Que entiendan de qué se trata

Cuando una persona pide el voto, porque quiere acceder a un cargo público, se presume que es porque quiere servir desde una función pública, aportando su conocimiento y sobre todas las cosas, sus ganas de hacer el bien a la comunidad a la que pertenece. Por eso muchas veces la gente confía en ciertas personas para que puedan ocupar un cargo o no. columna corruptos

Pero lo más importante, es que cuando alguien llega a ocupar ese cargo por el que tanto trilló, por el que tanto trabajó, por el que tanto anduvo de aquí para allá exponiendo sus ideas, debe saber que lo primero que debe tener es una obligación de cuidar y administrar los bienes públicos que tiene a su alcance. Protegerlos con toda su voluntad y velar por el cuidado de los mismos para que sean del uso y goce de toda la población, que, en definitiva, son sus dueños.

Si bien a lo largo de la historia hay mucha gente que aún hoy no entiende de qué se trata este concepto, tampoco se encargan de querer saber y mucho menos de aprender, a qué refiere este tipo de prácticas. Son el deber ser del funcionario público y la principal obligación de qien ostenta un cargo político.

Aunque parece ser que cuando una persona accede por medio del voto a un cargo ejecutivo, se cree que es el dueño del lugar, que puede hacer lo que quiera y dar órdenes a todos los que pasan por ese espacio territorial, porque consideran ser los patrones de la zona, los que mandan, los que dictan las cosas de cómo deben suceder. Y eso, es justamente lo contrario a lo que deben hacer.

Cuando Jose Mujica era presidente, entre las decenas de entrevistas que dio a lo largo de su mandato, una de ellas fue al reconocido programa periodístico español “Salvados”, cuyo periodista, Jordi Évole, le preguntó porqué si algo estaba mal, no lo cambiaba, si él era el presidente. Entonces, dando una clase de democracia y republicanismo, Mujica le contesta: “¿y tú que crees, que un presidente es un Rey? Un presidente debe respetar la ley y hacerlas cumplir, hay derechos adquiridos y muchas cosas más, son leyes garantistas que protegen a los ciudadanos de las veleidades de los gobernantes”, respondió el expresidente.

Sin embargo, esas cosas no han sido aprendidas por determinados gobernantes, sobre todo de localidades pequeñas del interior, como ocurrió el otro día con las autoridades del Municipio de San Antonio, el hecho de agarrar una máquina que pertenece a toda la población y chocar la misma contra otra de igual naturaleza, con la ira que lo hacía, con la voluntad de generar un daño de manera manifiesta, con la forma en la que todos vimos cómo actuaba el máximo representante de la localidad, fue algo que dejó en claro lo que nunca debe pasar y lo que no se debe hacer jamás.

Un gobernante no puede hacer eso, no puede jamás tomar un bien público y destrozarlo a su antojo, no puede actuar de manera de cometer un daño a un bien público y encima de poner en riesgo de daño la integriad física de un funcionario público que estaba en el lugar y que afortunadamente pudo salir a tiempo.

Las cosas no funcionan de esa manera, si no hay acuerdo entre las partes y si los que tienen que tomar las decisiones no están de acuerdo con la forma en la que llevan adelante la manera de gobernar y de ejecutar sus decisiones, no pueden tomar los bienes de la gente y partirlos al medio, por la incapacidad que tengan de que sus planteos sean escuchados y respetados. Porque lo que demuestran con eso, es la incapacidad de poder gobernar, y de hacer lo que el pueblo les pidió, que no es otra cosa que cuidar sus bienes y administrar sus dineros para que los mismos redunden en beneficio para toda la población.

Pero eso hay quienes no lo han entendido, y cuando todos vimos ese vídeo que circuló por las redes sociales y después por todos los medios de comunicación a nivel local y nacional, nos preguntamos en cada momento si esa persona que está al frente de una alcaldía, no debería, además de pagar el daño causado a esos bienes públicos, dar un paso al costado por haber actuado de esa forma.

Porque no solo dañó maquinaria que nos pertenece a todos, no solo puso en riesgo la vida de un funcionario, de una persona, que estaba trabajando, no solo actuó de manera desmedida y fue un mal ejemplo, principalmente para la población de San Antonio, no solo no respeta la investidura que alguna vez le dieron de ser el presidente del congreso nacional de alcaldes, y en ese sentido representar a todo el tercer nivel de gobierno, sino que además actuó con una falta de respeto hacia toda la ciudadanía que no merece tener gente así al frente de ninguna institución pública,

Este alcalde debería pedir disculpas públicas, debe hacerse cargo de las cosas que hizo y debe reparar con su propio dinero la maquinaria dañada, además debe responder ante el funcionario contra el cual atentó y debe pedirle disculpas a sus vecinos y a todo Salto por haber hecho esto.

Salto y el Uruguay merecen que nuestros gobernantes, que quienes están al frente de una institución pública, sean personas que cuiden y protejan los bienes que son de todos, que los administren de manera adecuada y que ejecuten con ellos políticas que sirvan a toda la población, no otra cosa,

Cuando una persona pide el voto, porque quiere acceder a un cargo público, se presume que es porque quiere servir desde una función pública, aportando su conocimiento y sobre todas las cosas, sus ganas de hacer el bien a la comunidad a la que pertenece. Por eso muchas veces la gente confía en ciertas personas para que puedan ocupar un cargo o no.

