Por el Dr. Rolly Macció * Empresas familiares

En nuestro medio es habitual encontrar empresas familiares, entendiendo por tales aquellas cuyo capital está distribuido entre miembros que están ligados por vínculos familiares de consanguineidad o afinidad. Ese hecho, económicamente irrelevante, influye en la vida empresarial de manera determinante, generando una problemática tan característica como reiterada, que llega a comprometer el futuro comercial, tornando inviable lo que no debería serlo o forzando a los integrantes a tolerar lo que no debería ser tolerable. Es por ello que existen abordajes multidisciplinarios desarrollados para prevenir o subsanar esas patologías, que permiten viabilizar las denominadas “empresas familiares”.RCR_4434
Una sociedad, de acuerdo a su tipo, tiene un marco normativo claro, que le permite funcionar con ciertos controles y resguardos a la hora de tomar decisiones, funcionamiento que se ve afectado toda vez que aspectos subjetivos -amistad, lazos familiares, etc- imponen dejarlos de lado, actuando de una manera que no aceptaríamos en relaciones comerciales con terceros.
En esa realidad, de ausencia o laxitud de controles, dificultades en caso de discrepancias en la toma de decisiones comerciales, eventuales impedimentos para designar autoridades por su capacidad, etc, existen protocolos de actuación que pueden ser implementados salvaguardando el principal sentido de una empresa, generar utilidades. Es que una sociedad comercial tiene como fin principal la generación de renta y ese efecto se logra mediante las decisiones objetivas, tomadas por las personas más capacitadas en cada momento, y siempre actuando con los controles mínimos necesarios. No es sano ni aconsejable que se priorice otros aspectos, tales como el respeto reverencial intergeneracional o se exponga al riesgo de su fin comercial, derivado de la extinción de un vínculo familiar (fallecimiento, divorcio, etc).
Una empresa exitosa está destinada a prologarse en el tiempo más allá de la vida de sus creadores, analizado ese hecho en función de los vínculos familiares nos permite avizorar una complejidad mayor a medida que pasa el tiempo. Esa situación es previsible y debe ser prevenida, aunque es claro que no es lo mismo una sociedad con tres socios que con los hijos de ellos o, incluso, con la participación de nietos o de familiares que se sumen a la empresa por afinidad.
Es aconsejable por lo tanto prevenir, asesorarse y establecer reglas de funcionamiento claras que permitan el cumplimiento del objeto social o, incluso, la forma de liquidar la sociedad en determinadas situaciones futuras, algunas previsibles y otras inevitables. En estos casos, el abogado debe contar con las aptitudes necesarias para esta tarea, entender el negocio en su faz comercial, contar con experiencia en casos similares, exitosos y no exitosos, y saber gestionar las herramientas jurídicas para establecer las formas de funcionamiento, de disolución o liquidación que cada caso requiera.