MUJICA QUISO SER PREMIO NOBEL DE LA PAZ

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Nos caracterizamos por discutir de política y tratar de no pelearnos por ella, convencidos de que se trata de intercambiar opiniones sin necesidad de llegar a los improperios; sucede que, existen improperios e improperios. Los hay de los insultantes con palabras fuera de lugar, y aquellos que agreden por las acciones u omisiones; ambos, merecen ser cuestionados en la mayoría de los casos. MANODURAYPLOMOMANODURAYPLOMO copia
Consideramos cabalmente como un improperio omiso e insultante, el realizado días atrás por el ex Presidente de la República, José Mujica, respecto al triste hecho del atropellamiento por parte de una tanqueta de la Guardia Bolivariana, contra civiles, que tuvo lugar en Caracas.
Él, José Mujica, cuando era Presidente, pretendió postularse -y de hecho lo hizo, lo cual gracias a Dios no prosperó-, como candidato al Premio Nobel de la Paz.
Tenemos entendido que el Sr. Alfred Nobel, promotor de los premios que destacan a nivel mundial distintas áreas del humanismo: ciencias, artes, literatura, paz, entre otras; estipuló que le fuese otorgado el de paz “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”.
Nos quepa la duda hasta el día de hoy, en cuál de esas consideraciones que se tienen en cuenta por el Comité Nobel, habría encajado nuestro ex mandatario, si es, claro está, que podría haberlo hecho en alguna.
Pasado el tiempo, y tras el último episodio que lo tuvo como protagonista, nos gustaría saber si existen otras reglas para ser adjudicatarios de tan renombrado galardón con el que fuesen honradas personalidades de la talla de Nelson Mandela, Martin Luther King y la Madre Teresa, entre otros honorables ciudadanos del mundo, que sí hicieron cosas sublimes por muchísima gente y marcaron etapas importantes en la historia de la humanidad, sin tener una doble moral.
En tiempos en los que se demanda memoria a ultranza; en un Uruguay cuya historia se encuentra acorralada por la falsedad y el manipuleo de los hechos; sería prudente hacer conocer, principalmente a las destacadas figuras extranjeras que pretendieron en su momento condecorar al legendario ex guerrillero, así como también a muchísimas personas que lo tienen como ejemplo, el pasado ni democrático, ni mucho menos pacífico del mismo, y el actual desinterés del que día a día hace gala, de los problemas trascendentales para la vida de la democracia a nivel mundial.
Enteremos al mundo que, mientras se pretende dar una imagen defensora de los Derechos Humanos, y se ejemplifica al que una vez fue un posible premiado, éste se negó en Cuba a recibir a los familiares de los Disidentes al dictatorial gobierno de los hermanos Castro, negándoles así su derecho a contar sus verdades, entre ellas la sistemática violación a esos derechos humanos; a lo que se le suma sus más que elocuentes palabras de desprecio por la verdadera libertad de expresión, al justificar el accionar de la dictadura de Maduro.
Una vez más, se mostró en su real condición. Está en nosotros ser memoriosos y levantar la voz contra su deshonestidad, y recordar, siempre, para evitar honores injustos, cuando Mujica quiso ser Premio Nobel de la Paz.