Pero lo más importante, es que cuando alguien llega a ocupar ese cargo por el que tanto trilló, por el que tanto trabajó, por el que tanto anduvo de aquí para allá exponiendo sus ideas, debe saber que lo primero que debe tener es una obligación de cuidar y administrar los bienes públicos que tiene a su alcance. Protegerlos con toda su voluntad y velar por el cuidado de los mismos para que sean del uso y goce de toda la población, que, en definitiva, son sus dueños.

Si bien a lo largo de la historia hay mucha gente que aún hoy no entiende de qué se trata este concepto, tampoco se encargan de querer saber y mucho menos de aprender, a qué refiere este tipo de prácticas. Son el deber ser del funcionario público y la principal obligación de qien ostenta un cargo político.

Aunque parece ser que cuando una persona accede por medio del voto a un cargo ejecutivo, se cree que es el dueño del lugar, que puede hacer lo que quiera y dar órdenes a todos los que pasan por ese espacio territorial, porque consideran ser los patrones de la zona, los que mandan, los que dictan las cosas de cómo deben suceder. Y eso, es justamente lo contrario a lo que deben hacer.

Cuando Jose Mujica era presidente, entre las decenas de entrevistas que dio a lo largo de su mandato, una de ellas fue al reconocido programa periodístico español “Salvados”, cuyo periodista, Jordi Évole, le preguntó porqué si algo estaba mal, no lo cambiaba, si él era el presidente. Entonces, dando una clase de democracia y republicanismo, Mujica le contesta: “¿y tú que crees, que un presidente es un Rey? Un presidente debe respetar la ley y hacerlas cumplir, hay derechos adquiridos y muchas cosas más, son leyes garantistas que protegen a los ciudadanos de las veleidades de los gobernantes”, respondió el expresidente.

Sin embargo, esas cosas no han sido aprendidas por determinados gobernantes, sobre todo de localidades pequeñas del interior, como ocurrió el otro día con las autoridades del Municipio de San Antonio, el hecho de agarrar una máquina que pertenece a toda la población y chocar la misma contra otra de igual naturaleza, con la ira que lo hacía, con la voluntad de generar un daño de manera manifiesta, con la forma en la que todos vimos cómo actuaba el máximo representante de la localidad, fue algo que dejó en claro lo que nunca debe pasar y lo que no se debe hacer jamás.

Un gobernante no puede hacer eso, no puede jamás tomar un bien público y destrozarlo a su antojo, no puede actuar de manera de cometer un daño a un bien público y encima de poner en riesgo de daño la integriad física de un funcionario público que estaba en el lugar y que afortunadamente pudo salir a tiempo.

Las cosas no funcionan de esa manera, si no hay acuerdo entre las partes y si los que tienen que tomar las decisiones no están de acuerdo con la forma en la que llevan adelante la manera de gobernar y de ejecutar sus decisiones, no pueden tomar los bienes de la gente y partirlos al medio, por la incapacidad que tengan de que sus planteos sean escuchados y respetados. Porque lo que demuestran con eso, es la incapacidad de poder gobernar, y de hacer lo que el pueblo les pidió, que no es otra cosa que cuidar sus bienes y administrar sus dineros para que los mismos redunden en beneficio para toda la población.

Pero eso hay quienes no lo han entendido, y cuando todos vimos ese vídeo que circuló por las redes sociales y después por todos los medios de comunicación a nivel local y nacional, nos preguntamos en cada momento si esa persona que está al frente de una alcaldía, no debería, además de pagar el daño causado a esos bienes públicos, dar un paso al costado por haber actuado de esa forma.

Porque no solo dañó maquinaria que nos pertenece a todos, no solo puso en riesgo la vida de un funcionario, de una persona, que estaba trabajando, no solo actuó de manera desmedida y fue un mal ejemplo, principalmente para la población de San Antonio, no solo no respeta la investidura que alguna vez le dieron de ser el presidente del congreso nacional de alcaldes, y en ese sentido representar a todo el tercer nivel de gobierno, sino que además actuó con una falta de respeto hacia toda la ciudadanía que no merece tener gente así al frente de ninguna institución pública,

Este alcalde debería pedir disculpas públicas, debe hacerse cargo de las cosas que hizo y debe reparar con su propio dinero la maquinaria dañada, además debe responder ante el funcionario contra el cual atentó y debe pedirle disculpas a sus vecinos y a todo Salto por haber hecho esto.

Salto y el Uruguay merecen que nuestros gobernantes, que quienes están al frente de una institución pública, sean personas que cuiden y protejan los bienes que son de todos, que los administren de manera adecuada y que ejecuten con ellos políticas que sirvan a toda la población, no otra cosa,

Los gobernantes son nuestros empleados, el pueblo les paga un sueldo para que trabajen para el pueblo, no son reyes a los que hay que darles permiso para entrar en su jurisdicción, son funcionarios públicos que están para servir, y no para servirse. Así de claro y así de simple, pero el problema es que mientras no lo entiendan, será muy difícil que puedan gobernar bien y cumplir con la función de administrar de manera adecuada los bienes que son de todos, por lo tanto habrá que hacérselo saber para que entiendan de qué se trata.

Los gobernantes son nuestros empleados, el pueblo les paga un sueldo para que trabajen para el pueblo, no son reyes a los que hay que darles permiso para entrar en su jurisdicción, son funcionarios públicos que están para servir, y no para servirse. Así de claro y así de simple, pero el problema es que mientras no lo entiendan, será muy difícil que puedan gobernar bien y cumplir con la función de administrar de manera adecuada los bienes que son de todos, por lo tanto habrá que hacérselo saber para que entiendan de qué se trata.

HUGO LEMOS