Podemos tomar las decisiones

Las discusiones de los temas que importan, son justamente las que nunca se discuten. Por lo general, la gente busca entretenerse con temas nimios, banales y que no los hagan pensar tanto, para no afectar sus vidas, plácidas y parsimoniosas. Aunque de vez en cuando está bueno poder sacudir la modorra y entender lo que está pasando, después estará en cada uno de nosotros seguir el tren, o quedar en la estación mirando, hasta con la mirada perdida, las vías por donde todo transcurre y que nos tiene a nosotros, la mayoría de las veces, como espectadores.
Días pasados tuve el privilegio de compartir una instancia con Nicolás Albertoni. quimera Un joven salteño que ha dedicado la etapa más próspera de su juventud a estudiar, pero a estudiar para formarse, para aprender y para utilizar todo ese conocimiento adquirido haciendo aportes, que más allá de la relevancia de los mismos y que puedan ser tomados o no en cuenta, es importante que los haga, sobre todo con tanto ahínco y devoción preocupado por la salud de su país.
Pocas veces vemos a líderes políticos, empresariales o personas de distintos ámbitos de la sociedad que tienen cierta ascendencia sobre el resto de los mortales, preocupados por querer darle algo a la comunidad de la que forman parte, como lo hace este joven salteño pero radicado desde hace algún tiempo en los Estados Unidos, aunque según él, con el pasaje de vuelta ya comprado.
Es importante, no solo destacar la figura de Albertoni, que empuja para ver cómo un muchacho que apena pisa los treinta años ha logrado dar tanto y generar tantas cosas con el fin de que la gente de su país, pero sobre todas las cosas de su ciudad, vea, no a él, porque ni es un rock star ni pretende serlo, sino que siempre que se quiere y que se trabaja en serio, se pueden generar aportes para sacudir la modorra y para aportar a una discusión que como sociedad nos hace falta.
En el Uruguay actual estamos imbuidos en un proceso electoral que dirá mucho de nosotros como país. Porque es un momento de decisiones, habrá un punto de inflexión en pocos meses, precisamente el 27 de octubre primero y el 24 de noviembre después, donde los uruguayos decidiremos qué país queremos para los próximos años. Donde le pondremos el cartel de administrador y gobernante a alguien que, o pretende continuar con las políticas públicas que conocemos hasta ahora, o vendrán con la pretensión de hacer algunos cambios que según ellos harán bien a todos.
Sin embargo, la mayoría de la gente ni siquiera se pregunta qué pasará después de esa fecha, donde todos estamos obligados, encima eso, obligados a elegir a uno u otro modelo de país. Hay quienes dicen que el barco navega solo y que más allá del capitán de turno que puede llevarlo hacia olas terroríficas o saber alejarlo de ellas, el buque sabrá atravesar las aguas que les imponga el destino. Mientras que otros aparecen como los salvadores y dirán que lo hecho hasta ahora ha sido mejor que nada de lo que se ha hecho hasta ahora y así, siguen varios.
Pero lo que más nos ocupa hoy a buena parte de la población, es preguntarnos, ¿por qué la mayoría de la gente no le da importancia a la situación general del país, como para tomar en cuenta las propuestas de todos, debatirlas, cuestionarlas, tirarla abajo y volverlas a levantar, para que de todo ese remolino surja un viento que nos favorezca?
Creo que es porque el propio sistema se ha encargado de que la mayoría de la gente solamente se preocupe por saber cómo va a hacer para parar la olla, pagar las cuentas y encima poder dormir y levantarse al otro día, sabiendo que la rutina es la misma, comprar la comida y tratar de pagar las facturas lo más en fecha posible.
Entonces están muy ocupados con sus aburridas vidas, como para tener que pensar y es ahí donde encontramos el mayor de los problemas. Nadie está pensando nada, entonces luego vienen los reproches por la situación de la economía, la inseguridad, los desperfectos que tienen los sistemas como la educación, la salud, la justicia, los servicios públicos, etc., etc.; y si la rosca será tan lenta y obcecada que ¿a quién le terminan pidiendo soluciones? A los mismos políticos hacedores de un sistema que mantiene ocupada a la gente para no pensar ni debatir nada. Porque cuanto más se cuestione, más fuerza agarra el cuestionamiento y hay riesgo de perder espacios de poder.
Pero hay que discutir, discutir y analizar, y debatir con quienes aparecen con las soluciones mágicas abajo del brazo, interpelarlos para ver por qué no han hecho hasta ahora lo que hoy prometen como fácil, pero no dejar de cuestionarlos, recibirlos con una pregunta y hasta darles una respuesta si es necesario.
El exembajador Pelayo Díaz, un salteño de galera y bastón, que tuve el privilegio de conocer el día de la presentación misma del libro de Albertoni “Uruguay como Solución”, dijo una frase adjudicada al extinto presidente norteamericano Harry Truman, pero que a mí me quedó en la mente: “las decisiones las toman los que están sentados en la mesa”, dijo. Y es cierto, nada más real que esa frase.
Si nosotros como sociedad, no nos sentamos a la mesa para tomar las decisiones debatiendo, analizando y cuestionando, no podremos decidir absolutamente nada. Y de esa manera seguiremos destinados al fracaso y a ver cómo dos o tres se arrogan la posibilidad de ser quienes nos definan la manera de vivir y nos coarten las posibilidades de desarrollo.
Así que nunca tan bienvenido este aporte de Nico, para que podamos ver en nosotros mismos al país como solución, donde el motor de nuestro futuro está a nuestro alrededor y donde para hacerlo andar, solo tenemos que usar la llave que tenemos cada uno dentro, explorando, pensando y sobre todas las cosas decidiendo por nosotros mismos. Porque es muy importante estar en la foto, pero para eso hay que estar en el lugar donde va a ser tomada, sabiendo cuando es el momento.

HUGO LEMOS