Momento de tener mesura

No sé qué va a pasar con la economía en los próximos meses. Solamente que leyendo a los economistas y lo que dicen los analistas de todas las ramas, coincide con lo que te dice cualquier vendedor callejero o empleado de comercio, “bajaron todas las ventas, hay miedo a gastar, no hay plata en la vuelta, el que la tiene no la larga, la mayoría de la gente está endeudada y hay que cuidar el bolsillo porque no se sabe en qué puede terminar todo esto”.
Son los dichos populares más escuchados en cualquier esquina, en los comercios y hasta en el ómnibus, cuando uno va para el laburo a cumplir (como dice la canción del gran Dino Ciarlo en su inmejorable balada Milonga de Pelo Largo que muchos la interpretaron pero sin la misma pasión que su autor) “siempre arrastrado por la rutina”. Pero va y escucha de todo.
Los economistas dicen que vamos a entrar en un ciclo de retracción de la economía, donde el crecimiento se estanca, surgen los temores de una recesión y hasta de una crisis, que por el momento no se vislumbra, porque si bien la misma está instalada en varias familias uruguayas, sobre todo de la clase trabajadora, la palabra “crisis” para la versión oficial ocurre recién cuando son miles las familias afectadas por los problemas económicos que los dejan al borde de la miseria. Y eso aquí todavía no pasa, pero, las condiciones tampoco son las mejores que digamos como para que en poco tiempo no pasen.
Charlando el otro día con un dirigente del PIT CNT me decía que los problemas económicos están afectando a la clase trabajadora desde hace al menos un año y medio con rudeza. Que se está sufriendo un efecto inflacionario que complejiza la vida de las personas que viven de su salario, porque no reciben aumentos que les permitan ir a la par de la suba de precios, por lo tanto, se está perdiendo el nivel de compra que era el que se había ganado en los últimos tiempos, porque los aumentos de salario que se dieron tanto en el sector público como en el sector privado, fueron para ir acompañando el ritmo inflacionario y no para recuperar el salario perdido y tener una mayor capacidad de compra y ahora ya ni eso, porque todas las pautas salariales van por debajo de la inflación que se disparó y no se alcanza.
Sin embargo, se ha utilizado al mercado para que el trabajador crea que está mejor y que puede comprar más que antes. En ese sentido, la adquisición de productos de origen chino, que son fabricados para una superpoblación global, lo que hace que los mismos sean por un lado de mala calidad y por otro que cuesten dos pesos, están hechos para permitir que la masa de personas, que son principalmente trabajadores y que viven de un sueldo, puedan adquirirlos y con ello les ahuyentan los miedos de que la plata no alcanza, si hasta acceden a celulares, televisores LED y motos que les duran lo que demoran en pagar las cuotas.
Entonces, si los manejadores de la economía por llamarlos de alguna manera, garantizan que la gente pueda consumir al menos esas cosas, no habrá tanta protesta, alguna más que otra, pero la cosa se calma, porque en definitiva es lo que la mayoría del pueblo quiere, poder sentarse en la casa a mirar televisión por cable en un aparato que parezca moderno y le haga honor a la ocasión. Por lo cual los problemas parecen disiparse, más allá de que el estado de la situación ameritaría que la preocupación esté latente.
La caída del Producto Bruto Interno (PBI) en el último año en relación a los anteriores, implica que en el país hubo menos producción y menos servicios que en otros tiempos, y que la mano de obra que se ha perdido en todo este tiempo, principalmente en la industria de la construcción así como en ramas afines, ha implicado que los problemas económicos aumenten y que los comercios que dependían del salario del trabajador hayan empezado a flaquear.
A todo esto, está el alza del dólar, que se mantiene a niveles por encima de los 31 pesos y que no piensa bajar, lo que impacta de lleno en los costos operativos de cualquier empresa y si encima las ventas no son buenas, los problemas aumentan y los puestos de trabajo son los que empiezan a tambalear.
Pero el gobierno lo sabe y fue por eso que el ministro de Economía, Danilo Astori, le dijo al PIT CNT que no se quejara tanto y que ayudara a mantener a los inversores en el país, para lo que les pidieron minimizar las protestas. Así, la central obrera cambió su discurso de defender otros intereses y en vez de reclamar mejores condiciones laborales y aumentos de salarios a cualquier punto, les pidieron a todos que primara la defensa del empleo, cosa de que el empresario no se vaya al escuchar reclamos y reivindicaciones con las que no pueda cumplir y en vez de eso, vea posturas razonables y les mantenga los puestos de trabajo.
En Salto en los últimos tiempos no soplan buenos vientos. Hay un aumento de la desocupación que es preocupante, llega al 11 por ciento según me lo dijo el propio ministro de Trabajo, Ernesto Murro, el pasado 4 de abril cuando la celebración del Consejo de Ministros en San Antonio y comentó en esa oportunidad que el gobierno estaba mediando con empresas que dejaron a gente sin empleo. En uno de los casos se había referido a la empresa Caputto y al despido de 18 personas que incluso estaban vinculadas al sindicato.
Por lo que habrá que asumir con mucha cautela los tiempos que se vienen, pero también considero que no es que haya que tener temor, porque el miedo es lo que genera aspectos negativos en el desenvolvimiento de cada uno en la vida, sino que lo que se debe tener, es mesura y ver con cuatro ojos todo lo que pueda llegar a pasar de aquí en más, que para el trabajador, esa cautela y mesura que se pide, pasa por tratar de no endeudarse más de lo que ya está, hacer un esfuerzo para saldar sus deudas y aguantar un tiempo con lo puesto, hasta que pueda verse una señal de que la cosa mejora.
Pero también recordemos que los tiempos de crisis son épocas de oportunidades para los que piensan un poco mejor, sobre todo para quienes creen que de una situación adversa pueden surgir los momentos propicios para sacar lo mejor de uno y creer que con eso se puede, dejando de depender de quienes nos fijan salarios, nos marcan el tiempo y en definitiva nos quitan con eso nuestras potencialidades.
Por lo tanto, decimos que se vienen tiempos complicados, en los que más que nunca hay que ponerle cabeza, pienso y sobre todo fe y ánimo, para sacar a relucir nuestras potencialidades lo más que podamos. De esa forma, sabremos cuánto podemos dar de nosotros mismos y marcar nuestro camino en la vida, sabiendo que si queremos salir adelante y crecer, todo depende siempre de nosotros y tenemos que pensar en que sea lo que sea, podemos hacerlo.

HUGO LEMOS







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