“Pensar estratégicamente”

La planificación estratégica es una herramienta de gestión que puede otorgar al equipo directivo a definir hacia dónde ir, considerando un enfoque global de la empresa, razón por la cual se basa en objetivos y estrategias que parecen simples y genéricos, pero que afectan a una gran variedad de actividades.
Resulta fundamental que las empresas tengan una visión estratégica a largo plazo, y más aún con la incertidumbre que existe. Para definir un proyecto futuro consistente para la organización, contar con la misión e identificar todas las decisiones estratégicas bajo el consenso y la priorización y así, dar una mayor velocidad de respuesta en la búsqueda activa de oportunidades y en la preparación para hacer frente a las amenazas con una mayor eficacia y eficiencia de los escasos recursos con los que contamos.
Planificar vs. no planificar
Tomás Guillén, español especialista en ciencias empresariales comenta en su Blog de negocios la importancia de pensar estratégicamente y contar con un plan detallado, haciendo referencia que “la planificación estratégica es una herramienta flexible de gestión que desarrolla el pensamiento estratégico de todo el equipo de Dirección y es de gran utilidad para las empresas en nuestro entorno cada vez más cambiante, competitivo, turbulento e incierto. Lo importante es hacerlo, desviarse, tener que revisarlo, corregirlo, rectificar, no importa. Un plan será siempre mejor que ningún Plan. Hoy los equipos directivos necesitan desarrollar su manera de pensar estratégicamente, compartir visión del modelo de desarrollo del negocio, ganar velocidad de cambio, orientación a objetivos, la capacidad de desaprender y volver a crear nuevos esquemas y reaprender del mercado”.
Aunque parezca contradictorio, resulta imprescindible contar con una planificación a largo plazo, lo que permitirá contar con racionalidad en la toma de decisiones y en un sustento, siempre flexible, para adaptarse a los cambios. En el entorno actual, cuando aparece la incertidumbre, las empresas reaccionan operando a corto plazo y tienden a hacer lo que siempre les ha ido bien y les da seguridad, sin darse cuenta de la importancia de contar con un plan estratégico a largo plazo. En varios casos, esos cambios que se generan en su entorno, terminan perjudicando a la empresa, que reacciona de manera incierta y a veces equívoca.
Por lo tanto, las ventajas de un pensamiento estratégico de alto nivel y una dirección estratégica consciente, deberían: proporcionar una mejor guía a la organización completa sobre el punto crucial de “qué estamos tratando de hacer y de lograr”; hacer que los gerentes estén más alertas a los cambios, a las nuevas oportunidades y a los desarrollos amenazadores; crear una actitud directiva más proactiva y contrarrestar las tendencias hacia las decisiones reactivas y defensivas; ayudar a unificar las numerosas decisiones relacionadas con la estrategia que toman los directivos en toda la organización.
María Belén Martínez Ambrosini