NUESTRO PORVENIR

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Las urnas han hablado. A partir de hoy debe comenzar un tiempo de certezas y hechos, que nos demuestre de que la mayoría de nuestros compatriotas tenían razón, y que el proyecto de país elegido, es el mejor para edificar el futuro de nuestro Uruguay. Decimos nuestro, pues así lo es. Más allá del resultado electoral, que marca una incuestionable diferencia respecto a la mirada existente sobre qué desean muchos compatriotas para sus hijos, la Patria es una sola y es de cada uno de los Orientales que en ella habitamos; debiéndose entender esta realidad, por encima de los fanatismos y alardes triunfalistas momentáneos, pues de lo contrario, estaremos siendo artífices de un divisionismo irracional, que acorde con ejemplos que se viven en el continente latinoamericano, traerá, no dudemos de ello, enfrentamientos desproporcionados y dañinos. MANODURAYPLOMO copia El mañana nos espera ansiosamente, para que podamos saldar las deudas existentes y así comenzar a transitar por el futuro, ese que muchas veces relegamos para permanecer atados al pasado, no como hecho histórico, sino como muletilla para explicar las constantes lagunas que surgen en temas que atañen al quehacer nacional, y que solamente se resolverán con soluciones actuales y con proyección, desdeñándose, por lógica, lo ya sucedido. El gobierno que tomará el timón, tendrá, ya lo hemos dicho, que negociar y dialogar; ya no interesan las mayorías parlamentarias, que continuamos sosteniendo, no le hacen bien a la democracia; ya no interesa ocupar la primera magistratura; lo que salvará a nuestra sociedad de los problemas que se avecinan, no por arte de magia, contrariamente a lo que se piensa, será, únicamente, el entendimiento entre todos los actores políticos, no en solitario, de las soluciones. Deseamos a la nueva administración y a las autoridades nacionales, basándonos en la responsabilidad que nos debe de identificar como demócratas, el mayor de los éxitos; entendiendo que tras de ellos, va ligado el de la República. Creemos en el derecho que tienen en que se les otorgue la confianza para desarrollar su ideario; pero eso, no conllevará el no levantar la voz en momentos en los que consideremos que se avasallan los derechos y la dignidad de los ciudadanos, sea de la manera que fuere. Desde ésta columna y desde éste diario, siempre y cuando así nos lo permitan, se sentirá la voz de muchos que no la tienen, y desean preservar las más puras tradiciones del Uruguay, y los altos principios de la libertad, en todas sus formas. Comienza un período trascendental para la historia del país, donde se avanzará, Dios mediante, o se estancará, para tristeza de todos, nuestro porvenir.