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PRESIDENCIA DE LACALLE

Por Dr. Adrián Báez

Estimados lectores. Continuando con la reseña histórica que comenzamos a compartir con ustedes en el artículo anterior, en el marco de una obra histórica editada hace algunos años por el diario El País, en ésta oportunidad presentamos la visión que el Presidente Luis Alberto Lacalle tuvo de su gobierno, y que fuera vertida por el mismo para la citada publicación.
“En marzo de 1990, el Partido Nacional llegó a la Presidencia de la República por única vez en el siglo XX. Nuestra propuesta preelectoral, sencilla y concreta, presentaba una serie de metas y propuestas pensadas para el Uruguay de aquel entonces. Al final del período, estas metas y propuestas se habían logrado en su casi totalidad.
Al inicio del gobierno la situación era difícil. El déficit fiscal equivalía al 7 % del PBI, el Banco Central carecía de fondos y el Banco Hipotecario estaba a punto de cerrar. Sobre las finanzas públicas empezaba a gravitar la reforma constitucional que ligaba las pasividades al índice de salarios.
Desde diciembre de 1989 trabajamos en el Parque Hotel, estableciendo contactos con todos los sectores políticos, económicos y sociales. La finalidad era lograr las mayorías parlamentarias y explicar las metas gubernativas. Nadie podía abrigar dudas acerca del rumbo y los objetivos que se perseguían.
Para lograr mayorías legislativas se concretó un acuerdo con el Partido Colorado. Pero ese acuerdo duró menos de un año. Primero dejó de integrarlo el Foro Batllista, después el sector del doctor Jorge Batlle y finalmente el dirigido por don Jorge Pacheco Areco. Cada ley, cada presupuesto y cada rendición de cuentas tuvieron que ser negociados.
Sintetizamos los principales resultados de la gestión:
Uno de los objetivos principales era la reforma del Estado, que asumió varias formas. Una de ellas fue la reforma de las empresas públicas, que establecía un mecanismo de propiedad compartida entre el Estado (que conservaba un 40 % del capital), los trabajadores (que pasaban a ser propietarios de un 8%) y los inversionistas privados (que adquirían un 62%).
La ley fue aprobada en el Parlamento previo desglose del capítulo referido al puerto, que se aprobó en una ley separada. Contra la ley madre se interpuso un recurso de referéndum que, en diciembre de 1992, derogó sus 5 artículos principales. La ley de puertos quedó intacta e introdujo cambios cuyos beneficios duran hasta hoy. También se aprobó la desmonopolización de los seguros de automóvil.
En política internacional se ingresó al Mercosur, se firmó el Tratado de la Hidrovía, se concretó el acuerdo para el dragado del canal de Martín García, se firmaron los documentos para la construcción de un gasoducto con Argentina y se obtuvieron recursos para los estudios preliminares. Se negoció la refinanciación de la deuda externa y se recompró un 30% de la misma. La deuda externa pasó de representar el 75% del PBI a representar el 29%.
La política económica permitió enderezar al país. El PBI creció un 23%. La inflación pasó del 139% en abril de 1990 al 42% al final del gobierno. El desempleo osciló entre el 8 y el 9%. Las pasividades crecieron un 37% en términos reales. El consumo privado aumentó un 5% anual. Se llegaron a vender 100 autos nuevos por día.
Fue en el área social donde se lograron los mejores resultados. La pobreza bajó del 12 al 6% de la población. El porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas pasó del 8,2 al 4,8 en Montevideo, y del 16 al 14% en el interior. El Ministerio de Vivienda entregó 4.374 viviendas y otorgó 3.116 subsidios de compra. El Banco Hipotecario finalizó 11.036 viviendas, otorgó 14.127 préstamos e inició unas 7.000 obras. Se construyeron unas 5.000 viviendas de Mevir en 5 años (lo mismo que en los 22 años anteriores). El presupuesto de salud pasó de 90 millones de dólares en 1990 a 200 millones en 1994. Se construyeron 2 hospitales nuevos (en Canelones y Las Piedras), se compró equipamiento hospitalario por 50 millones de dólares y se entregaron 336 nuevas ambulancias en todo el país. El Programa de Inversión Social (PRIS) construyó 92 obras entre las que había liceos, escuelas, hogares estudiantiles, hogares de ancianos y centros barriales.
El presupuesto de la enseñanza pasó de 180 a 400 millones de dólares en 5 años. Se construyeron 16 liceos nuevos y se crearon las aulas de informática. La UTU recibió equipamiento por 17 millones de dólares. El número ce centros CAIF pasó de 25 a 110. El programa Verano Solidario hizo que 240 mil niños se educaran y alimentaran. Se creó el Fondo de Solidaridad, que lleva otorgadas unas 35 mil becas a estudiantes de bajos recursos que asisten a la Universidad de la República.
En lo cultural, fueron creados el INJU, la Tarjeta Joven, el Fondo Nacional de Música, la Casa de las Comedias, el Instituto Audiovisual, el Fondo Nacional de Cultura, el Día del Inmigrante y el de la Tradición.
Fue un gobierno que intentó fijar una agenda nacional transformadora y moderna, sin temor a los cambios. Al final de la gestión se pudo decir, no todo está bien, pero todo está mejor”.