No hay que tapar el sol con el dedo

Los contenedores en el centro de la ciudad se han convertido en un enorme plato de comida para mucha gente que está pasando un estado de desesperación. Si bien los indicadores económicos del país muestran muy otra cosa, hablan de una inflación controlada, de un nivel de crecimiento que es ejemplo en la región, de una estabilidad institucional y seguridad jurídica excepcionales para el país, hay situaciones que siguen siendo complejas y no se pueden tapar con el dedo. pobres
Es entendible que desde el oficialismo haya voces que pretendan callar a los disidentes, al menos públicamente y que les digan que deben lavarse los trapitos sucios en casa, así como discutirse los temas que al país importan, pero siempre hacia dentro de la fuerza política. Porque así ha sido la historia en todos los partidos políticos, donde aún siendo oposición fustigaban al que se iba del sector para armar otro grupo porque ya no coincidía con los lineamientos que dictaban los dirigentes del grupo en el que se encontraban, y eran tildados de traidores y cobardes por hacerlo.
Esto ha sido siempre así, en todos los partidos políticos de nuestro sistema democrático. Y es parte del juego de la política. Pero lo que no me llevo es cuando se desconocen algunas cosas que sí suceden y que en realidad lo que generan es que el referente político del sector del gobierno que sale a defender lo indefendible, pierda credibilidad. Porque si hay algo en un político que lo hace perder credibilidad, es cuando niega algo que está latente, que está visible para todos y que a nadie escapa que eso que se denuncia está pasando.
Fue así que días pasados escuché al diputado del MPP, Alejandro “Pacha” Sánchez decir que la denuncias públicas sobre el barrio Las Láminas de Bella Unión, realizada por la doctora Curbelo, una médica ya veterana que vive en ese lugar desde hace muchos años, que es además una referente de la militancia de la izquierda uruguaya desde siempre, sobre casos de malnutrición en ese lugar por los problemas socioeconómicos que se han profundizado en los últimos años en nuestro país, no eran tan así y que peor estuvieron los niños que residieron en Las Láminas durante la crisis del 2002.
Eso es querer tapar el sol con el dedo, porque a mi juicio, una cosa no quita la otra, si bien lo que dice el diputado montevideano Sánchez sobre la situación crítica del país en el 2002 y en particular en esas zonas olvidadas del departamento de Artigas como lo es Bella Unión, es verdadero, no quita que en este momento haya niños y familias enteras que estén pasando situaciones de miserias que asustan, dan pena y que generan bronca, y que eso esté pasando en este momento, con 12 años de gobierno de izquierda encima.
Nadie duda que el país mejoró mucho desde el 2005 a la fecha, porque no reconocer que hubo un boom de la economía a favor de los habitantes de este país en la última década sería querer tapar el sol con la mano, pero también lo es desconocer que hay una grieta social que se ha generado de manera estructural en nuestra sociedad y que tiene por un lado a personas que ganan mucho dinero, que tienen acceso a todo lo mejor que puede brindar el sistema y que siguen generando riqueza para sí, y que por otro lado, hay familias enteras a las que vemos, no solo en Las Láminas, sino en calle Uruguay en pleno día, revolviendo los contenedores de basura que instaló la Intendencia para mejorar el servicio de recolección, buscando qué comer.
Y en esos casos las responsabilidades no son de quienes gobernaron en el 2002, que dejaron en ese momento a un país desmembrado socialmente, con miles de compatriotas yéndose del país y con una inestabilidad económica que asustaba a cualquier guapo. Eso es responsabilidad de quienes están gobernando ahora y a ellos, como fuimos quienes los pusimos en ese lugar para ser sus gobernados, tenemos que reclamarles que sean contestes con la situación que se está viviendo y no que quieran tapar el sol con el dedo, diciendo que “acá no pasa nada”, no señores, acá pasa sí, acá hay pobreza y desocupación, hay problemas de empleo, hay un país que está muy caro y hay una escala de marginación que si bien puede llegar a ser menor que en otros tiempos, también existe y de la misma hay que ocuparse.
No podemos pensar que el país está bárbaro, que es el mejor del continente en sus respectivos servicios, que los rankings de los organismos internacionales que están en la región y que nos dan como los mejores del barrio, son el privilegio que debemos compartir sin mirar los problemas que nos aquejan como sociedad.
Por eso mismo, debemos estar preparados, viendo todo lo que ocurre a nuestro alrededor para denunciarlo y exigirlo, porque si el país crece es motivo de alegría, pero también de responsabilidad de mirar quiénes son los que no crecen con él y trabajar para que ellos también estén incluidos en esos niveles de crecimiento y sobre todo en esas cifras que los mismos políticos que miran para el costado de lo que pasa en lugares como Bella Unión, no tengan que hacerlo y decir que ellos también están desarrollándose junto con el resto de la población.

HUGO LEMOS







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