Charla en la Universidad Católica: “Reimaginar la educación, reimaginar la universidad”

Mag. Xavier Aragay, expeto y consultor internacional de transformación en las instituciones y liderazgo para el cambio. Autor del libro “Reimaginando la educación”, speaker internacional, y director de Reimagine Education Lab, con más de 25 años de experiencia en liderazgo y gestión del cambio e innovación educativa.
Ha transformado instituciones como la Fundación Jesuites Eduación la Universitar Oberta de Catalunya, el Vall Hebron Institute of Oncology y la Universitat Politécnica de Catalunya. El terror de la hoja en blanco, el mal que aqueja en mayor o menor medida a cualquiera que quiera crear, o transformar algo. Tal vez la función de Xavier Aragay al inicio de esta Semana Disruptiva en la UCU haya sido esa: romper con el miedo a la pregunta: “¿Por dónde empezar?”. Este catalán llegó a Uruguay para dar la conferencia “Reimaginar la educación, reimaginar la universidad”.
Ese fue el puntapié inicial para poner en marcha los talleres La experiencia UCU: recrear la universidad que dio para 200 integrantes de la comunidad universitaria. De allí saldrá la futura reformulación del perfil del graduado de la UCU.
A continuación, un decálogo de sus conceptos más relevantes e inssemana_disruptiva_3piradores:
•Estamos entrando en un mundo UTRU, sigla que en su traducción al español significa “de transformación sin precedentes e incertidumbres radicales”, luego de salir de un mundo VICA, definido como “volátil, incierto, complejo y ambiguo”.
•Este mismo mundo, hoy, está a la mano de los estudiantes. La globalización cambió nuestra vida.
• ¿En qué mundo profesional y personal va a vivir un estudiante que ingrese a la Universidad el año que viene? Estos estudiantes buscarán elementos para desarrollarse como profesional y persona, como herramientas útiles para el año 2040.
• La Universidad debe preguntarse si forma a los estudiantes para una profesión o para que pueda desarrollarse en el mundo que va a venir.
• Que un chico que estudia más de 15 años no sepa contestar para qué sirve la mayoría de lo que aprendió en la currícula, quiere decir que no estamos acompasados con lo que requiere el siglo XXI. ¿Tienen sentido las asignaturas como hilos sagrados? No tiene sentido, tenemos que superar estas fronteras.
• Los estudiantes deberán ser interdisciplinares, tendrán que adquirir la capacidad de trabajar en equipo y de aprender a aprender. Vamos a hacer que esto pueda desarrollarse en la Universidad. Si la obsesión es abrir la cabeza del estudiante, meter conocimientos y cerrarla, le estamos errando.
• Los estudiantes deberán reinventarse, aprender y mantener contacto permanente con la universidad para que las vaya alimentando continuamente la formación. Estamos acostumbrados que el de la excelencia académica es el sabio. Eso podía ser para el siglo XIX pero no para el XXI.
• Los profesionales del futuro deberán poder trazar su propio camino. Si ligan esto a su pasión y su inteligencia, tendrán una vida más que interesante.
• Una vez que el estudiante llega a la universidad, debe poder hacer un recorrido flexible, agruparse por intereses, potenciar el aprendizaje entre iguales en grupos flexibles, contar con profesores que trabajen en equipos, en retos, con recursos online y con una vida universitaria intensa. La universidad hay que vivirla a fondo. Que no se pueda vagar por los pasillos sin pena ni gloria, esperando que nos den un título y salir corriendo.
• No se trata de cambiar solo la currícula, sino de cambiar la universidad entera. Esto puede durar años. Se necesita un cambio de equipos, espacios, estructura, sistemas, cultura, procesos, ambientes y la gobernanza.
Y para cerrar, fue contundente: “Si no estamos dispuestos a lanzarnos a esto va a ser muy difícil. Pero una cosa tengo claro: de ustedes depende”.