Precisamos mejorar la economía

La gente dice en la calle “está fea la cosa”. Otros que son comerciantes, te dicen “no se vende nada, el país está estancado”. Todo es una cadena y a esa cadena la agarran los políticos de la oposición que no entienden un pomo de economía y hablan de crisis económica como la del 2002, cuando nada está mas lejos de esa realidad. Y después los que sí saben, te dicen que la situación es compleja pero lejos de ser una crisis. columnahoy

Yo, que no soy de los entendidos, digo que todo esto es un ciclo económico y que depende mucho de los problemas estructurales de la economía nacional, pero que por sobre todas las cosas depende de cómo manejemos nosotros nuestro bolsillo. No podemos echarle la culpa al otro y decir, me va mal porque el gobierno gastó de más y entonces hay déficit fiscal y hay problemas de competitividad en el país, sí eso pesa, pero si no manejamos nuestra propia situación y vemos una realidad más abarcativa de la realidad, esa postura cae por su propio peso.
El tema está en el endeudamiento interno que tenemos nosotros como población, y la falta de desarrollo económico y fiscal con el que contamos, porque todo se resume a una realidad muy concreta, los uruguayos somos consumistas y lo somos sin piedad. Cuando tenemos 20 gastamos por 40 y nos endeudamos por 60, y eso no lo medimos, solamente lo hacemos. Mientras escribía esta columna se me venía a la mente una frase que leí en Twitter, porque las redes sociales a veces sirven para algo, que decía “Mi padre me enseñó a arroparme hasta donde me dé la sabana”, un pensamiento brillante.

Si todos pensáramos así, si todos fuéramos hasta donde nos da la nafta, y si todos gastáramos de esa manera es cierto que no habría un consumismo que generara un movimiento económico formidable como el que se generó en el país entre el 2009 y el 2013, pero hoy habría menos problemas económicos entre la gente, había más equilibrio entre la relación ingresos – endeudamiento de las personas, y habría muchas más compras de las que hay. Lo que pasa es que es fácil recibir dinero, no saber a veces ni siquiera de dónde viene tanto, pero gastarlo sin temor alguno y después vemos.

Entonces justamente ese ‘después vemos’, es el que nos ha venido generando problemas a todos en la economía doméstica, problemas de todos los colores y es el que ha determinado un endeudamiento serio en las casas de familia de los uruguayos.

Cuando ganó el Frente Amplio en el 2005, la mayoría de las economías domésticas estaban prácticamente destrozadas. Los problemas de bajos ingresos y alto endeudamiento eran insostenibles. Aunque había además una franja en la población que si bien contaba con bajos recursos y escasos ingresos, no tenía una tasa alta de deudas. Pero igual, las cosas estaban jodidas para muchos uruguayos que la venían navegando como podían.

Aplicando casi un keynesianismo (John Maynard Keynes, economista británico, considerado como uno de los más influyentes del siglo XX), el primer gobierno de Tabaré Vázquez repartió dinero público a través de planes de emergencia, dinamizó la economía con la obra pública, obligó a las empresas a dar aumentos de salario y dio aumentos considerables a los funcionarios públicos y a los pasivos, lo que movió bastante la aguja.

La economía creció con viento a favor por la caída de los países del primer mundo, y eso también ayudó a que a Uruguay le fuera bien por varios motivos. Pero cuando la plata para gasta se termina, las deudas quedan y si no se pagan, si no hay conducta fiscal, si la gente no tiene cultura de que primero se pagan las cuentas, después se cambia de celular, después se compra el auto, después se pide el préstamo para querer cambiar de coche, después se le compra a los hijos una moto, primero se cumple con las obligaciones propias, porque hay gente que hasta debe pensiones alimenticias a hijos extramatrimoniales o a los que una vez concebidos, han abandonado, aún así, decidieron gastar todo lo que les entraba y más.

Aunque más allá de estos casos puntuales, el problema de la economía pasa porque quienes ganamos 10 gastamos 20, no cuidamos el bolsillo y hemos sido irresponsables con nuestras obligaciones. A esto, le sumamos una ley de inclusión financiera que lo primero que hace, es que cuando el trabajador cobra su salario, debe dejar en manos de las empresas financieras y bancarias, o cooperativas de crédito, los pagos de lo que les debe, entonces obviamente lo que termina percibiendo se disminuye notablemente. Y ahí el poder de compra es prácticamente nulo.

Esta situación es la que impera actualmente, por lo tanto si el trabajador percibe un salario muy básico y ha perdido poder de compra, no puede ir a la tienda o al supermercado con la misma soltura que iba antes. Y a esto, sumémosle una inflación que hace que los precios en las góndolas superen largamente la capacidad económica de los uruguayos y unos costos en los servicios estatales (luz, agua, teléfono, impuestos nacionales y municipales) que son altos en relación al bolsillo de los trabajadores y de la mayoría de la gente, lo que problematiza la situación económica y apreta aún más el bolsillo.

Entonces, si el comercio no vende, tiene que echar a los trabajadores, cerrar sus puertas y en muchos casos, se corren hacia el informalismo, donde no pagan impuestos y pueden seguir subsistiendo, sobre todo con ventas a transacciones comerciales realizadas a través de las redes sociales, donde se ha generado todo un mundo de oferta y demanda que ahonda mucho más el problema económico. Después la gente sale, protesta, la reprimen y siguen protestando hasta encontrar una solución que nunca llega. Uno de los principales temas que deben enfrentar los políticos en este año electoral, es cómo hacer que la gente pueda vivir bien, pueda mejorar su capacidad económica, pueda ir de compras como pasaba hasta hace un tiempo. Y no va a ser con una ley de inclusión financiera, ni cobrando impuestos, sino alentando el crédito a los que están más endeudados, refinanciándolos, ayudando a la empresa a tener menor carga tributaria y beneficios fiscales, bajando las tarifas públicas cada vez que es posible y alentando a que la gente gaste en los comercios de plaza, de lo contrario seguiremos viendo un país empobrecido y una guerra de pobres contra pobres, como es la lucha de los trabajadores contra los pequeños comerciantes, que nunca tendrá una solución y solo empeorará las cosas.

HUGO LEMOS