NO FALTAN ALIMENTOS; SOBRA INMORALIDAD

Por Dr. Adrián Báez
Estimados lectores. Tras la realización de la cumbre semestral de Jefes de Estado del Mercosur, en la ciudad argentina de Mendoza, dicho organismo y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), acordaron impulsar acciones para erradicar el hambre, la malnutrición, la pobreza rural, y proteger al sector agrícola en los países del bloque suramericano
.”Lo que el Mercosur haga o deje de hacer en términos de su desarrollo agrícola tiene el potencial de afectar a gran parte del mundo. Por eso es tan importante el trabajo conjunto con estos países: son socios claves para alcanzar tanto el desarrollo sostenible como hambre cero”, señaló el representante regional del organismo de la ONU, Julio Berdegué.“También sostuvo y destacó que, el peso del sector agrícola en los países del bloque convierte a este en un “jugador de importancia planetaria”, por lo cual, la FAO prestará asistencia técnica a los miembros del Mercosur para que se impulsen acciones que contribuyan a acabar con el hambre, la pobreza rural y la malnutrición en la región.
“Los países del Mercosur han hecho enormes avances en la reducción del hambre en la últimas décadas”, apuntó Berdegué. “Sin embargo, no debemos olvidar que prácticamente la mitad de quienes sufren hambre en América Latina y el Caribe son ciudadanos y ciudadanas de América del Sur”, puntualizó.“Por su parte y durante el discurso de apertura de la cumbre, el presidente argentino, Mauricio Macri, afirmó que es “vital” que los países del bloque (Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay) se apoyen mutuamente para avanzar en las negociaciones agrícolas, que, a su juicio, “tanto” les afectan.“Para la FAO, este convenio ratifica la “alianza” que ambos organismos han desarrollado durante los últimos cuatro años, por la que se han promovido “múltiples iniciativas” de apoyo a la agricultura familiar.
De más está decir que, siempre será bienvenido todo esfuerzo que se realice para mitigar de forma eficaz y fidedigna, ese enorme y maldito flagelo que padecemos en el mundo, y que nos debería llenar de vergüenza, asco y remordimiento.
No podemos estar más de acuerdo con lo planteado en la mencionada cumbre; pues si tomamos dicha problemática enserio y con la profundidad que debe de ser tratada, es hora de que nos sinceremos y busquemos soluciones, pues no existe una sola, lógica y convincente explicación -hasta que se presente una argumentación sólida y creíble-, del por qué hay tantos compatriotas, sean estos uruguayos o de la Patria Grande de Bolívar (y conste que no soy Chavista), que sufren una hambruna inhumana, como la que observamos también en países de África o Asia.
En la era de los Derechos Humanos, donde se enarbolan banderas de redención, abogando por derechos que no dudamos tienen importancia, pero, olvidando asimismo otros tantos, tan o más importantes aún; y cuando los nuevos populismos (tanto de derechas como de izquierdas) se jactan de tener todas las soluciones a los dilemas coyunturales; no vemos una real consciencia al respecto, y lo que es peor, observamos un temible acostumbramiento, que nos inhibe de sentir compasión.
Nuestra Patria, Uruguay, cuyas praderas son envidiables en el mundo, conformada por verdes y fértiles campos, con la mayor reserva de agua del planeta; no puede permitir, no debe permitir, que un solo oriental, no posea el más elemental de los elementos vitales (valga la redundancia), junto con el agua potable, como lo es la comida.
Qué bueno sería, que en vez de discutir tantas sandeces mediocres y sin valor alguno, todos los partidos políticos y los gobiernos –los de acá y los de allá-, trazaran políticas de Estado que reviertan la penosa realidad.
Consideramos que la manera más justa de definir la inentendible situación por la que atraviesan muchos países -entre ellos los del Mercosur, a no olvidarlo, cuyos principales ingresos provienen paradójicamente de exportar alimentos-, fue expresada hace muchos años por ese gran republicano y mejor humanista que fue el expresidente de la República Argentina, el Dr. Raúl Alfonsín –a quien no se lo podrá nunca acusar de demagogo-, cuando sostuvo que en su país existía el hambre, no porque faltaran alimentos; sino, porque sobraba inmoralidad.
Nos hacemos eco de su inteligente reflexión, y la hacemos extensible a nuestro amado Uruguay. Aquí hay ciudadanos que padecen hambruna, y saben por qué; no porque falten alimentos; sino porque lisa y llanamente, también sobra inmoralidad.







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