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No pueden darle la espalda

La situación vivida por un hombre que es padre de un niño de 5 años, a quienes el Estado, a través del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), les negó darle cobijo y terminaron quedando en la calle fue algo de no creer. Sobre todo porque la razón esgrimida por los funcionarios de esa cartera, fue que se trataba de un Padre, es decir, de un Hombre, y eso era algo que no tenían previsto, ya que solo atendían casos de Mujeres, es decir, Madres.
No solo no se espera que una situación de esa naturaleza pueda ocurrir en los tiempos que corren, en primer lugar por toda la propaganda que hace el gobierno acerca de que sus políticas de inclusión son las mejores de la historia, sino además porque cuando uno pasa por la puerta de la sede central del Mides en Montevideo, en la esquina de 18 de Julio y Barrios Amorín, hay un enorme letrero que habla en contra de la violencia de género, algo que compartimos todos.  POBREZA 2 [1]
Pero a la hora de poner en práctica esto, vemos que se borra con el codo lo que se escribe con la mano. Es una barbaridad, que una persona que está en situación de calle en este país, que acude al Ministerio que fue creado para atender la emergencia social y que trabaja en ese sentido desde hace 13 años, le vede ese derecho a una persona por su condición de género, es decir, porque es hombre. Y la propuesta que le dieron es tan cruel, como la respuesta negativa a poder acceder al beneficio de un refugio.
Encima los funcionarios se justificaron en vivo y en directo por la televisión, diciendo que le habían propuesto que el hombre dejara al niño en las instalaciones del INAU, en un hogar de amparo, mientras él se revolvía y lograba un lugar para vivir. Como si el INAU fuera un depósito de personas, de niños que están en situación de emergencia habitacional, separándolo de sus padres para que estos salgan a pasar penurias a la calle y encima separados de sus hijos, que vaya a saber cómo los tratan, además de cargarles el sufrimiento al pequeño por alejarlo de su progenitor.
Fue una cosa de locos ver cómo una persona fue discriminada por su condición de hombre y además, que desde el estado no le den una respuesta adecuada a la gravedad de su situación. Fue triste y lamentable, y no me canso de repetirlo, porque indigna.
Además da bronca que un Estado que gasta miles de millones de pesos en tantas cosas, como infraestructuras que a veces no dan resultados, misiones diplomáticas, sueldos de mandos medios, compras de vehículos para uso de oficinistas con traje y corbata, y con un parlamento lleno de gente que cobra partidas hasta para fotocopias, cosa que sabemos todos que no lo hacen, no tenga un plan de contingencia para atender situaciones especiales como estas.
Y lo digo además porque si uno mira cómo son los refugios, que parecen casas abandonadas donde las personas que tienen lo mínimo indispensable y encima hasta en mal estado, da bronca. Y en ese sentido, es que estamos viendo la falta de políticas específicas a largo plazo que den resultados positivos para que este tipo de hechos no vuelvan a ocurrir.
Con todo el dinero que recauda el Estado de sus ciudadanos por concepto de impuestos, y tributos de todo tipo como tasas y contribuciones especiales, además por las tarifas públicas que pagamos todos a los principales prestadores de servicios del Estado, deberían tener un fondo de emergencias para brindarle a padres y madres con hijos menores a cargo que estén en situación de calle.
Y si lo tienen para las madres, cosa que me parece fantástico, también lo tienen que tener para los que son padres, que son tan seres humanos como las madres y cuyos hijos son tan hijos como los otros niños que por el hecho de estar acompañado de una mujer, tienen donde pasar la noche llegado el caso extremo de no tener donde dormir.
Uruguay es un país de apenas 3 millones y medio de habitantes, debe tener políticas habitacionales para sus poblaciones, sean urbanas o rurales, no puede haber gente que no tenga donde pasar la noche, que no tenga un lugar al que pueda llamarle hogar. Esas cosas no pueden volver a ocurrir.
Lamentablemente hoy en Salto hay por lo menos 27 asentamientos irregulares, que se dan por muchos factores, es muy simplista echarle la culpa a un gobierno, todos sabemos que se han hecho cosas, pero hay problemas que persisten y esas situaciones deben ser tenidas en cuenta como una prioridad para los próximos tiempos.
De aquí en más el Mides no puede fallar en esto, no puede discriminar a través de sus planes por cuestión de género y decirle sí a las mujeres y no a los hombres. Tiene que ser inclusivo y darle cabida a todos, porque todos hombres y mujeres, somos uruguayos por igual y eso actualmente no está siendo contemplado, algo que se vuelve hasta violatorio de los derechos humanos más elementales que están protegidos por la propia Constitución de la República.
Espero que las autoridades del Mides recapaciten, que el gobierno lo haga y tenga en cuenta cada situación especial que se presente, no solo para darles una solución concreta a los peticionantes de turno, sino para darse cuenta que el Uruguay tiene carencias que debe atender. Porque tenemos un Estado que recauda con toda su población y por ende debe darle cabida a todos los uruguayos por igual.
Ojalá este tipo de cosas no vuelvan a repetirse nunca más y que ni el Mides ni ningún otro organismo del Estado dejen de proteger a un ciudadano de este país por ser hombre o por ser mujer, mucho menos a un niño que necesita de que todos los uruguayos lo ayudemos a salir adelante.

HUGO LEMOS