos de desarrollo económico y social: ¿es posible dejar de mirar y esperar solamente de Montevideo y comenzar a visualizar otras relaciones e interrelaciones con la región?

Reflexiones finales
La creciente convergencia de voces, desde todos los sectores vinculados a la economía, termina haciendo concluir que nos ubicamos en una buena etapa de redefiniciones y donde la construcción de espacios de diálogo termina siendo evidente de cara al futuro. Toda planificación al pasarla a la práctica, termina necesitando instancias de monitoreo y seguimiento, al fin y al cabo, lo que no se controla difícilmente se pueda gestionar de manera adecuada.
La mejora continua y el benchmarking, son necesarios para adaptar eficazmente lo que otros están haciendo y les ha significado la obtención de resultados extraordinarios que redundaron en el bienestar de la gente. Uruguay tiene desafíos globales en materia de empleo, competitividad, agenda social y gobierno. Procesos de diálogo para definir estrategias y agendas de competitividad, en otras regiones del mundo como en País Vasco dan resultado… ¿y en Uruguay?
Lic. Nicolás Remedi Rumi







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