Menos tampoco es más

Muchos temas, semana movida, poco espacio, sigue ameritando algunas reflexiones con un salpicón breve de apuntes sueltos.
DESCONECTADO DEL RUIDO. No se ustedes, pero me queda una sensación extraña. Estamos a menos de dos semanas de las elecciones nacionales donde estaremos eligiendo a nuestro nuevo Parlamento y a las dos personas que pasarán a una segunda vuelta y sin embargo, no lo pareciera.
¿Será que estoy desconectado del mundo porque no miro televisión entonces no sufro del constante bombardeo publicitario de los distintos candidatos y partidos políticos y por tanto no me siento contaminado por tanto ruido?
Porque democracia no es votar a los mejores spots o a quien queda mejor frente al maquillaje de las empresas que se encargan de asesorar marketineramente a los distintos candidatos.
Ejercer la democracia no es elegir al mejor candidato sino elegir a quien esté mejor preparado para manejar este barco llamado Uruguay por los siguientes cinco años. Y ante la ausencia de debates –porque debates con ausencias no son debates-, no hay confrontación de ideas y de propuestas, por tanto los uruguayos nos quedamos con las ganas de comparar, descartar y elegir.
Igual iremos a las urnas este domingo 26, pero nos volverá a quedar sabor a poco otra elección más.
“¡INJUSTICIA! Le retiraron la tarjeta del MIDES a una familia que vive dentro del asentamiento porque según (dijeron), la jefa de hogar comenzó a trabajar en la zafra de los arándanos por dos meses que es una zafra corta .Vive en un rancho que solo se sostiene por el amor y los palos entre el barro con luz precaria y mucha veces se ilumina con vela por la noche .Pero sin embargo en nuestras visitas familias que viven en casa de material con televisor a color, heladera, cocina, microonda, moto, living, piso de hormigón y baño completo a esas familias ni las tocan… ¿Qué pasa con el MIDES en Salto?”
Esto es parte de lo que escribió en su muro la luchadora social y dirigente colorada Sandra Pintos este sábado a la medianoche. Algo que prueba lo que se viene sosteniendo hace años, el MIDES no permite el crecimiento personal de los que menos tienen porque en vez de ampararlos, los castiga. Por eso se quejan muchos productores de nuestra zona cuando llega la zafra y cada vez se encuentran menos personas que quieran trabajar porque de lo contrario, ya les avisaron, pierden los beneficios del MIDES. Para muestra una perla… más.
ES HORA. No terminamos de acostumbrarnos a vivir en esta inestabilidad constante del clima en la región, donde cuando llueve mucho en la cuenca del río Uruguay debemos prever la crecida del río, con los correspondientes problemas de erosión, pero fundamentalmente, de la necesaria evacuación de familias que al pasar la cota de los 11 metros, deben abandonar sus hogares.
No se trata solo de familias que viven a la orilla del río. Con el ingreso del agua por los distintos arroyos que se desbordan, ocasionan similar daño a la gente. Claro que esto no ocurre únicamente en Salto ni a quienes viven a la vera del río Uruguay. Por tanto, es hora de que nuestros gobernantes comiencen a buscar soluciones y alternativas a este flagelo que se viene incrementando cada año.
Muchos temas, semana movida, poco espacio, sigue ameritando algunas reflexiones con un salpicón breve de apuntes sueltos.
DESCONECTADO DEL RUIDO. No se ustedes, pero me queda una sensación extraña. Estamos a menos de dos semanas de las elecciones nacionales donde estaremos eligiendo a nuestro nuevo Parlamento y a las dos personas que pasarán a una segunda vuelta y sin embargo, no lo pareciera.
¿Será que estoy desconectado del mundo porque no miro televisión entonces no sufro del constante bombardeo publicitario de los distintos candidatos y partidos políticos y por tanto no me siento contaminado por tanto ruido?
Porque democracia no es votar a los mejores spots o a quien queda mejor frente al maquillaje de las empresas que se encargan de asesorar marketineramente a los distintos candidatos.
Ejercer la democracia no es elegir al mejor candidato sino elegir a quien esté mejor preparado para manejar este barco llamado Uruguay por los siguientes cinco años. Y ante la ausencia de debates –porque debates con ausencias no son debates-, no hay confrontación de ideas y de propuestas, por tanto los uruguayos nos quedamos con las ganas de comparar, descartar y elegir.
Igual iremos a las urnas este domingo 26, pero nos volverá a quedar sabor a poco otra elección más.
“¡INJUSTICIA! Le retiraron la tarjeta del MIDES a una familia que vive dentro del asentamiento porque según (dijeron), la jefa de hogar comenzó a trabajar en la zafra de los arándanos por dos meses que es una zafra corta .Vive en un rancho que solo se sostiene por el amor y los palos entre el barro con luz precaria y mucha veces se ilumina con vela por la noche .Pero sin embargo en nuestras visitas familias que viven en casa de material con televisor a color, heladera, cocina, microonda, moto, living, piso de hormigón y baño completo a esas familias ni las tocan… ¿Qué pasa con el MIDES en Salto?”
Esto es parte de lo que escribió en su muro la luchadora social y dirigente colorada Sandra Pintos este sábado a la medianoche. Algo que prueba lo que se viene sosteniendo hace años, el MIDES no permite el crecimiento personal de los que menos tienen porque en vez de ampararlos, los castiga. Por eso se quejan muchos productores de nuestra zona cuando llega la zafra y cada vez se encuentran menos personas que quieran trabajar porque de lo contrario, ya les avisaron, pierden los beneficios del MIDES. Para muestra una perla… más.
ES HORA. No terminamos de acostumbrarnos a vivir en esta inestabilidad constante del clima en la región, donde cuando llueve mucho en la cuenca del río Uruguay debemos prever la crecida del río, con los correspondientes problemas de erosión, pero fundamentalmente, de la necesaria evacuación de familias que al pasar la cota de los 11 metros, deben abandonar sus hogares.
No se trata solo de familias que viven a la orilla del río. Con el ingreso del agua por los distintos arroyos que se desbordan, ocasionan similar daño a la gente. Claro que esto no ocurre únicamente en Salto ni a quienes viven a la vera del río Uruguay. Por tanto, es hora de que nuestros gobernantes comiencen a buscar soluciones y alternativas a este flagelo que se viene incrementando cada año.
LEONARDO SILVA