Para el presidente de la Confederación Empresarial del Uruguay, “es tiempo de dar una señal a la gente”

Entrevista a Miguel Feris

De qué forma el incremento en el precio de los combustibles y la ausencia de una política global de frontera incide en la generación de fuentes de trabajo, o más aún, cómo incide en la pérdida del trabajo, es sobre lo que LINK dialogó con el presidente de la Confederación Empresarial del Uruguay (CEDU), el empresario salteño Miguel Feris.
– ¿De qué forma incide el último aumento en el precio de las naftas al comercio salteño?
– La incidencia en todo el comercio va a ser grande porque enlentece todo lo que hay, la poca actividad comercial que hay la va a frenar o ya la está frenando. Eso va a llevar un tiempo de enlentecimiento y de acomodarnos, y luego ver qué pasa en Argentina. Pero la realidad es que por lo general, cuando a la gente le sobra plata porque echa el combustible, compra otras cosas, y eso es lógico. El tema es que el comercio en general es el que va a sentir más el efecto, principalmente el comercio de cercanía, el comercio familiar va a terminar siendo el más perjudicado.Feris

- ¿Cuál es la diferencia que hay de precios de combustibles entre Uruguay y Argentina?
– Depende de las estaciones, pero tenés una diferencia en algunas naftas de hasta veinte pesos y en otras hasta de quince. En porcentaje no lo saqué, pero estaría por debajo del quince por ciento, ¿por qué? Eso es lo que hay que explicar, el gobierno cuando hace las mediciones calcula el dólar pizarra del Banco República y no el Interbancario o el billete más bajo, sino que te toma el dólar más alto, y esa es la diferencia por lo cual la diferencia no llega a cubrir el quince por ciento. Pero a su vez también, no toma nafta a nafta sino que los toma en un promedio. Toma la nafta más barata y la nafta más cara, y ahí hace un promedio, por eso hasta el día de hoy no tenemos todavía instalado la rebaja del IMESI a través de tarjetas de crédito o de débito.

- ¿Por eso no se aplica la cláusula gatillo?
– No se aplica, pero además, el que lo aplica es la Dirección General Impositiva (DGI). Cuando nosotros estuvimos charlando con el subsecretario de Economía (y Finanzas, Pablo Ferreri) hace veinte o treinta días, él nos explicaba que eso tiene que ser un promedio de tres meses, y en esos tres meses tiene que haber esa diferencia que esté por arriba del quince por ciento. El lunes hicimos las consultas a la DGI, y supuestamente DGI nos dice que en realidad es un mes corrido, entonces hay una diferencia de información que en este momento estamos tratando de chequear cuál es la verdad.

- Pero mientras tanto, más allá de los tecnicismos, ¿la gente ya empezó a cruzar la frontera?
– Y sí, pero en realidad ya estaba cruzando, no solo por combustible sino por otras mercaderías. Hay algunas mercaderías que vienen subiendo y que vienen empujando, si no están yendo para la Argentina se están yendo para Brasil. O sea que ya hay una diferencia.

- Según el Observatorio Económico de la Universidad Católica, existe una diferencia entre Salto y Concordia en los productos de la canasta básica que favorece ampliamente a los argentinos.
– Hay una diferencia ahí que se está moviendo cada vez más y va creciendo. Eso va a llevar a que el comercio se vaya a resentir en todo.

- Y si a esto se le suma lo que hablábamos el otro día con los presidentes de los Centros Comerciales de Bella Unión, Alfredo Freitas y de Salto, Nicolás Sant’Anna (entrevista publicada por EL PUEBLO el domingo 17 de junio), sobre la nueva política fronteriza brasilera en materia comercial, ¿se puede dar casi por cierto la inminente pérdida de miles de fuentes de trabajo?
– Es un cocktail esto, lo de las tiendas de frontera, que mientras tanto algunas personas continúan hablando de free shops. Nosotros ya hemos explicado mil veces que no son free shops, son tiendas de frontera, que es un invento de Brasil, mientras que los free shops están regidos por la Organización Mundial de Comercio, por lo que tiene una serie de parámetros que indican cómo se debe cumplir y un reglamento interno, y esto de Brasil es algo nuevo y nos va a afectar mucho. Esto va a ser peor que todo lo demás.

- Según tenemos entendido, la ley de “lojas francas” en Brasil, que es de lo que estamos hablando, recién se había reglamentado en el mes de marzo, ¿cuándo comenzaría a repercutir este nuevo sistema impositivo brasilero en la frontera con Uruguay?
– Esto teóricamente entraría en vigencia en el mes de octubre de este año, cuando estarían abiertas las primeras tiendas de frontera, que es fundamental no decir más free shops, repito, porque son tiendas de frontera. Así que desde que abran las primeras tiendas en octubre ya comenzará a impactar, como lo dijo el otro día Alfredo Freitas, el presidente del Centro Comercial de Bella Unión, primero impactará en la frontera, y después irá impactando fuertemente Uruguay adentro o en Argentina adentro, porque a los hermanos argentinos también les va a pegar, y después le va a empezar a pegar a la industria, al comercio, al turismo, a todo lo que es servicio. Así que vamos a tener un fin de año bastante complicado, si eso no se ve y se acomoda, que no sabemos cómo se va a buscar una solución. No entendemos cómo se puede solucionar, pero va a impactar fuerte.

