Ayudar a crecer: ¿Cómo la Argentina promueve el desarrollo económico?

En el marco del Programa Economías para la paz, se ha llevado a cabo con la Agencia Presidencial de Cooperación de Colombia – APC Colombia y la Red Adelco del mismo país, desde el pasado 24 de octubre hasta el 31 del mismo mes el proyecto Ruta de Aprendizaje Argentina, el cual ha tenido como cometido conocer la experiencia Argentina en relación a los mecanismos institucionales para la promoción del desarrollo económico local de forma específica. Específicamente la ruta implicó el intercambio de experiencias en Buenos Aires, Rafaela, Villa de María y Ciudad de Córdoba.
El proyecto liderado por la Red Adelco toma sentido a partir de la tesis de que a través de la mejora del desarrollo económico local es posible contribuir a los procesos de paz por medio de los acuerdos entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC. Entre otras cosas, se habla desde la vereda Colombiana que la sustitución de cultivos de coca puede permitir que las personas encuentren alternativas de acceso al empleo y no tengan dependencia, subordinación y sean sujetos manipulados de grupos armados y empañados por corrupción.
¿De qué manera la Argentina ha trabajado el desarrollo económico? ¿Cuáles son las principales premisas que explican el caso Argentino y podrían evaluarse para una posterior implementación en otros países?
Los esfuerzos institucionales locales llevados adelante para promover el desarrollo en el país ubicado en “la esquina de Sudamérica”, se caracterizan por la constante búsqueda de, alineados a un plan de desarrollo nacional a actualizarse próximamente, articular esfuerzos en contextos muy dispares y complejos, ayudados en gran medida por fondos de Cooperación Internacional provenientes de Unión Europea, España y Canadá.
Uno de los tantos ejemplos que pueden graficar el monumental desafío que hay, es la búsqueda de mediaciones y paz en la región de Tumaco en la frontera Colombiana-Ecuatoriana sobre la costa del Océano Pacífico, en la que en los últimos meses se han suscitado diferentes hechos que de una forma u otra, terminan haciendo de ésta región en un emblema de los nuevos conflictos armados en Colombia.
Quizás uno de los principales desafíos que los países de América Latina tienen de manera urgente, y ni Colombia, Uruguay y la Argentina son la excepción, es la modernización de los entramados productivos y la generación de estrategias de desarrollo económico y social que permitan la mejora de la competitividad territorial como así también la inclusión social a través de la creación de más y mejores fuentes de empleo.
En los últimos años, las agencias de desarrollo e instituciones dedicadas a la articulación para la mejora de los indicadores de desarrollo territorial han surgido como una posible respuesta al desafío de ayudar a crecer a las localidades y micro-regiones. No obstante, aún nos encontramos en una etapa en la cual no necesariamente los actores públicos, privados, locales y nacionales, de manera uniforme en América Latina tienen las respuestas sobre qué tipo de desarrollo incentivar y cómo lograrlo.
Sobre la heterogeneidad
Sin lugar a dudas, hablar de territorialidad implica terminar deduciendo que no hay dos ámbitos iguales de aplicación de la política pública para el desarrollo, por lo que la heterogeneidad termina siendo la principal norma que rige los abordajes institucionales.
De alguna manera u otra, todo estará condicionado por las capacidades locales de pensar y trabajar en cada lugar con recetas personalizadas, ensayo y error y mucha medición de lo que se está haciendo y la forma en que ello, termina contribuyendo a la mejora del crecimiento, desarrollo y competitividad.
Fábricas de caramelos de madera
Aunque a modo de ejemplo, podamos estar de acuerdo en la importancia de la promoción del emprendimiento dinámico, no necesariamente cualquier esfuerzo institucional por más bien intencionado que esté desde la planificación terminará redundando directamente en el desarrollo.
Lo anterior surge a partir de la premisa de que en la práctica, aún la promoción del emprendedurismo no es visto de manera consensuada como un mecanismo para generar fuentes de empleo. Si bien son reales los efectos que genera el “fenómeno cascada de externalidades positivas” del emprendimiento en el sentido más amplio, lo cierto es que aún no todos los gobiernos locales: intendencias, municipios y alcaldías, tienen una agenda integrada de desarrollo en la que el emprendimiento ocupa un engranaje y línea de acción con un proyecto alineado a un presupuesto.
El concepto de “Fábricas de caramelos de madera”, trae consigo la definición detrás de que cualquier esfuerzo sin un seguimiento detrás terminará siendo apenas un esfuerzo aislado y con un resultado poco claro. En dicho sentido, termina siendo la promoción de la cultura y educación emprendedora el principal punto de abordaje y restricción de las condiciones para el emprendimiento ya que aún son incipientes los casos de éxito que efectivamente tengan un valor diferencial, innovación y escalabilidad: en América Latina la norma es otra, más cercana a la escasez de personas dispuestas a asumir riesgos e intentar poner en marcha negocios.
