País Vasco: ¿cómo y por qué la estrategia de hiper-especialización industrial?

La RADEL (Red de Agencias de Desarrollo de Local de Uruguay), Red de la cual forma parte Salto Emprende, en conjunto con Garapen (Red de Agencias de Desarrollo del País Vasco) organizan un intercambio técnico que cuenta con la financiación de ART-PNUD (Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas) y el apoyo de Uruguay XXI, dicha agenda de trabajo inició el pasado 18 de abril y finalizará 11 de mayo. Los principales cometidos de la experiencia son aprender de primera mano sobre cómo funciona el Modelo de Desarrollo Económico llevado adelante en País Vasco, Euskadi, y favorecer la generación de vínculos que permitan la existencia posterior de relaciones comerciales entre empresas vascas y uruguayas.

El objetivo del presente artículo de Link de Diario El Pueblo es reflexionar sobre los aspectos más característicos del modelo vasco de desarrollo económico y su eventual aplicación en Uruguay. El Centro Vasco de Cyberseguridad; la plataforma para la transferencia de nuevas tecnologías hacia las pymes “Basque Digital Innovation Hub”; el programa de Formación Dual de la FP vasca, y la aceleradora de nuevos proyectos empresariales de base tecnológica bautizado “Bind 4.0” y la iniciativa “4Gune” en la que colaboran cuatro universidades vascas en materia de tecnologías 4.0, son sin lugar a dudas, apenas algunos ejemplos que confirman la pujanza empresarial vasca 4.0. a nivel global.
Sin embargo, no todo siempre fue color rosa para País Vasco. En la época del llamado Bilbao negro, la crisis iniciada en 1975 en aquella región, puso al descubierto una serie de problemas estructurales espesos, fundamentalmente, en un tejido industrial basado en los sectores tradicionales de siderurgia, construcción naval y bienes de equipo, que son los que a nivel internacional más sufrieron el cambio de época, la llegada de las nuevas realidades, y llevaron entre otras cosas a la decadencia empresarial, la existencia de altos índices de desempleo, la degradación del medio ambiente y del tejido urbano, serios procesos de emigración, estancamiento de la población y en la aparición de una amplia gama de problemas sociales.vitoria-3236845_960_720

¿Cuál fue el proceso llevado adelante en ésta pequeña región de Europa para ir de menos a más? ¿Es posible adoptar buenas prácticas del modelo vasco a Uruguay? ¿Quién tiene realmente la responsabilidad de planificar, invertir y ejecutar las políticas de desarrollo económico y de empleo?

¿Por qué País Vasco?
El País Vasco representa en sí mismo un ejemplo de cómo se logra transformar un ecosistema productivo para que esté absolutamente ligado a políticas de innovación tecnológica. Euskadi es actualmente una de las economías más dinámicas de Europa, sin embargo, ésta característica se logró a partir de un proceso de reconversión industrial liderado por el Gobierno Vasco y que inicia en la década de los ´80.
El pasaje entre otras cosas del denominado “Bilbao negro”, caracterizado por la presencia de industrias de altos hornos, las cuáles fueron perdiendo paulatinamente competitividad y con ello la convergencia en un declive económico y social de la región; llevaron al inicio de dicho proceso en el que participan el sector público, las gremiales empresariales, la comunidad académica, trabajadores organizados y la oposición política.
Más allá de factores de competitividad como la ubicación estratégica, entre Francia y España, o la presencia de una importante mano de obra calificada. Los principales elementos que describen de mejor manera al Modelo Vasco de desarrollo económico son: la priorización de cadenas de valor, la búsqueda del crecimiento del tamaño de las empresas, la visión y vocación industrial, el emprendimiento como palanca de transformación y la inter-institucionalidad multi-nivel en pos de la mejora de la competitividad.

Priorización de cadenas de valor
Saber decir “ez”, es saber decir no en euskera. Entre el norte de España y el suroeste de Francia, el euskera es la lengua que se habla y se condice con lo que históricamente era llamada la región de Euskal Herria. El saber decir no, y establecer así prioridades, es quizás la mejor manera de resumir la una de las virtudes que han tenido los protagonistas del desarrollo económico en País Vasco a lo largo de los últimos 30 años.

Si bien todo el entramado productivo es importante, la escasez de recursos y la búsqueda del liderazgo global en algo han llevado a que las agendas de competitividad tengan foco en los ámbitos en los que se tiene una verdadera ventaja competitiva frente al resto de los países. De manera específica, la energía y la fabricación aditiva son los ámbitos estratégicos que se plantean desde la estrategia de especialización llevada adelante desde el Gobierno Vasco.