- Volviendo al tema de los combustibles, más allá de los tecnicismos que está aplicando tanto el Ministerio de Economía como la Dirección General Impositiva, la solución de la rebaja del IMESI tal como supimos tener en la frontera con Argentina, ¿pasa por una cuestión de voluntad política de parte del gobierno?
– Lo que pasa es que al principio era una voluntad del presidente (Tabaré Vázquez), y en la última modificación del Decreto, que fue la tercera modificación que sufrió, el presidente se lo pasa a la DGI, que es la que empieza a tomar posición sobre dicho cumplimiento. Desde entonces es la DGI la que tiene que monitorear, porque es la que dejaría de recaudar, pero hay que ver todo el impacto. Subir el combustible y bajarle cuánto va a impactar en las demás ventas, porque nunca se monitorea o nunca te dan información sobre cuáles han sido los impactos.
Sobre el impacto de poner la tarjeta de débito o de crédito en las naftas, por ejemplo y que ya hemos hablado en otras oportunidades, sobre cómo impactó favorablemente en la reactivación del comercio, nunca se dijo. Nunca hubo información tampoco sobre cómo el demorar en volver a ponerlo, cómo y cuánto impacta negativamente en la recaudación y en el trabajo.

- Esta situación de falta de información recuerda a la medida de cambio de horario por seis meses que hacía el gobierno con la excusa del ahorro de energía eléctrica, y recién hace poco nos enteramos que el ahorro en total fue de unos 300 mil dólares.
– Sí, recaudabas unos 300 mil dólares pero nunca se dijo cuánto se perdía por el otro lado, porque a veces una medida es buena en algunos aspectos y tenés pérdidas por el otro lado. O sea, capáz lográs tener los números de ANCAP equilibrados, pero capáz la DGI se desequilibra porque deja de recaudar por Impositiva, y el siete por ciento de ese IVA que nosotros tenemos, va al BPS. Entonces, se empieza a generar un efecto dominó, y empieza a golpear de a uno.

- Más allá de la información técnica que solo conoce el gobierno, ¿cómo se siente en el bolsillo del comerciante, que también termina incidiendo en las fuentes de trabajo que genera?
– Pasa que ahora se viene todo este tema de no poder tomar ninguna decisión. El empresario como tal frena toda inversión y la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo o de reestructura, detiene todo y espera un mes o dos para ver qué es lo que pasa. Entonces, eso es lo que hoy pensamos que se va a visualizar y lo que va a terminar pasando.

- ¿Qué es lo que se estaría reclamando a partir de ahora por parte de la Confederación Empresarial del Uruguay?
– Nosotros ya hemos hecho reclamos puntuales sobre algo que siempre nos preocupó, sobre que en el país no hay ningún tipo de política anti cíclica, no solo por este gobierno sino en todos los gobiernos. Nadie se ha sentado a decir cómo vamos a tener políticas anti cíclicas o políticas de frontera, como hemos llamado nosotros, y como reactivamos la economía. No tenemos regla fiscal, entonces seguís cobrando al grito.
Entonces estaría bueno que algún día alguien diga, “hasta acá llegamos, pongamos reglas fiscales y empecemos a tener políticas de frontera”. Lamentablemente esas cosas no pasan a nivel del gobierno nacional y tampoco pasa en cada departamento. Si uno se fija bien, verá que en ningún departamento se reúnen todos los políticos y sus agrupaciones en torno a una mesa para trazar líneas a futuro. Me parece que eso es un reclamo que nosotros hemos estado trabajando, y estaría bueno tomar lo que es “Uruguay 2030” (Documento de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto) porque ahí hay un diagnóstico, y entonces trazar políticas nacionales y también en lo departamental. Eso sería saludable. Es tiempo de dar una señal a la gente.

PORTFOLIO DE MIGUEL FERIS
Casado, tiene tres hijos. Es del signo de Acuario. De chiquito quería ser camionero. Es hincha de Nacional en Salto y de Peñarol en Montevideo.
¿Alguna asignatura pendiente? Haber estudiado.
¿Una comida? Un buen asado con amigos.
¿Un libro? “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano.
¿Una película? “El imperio del sol” de Steven Spielberg.
¿Un hobby? Caminar.
¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.
¿Qué no le gusta de la gente? La hipocresía.







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