Articulación local-nacional/público-privada
El desarrollo no se construye de forma aislada ni tampoco se logra sin la existencia de una articulación real entre los actores implicados. El desarrollo económico local, bien entendido obliga la generación de acuerdos mínimos que permitan encontrar a los grupos de interés tanto públicos y privados, como locales y nacionales, trabajando en relaciones ganar-ganar.
Granero vs. Supermercado Mundial
Conocido es el slogan Argentino que identifica el conjunto de esfuerzos realizados por instituciones y agencias que promueven el desarrollo económico local, en pos de la transición de una economía tradicional y basada fundamentalmente en los precios de commodities hacia una que pondere los resultados de invertir en el agregado de valor y el levantamiento de las restricciones de las cadenas de valor.
Para lograr este cometido, uno de los principales puntos a no perder de vista y que de alguna manera podrían resumir un abordaje “ideal” son:
1. Definición de pocos objetivos.
El desarrollo económico local es de por sí, un concepto general y muy amplio que en más de una ocasión pueda tentar a quienes tienen la responsabilidad de planificarlo, a querer incluir muchas líneas estratégicas y tácticas para “alcanzarlo”. En relación a éste punto, consensuar pocos objetivos que generen un alto impacto, haciendo foco, tal vez puedan permitir un mejor apalancamiento de los recursos y facilitar el control que se hace del mismo.
2. El valor del capital relacional.
Mucho se habla sobre buenas prácticas, modelos de desarrollo y la búsqueda de recetas mágicas para lograr en un “paso a paso” cambiar el mundo. Sin embargo, es justamente en las relaciones interpersonales de los actores, su vinculación y el nivel de confianza con la que puedan trabajar en equipo y generar sinergias que es posible contribuir a tres tipos de protagonistas, diferentes y complementarios: político, económico y social.
3. La importancia de “salir de la caja”.
Las agencias de desarrollo “referentes” son las que se han animado a innovar y pensar los medios y fines que tienen, de forma tal que puedan dejar atrás enfoques tradicionales. Es posible que una buena observación y análisis junto a la creación de espacios de diálogo puedan ayudar a encontrar nuevas formas de trabajo que aporten valor a las misiones de cada institución.
4. El camino es la recompensa.
El caso Argentino, y el Colombiano, son ejemplos que aportan al debate sobre qué hacer y qué no hacer a partir de una lectura minuciosa de las curvas de aprendizaje que ha llevado el entorno institucional y el ecosistema emprendedor como tal. En nuestro país, éste ítem no nos es ajeno y como tal, nos invita a poder continuar generando diagnósticos que nos ayuden a entender cuál es realmente el contexto en el que nos ubicamos.
5. No comprar por ofertas.
El trabajo asociado al desarrollo convoca a varios agentes, muchos de ellos interesados en financiar presupuestos, sin embargo, esto lleva a poder poner la lupa a si realmente cada “pata” en la que se trabaja, no es sino un resultado residual de haber salido a “comprar ofertas” de instrumentos de apoyo. Antes de buscar financiamiento o preocuparse por la sostenibilidad, es necesario tener claridad sobre cuál es el verdadero valor diferencial de las agencias abocadas al territorio.
6. Local como una parte de lo regional.
No habrá desarrollo local si no es en clave regional. Salto, Uruguay es un ejemplo de ello e invita a volver a revisar los pasos dados, aún tímidos pero valiosos en el pasado para convertir a nuestra Ciudad nuevamente en un polo logístico.
Entre la inmediatez y la prospectiva
Sin la definición de metas, cualquier esfuerzo no quedará sujeto a una evolución que permita medir el impacto, la eficiencia y eficacia con la que se lleva adelante. Los estudios prospectivos que favorezcan la construcción de un estadio deseado de desarrollo, permitirán “dar cuerpo” a los planes de acción que permiten bajar a tierra los modelos buscados en cada territorio.
Lo que no podrá perderse de vista es que al referirnos a desarrollo, sin dudar conllevará a dimensionar que los grandes resultados se generan al largo plazo y no en la inmediatez, sin embargo, es justamente en el corto plazo que se cumplen metas intermedias que permiten medir y hacer un monitoreo sobre qué tanto se están cumpliendo los objetivos planteados y su alcance.
Salvando las distancias culturales, históricas y políticas entre Uruguay y las experiencias de Argentina y Colombia, lo cierto es que el desarrollo económico y su vinculación con las mejoras de la competitividad, terminarán tarde o temprano encontrando a los países Latinoamericanos buscando validar abordajes en pos de una mejora de la calidad de vida de los pueblos.
Lic. Nicolás Remedi Rumi







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