Visión y vocación industrial
La necesaria transformación económica que experimenta Euskadi, en la retrospectiva no lo aleja de su cercanía con el sector industrial. No obstante, el cambio de época que se plantea con la globalización he llevado a que se pase de un modelo antiquísimo y sin vigencia, fundamentalmente por la pérdida de competitividad, por otro que tiene como visión ubicarse en la vanguardia de la Industria 4.0 a nivel mundial.
La elección por parte del G-20 empresarial en Bilbao, País Vasco el pasado mes de marzo, como punto de encuentro para discutir la hoja de ruta que llevarán las mayores economías del globo sobre Industria 4.0, en la Cumbre del G-20 a realizarse en Buenos Aires, Argentina, llevan a argumentar que los esfuerzos que se vienen llevando adelante han generado resultados satisfactorios en éste sentido.

El crecimiento del tamaño de las empresas
Es importante apoyar a la pequeña empresa, sin embargo, es fundamental guiarla para que deje de serlo y se convierta en mediana. El génesis de ésta filosofía de apoyo empresarial, tiene como raíz las denominadas Mittelstand alemanas.
Otro elemento no menor dentro de la estrategia llevada adelante, es la búsqueda del crecimiento del tamaño de las empresas (en base al número de empleados principalmente). Más allá de la dinamización de las economías a través de la disminución del desempleo, hacer crecer el tamaño de las empresas lleva a que las mismas puedan invertir mayor presupuesto a I+D como así también, contar con mejor escala para internacionalizarse.

El emprendimiento como palanca de transformación
La mejora de los niveles de competitividad se logra a través de la modernización de los tejidos productivos, como así también del fomento de la actividad emprendedora. La presencia de decenas de programas de aceleración corporativa basados en la creación de innovaciones –soluciones nuevas con valor- para industrias puestas en marcha por start-ups nacionales e internacionales, es quizás una de las mayores apuestas en materia de promoción del emprendimiento dinámico.
De igual modo, el fomento del emprendedurismo es algo de lo que tanto el sector público como privado, la clase política y la comunidad académica tienen convicción, –también denominado “emprendizaje”- y a través de éste el auto-empleo, se lleva adelante desde diferentes ámbitos institucionales, viveros empresariales, parques tecnológicos y centros de empresas, con la finalidad de crear nuevas empresas y con ello, dinamizar las economías locales.

La sinergia inter-institucional
Buscar acuerdos mínimos de colaboración es imperativo. Evitar la superposición de esfuerzos y trabajar en la existencia de los vacíos interinstitucionales, alineando planes de desarrollo económico y presupuesto, ha sido una de las metas que se había trazado inicialmente el Gobierno Vasco a través de SPRI –Sociedad Para la Reconversión Industrial-. Lograr eso en una mesa en la que participan varios actores, muy heterogéneos por cierto, se logra a través del fomento de espacios de gobernanza y por lo tanto de diálogo, donde en la medida que existan personas con “algo para aportar”, deben estar como protagonistas del proceso.
Lograr esa sinergia no es tarea sencilla, no obstante, la visualización de los programas de vinculación tecnológica empresa-academia para conectar mano de obra calificada con empresas, los ámbitos de coordinación entre el sector público y las gremiales empresariales para fomentar la internacionalización, son una razón para creer que todo eso es posible, pero más que nada: necesario.

A modo de conclusión
Queda claro que no es posible adoptar todo y “tirarlo en paracaídas” sino que el verdadero desafío para Uruguay será saber adaptar las buenas prácticas que se vienen llevando adelante en País Vasco y de las cuáles un ejercicio de benchmarking, de conocer y adaptar, podrá traducirse en un nuevo granito de arena en el proceso de construcción de desarrollo económico local en Uruguay y la región. También cabrá destacar que un camino así, no inicia ni termina de la noche a la mañana, aunque no nos guste no sería producente creer que una región puede despegar en el corto plazo, para llevar a una región ubicada en los últimos lugares de la tabla a los puestos de calificación, hace falta tiempo.
A pesar de los grandes avances en la descentralización del Estado y la creación del tercer nivel de Gobierno de manera reciente, la autonomía que históricamente ha tenido País Vasco, es quizás la principal diferencia con Uruguay, país que tradicionalmente ha definido los planes y presupuestos desde Montevideo. No obstante, son varios los denominadores en común que nos unen como país al caso Vasco, uno de ellos es probablemente el más importante: la presencia de una Comunidad Vasca, fruto de la inmigración, que favorece la continuidad, el fortalecimiento y la generación de nuevas redes entre Uruguay y País Vasco. Al fin y al cabo, Uruguay en gran medida es lo que es por aquellos inmigrantes, verdaderos emprendedores, que vinieron de Europa a fines del siglo XIX y comienzos de XX, muchos de ellos la región de Euskadi, con sus conocimientos sobre navegación, agricultura y ganadería, con su cultura y valores.
Lic. Nicolás Remedi Rumi







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