MUJERES: CONSTRUCTORAS DE SU TIEMPO

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Al conmemorarse un año más del Día Internacional de la Mujer, realizamos nuestro pequeño homenaje, más allá de sostener lo innecesario de fijar una fecha para rendirle culto al género que engendra la vida, pues basta este simple hecho, para tener un lugar preponderante en la memoria de cada uno de nosotros; creyendo asimismo que, es discriminador reconocerla sólo por su facultad de procrear. Estamos convencidos, pues así lo demuestra la historia de la humanidad, que lo femenino sabe trascender en todo tipo de aspecto, generando hechos de tal envergadura como para ser recordados por su vigencia, sin la penosa necesidad de estipularle cupos legales para que ocupen aquellos lugares que le corresponden, siempre y cuando sean exigibles de acuerdo a sus talentos y virtudes morales, intelectuales y personales.
Obviamente, una cosa es el deber ser y otra muy distinta el ser. Lamentablemente, en este último espacio de la existencia, el género femenino – que hace tiempo supo romper sus cadenas en nuestra civilización, aunque se crea lo contrario, pasando de ser protagonistas de un segundo plano a realizadoras del primero en muchos aspectos – continúa padeciendo, sin embargo, una injusta postergación en áreas específicas como en la política, en la empresa, en los cargos de confianza y otros rubros, a niveles que sorprenden en un mundo globalizado.
El hombre, ha venido paulatinamente entendido en el correr de los tiempos – costándoles a muchos reconocerlo, claro está – que es fundamental para el desarrollo de una sociedad justa, solidaria y liberal, la inclusión full time de nada más y nada menos que de la mayoría o mitad y muchos unos más de la población, en aquellos lugares de los que se la excluyó; y a raíz de ello, primero se concedió la educación, patrimonio exclusivo del hombre, demostrando ser excelente en literatura, ciencia, y otros labores; luego, comenzó a trabajar, y en ese trabajo se le dio la posibilidad de ir igualando (no del todo) su sueldo con el del hombre y así colaborar y tener una participación más fuerte en el protagonismo familiar; y por fin, el ascenso a cargos de importancia en las empresas, dirigiéndolas muy bien, y en muchísimos casos mejor que el sexo masculino. Más tarde, vendría la política; ¿pero en realidad fue más tarde, o desde antaño ha demostrado ser un eslabón fundamental para la dulcificación de la misma, sin por ello ser menos firme y menos competente en un terreno tan arenoso?
La verdad es que en este ambiente, la mujer ha tenido a lo largo de la historia una incidencia más que importante, diríamos que imprescindible, donde pudo transitar y trascender con luz propia y marcar a fuego épocas enteras, ya sea ejerciendo influencia entre bambalinas, o gobernando directamente.
A modo de ejemplo, en países como Inglaterra, Rusia, y España, fueron mujeres gobernantes las que cambiaron el rumbo de sus naciones, convirtiéndolas en potencias. Recordemos que en Inglaterra, fue Isabel I quien comenzó con el expansionismo marítimo, haciendo de su país, el líder comercial y dueño de los mares en el Siglo XVI; a mediados del Siglo XIX, Victoria I, consolidó aquel Imperio Británico, en base al colonialismo, el comercio y la banca. Por su parte, en Rusia, culminando el Siglo XVIII, en los albores de la Ilustración, Catalina II, reformadora social y artífice del poderío ruso en su amplio territorio, continuó los pasos del Zar Pedro el Grande, transformando para siempre la esencia del gigante. En tanto que en la Madre Patria España, con Isabel la Católica a la cabeza, se recuperó el territorio que ocuparon los musulmanes durante siglos, unificando el reino, el cual en poco tiempo sufrió una verdadera metamorfosis, cuando la Monarca resolvió apoyar y apadrinar la aventura de Cristóbal Colón, en la hazaña que cambiaría el rumbo de la humanidad, para siempre.
Y a lo que respecta a nuestra América, y en particular al Río de la Plata, mujeres hacedoras de situaciones, comprometidas con su pueblo, las hubo a granel. La Sra. Eva Perón con sus jóvenes 30 años, defendió a las clases más humildes contra las tradiciones sociales más vetustas, de aquella Argentina ultra conservadora y absolutamente patriarcal (a pesar de los muchos miramientos que su metodología pueda suscitar). Ella supo, inteligentemente, utilizar el poder que ostentaba su marido, para consolidar reivindicaciones sociales tales como: ley obrera de ocho horas; educación para la mujer y los pobres; derechos sindicales para los trabajadores; el voto femenino; y la consolidación de una clase media, que fue niveladora de esa sociedad tan desigual.
En nuestro Uruguay, desde la gesta artiguista, llegando a nuestros días, muchas mujeres tuvieron conciencia del necesario e impostergable compromiso que ha de tenerse con la Nación. Melchora Cuenca de Artigas; Bernardina Fragoso de Rivera; Ana Monterroso de Lavalleja; Josefa Oribe; Matilde Pacheco de Batlle y Ordóñez; Juana de Ibarbourou; Matilde Ibañez de Batlle Berres; las hermanas Luisi; las doctoras Alba Roballo, Adela Reta, Jacinta Balbela; y tantas otras Damas, que han trascendido ya sus materias y sus tareas, para constituirse en Patrimonio de la República.
Sus ejemplos procuran ser, sin habérselo propuesto o tal vez sí, una voz de aliento para sus congéneres, para que comiencen a ocupar en el escenario político, el lugar que les corresponde por derecho propio, sin necesidad de padrinazgos y mucho menos de autorizaciones de ningún lugar; pues sabemos, creemos, y estamos convencidos, de que nuestra sociedad sería más humanizada, si tuviéramos un plus, de la formidable unión que constituyen la política y las mujeres, constructoras de su tiempo.







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...