Qué informar es la cuestión

La gente consume información barata y vacía. Información básica que la mantiene pendiente de la nada misma, ocupan sus mentes en cosas fútiles y demasiado estúpidas que lo único que hacen es dejarlos navegando en esa nada, preocupándose por cosas que no tienen sentido y ocupando su tiempo en la vida de personas que nunca van a conocer y en mundos a los que de seguir ese camino, nunca van a acceder. notable
Así las cosas, la discusión sobre qué medios y a través de qué plataformas debemos informar, ha superado para los periodistas, el dilema de qué es lo que debemos informar, que es mucho más importante que cualquier otra cosa. De si realmente lo que publicamos en los diarios y en los canales de televisión, lo que dicen las radios y lo que suben los portales de noticias rápidas, es la información que la gente debe saber para tomar decisiones que le pueden llegar a cambiar la vida.
Mucha gente dice que ha dejado de mirar televisión y que aprende mucho más en Youtube, con los posteos de realizadores independientes, que con los enlatados de los canales de televisión abierta y por cable. El tema pasa porque esos “realizadores independientes” sean realmente tales y no personas que, brinden información falsa, aduciendo que lo que ellos informan al público es real en contraposición con los intereses corporativos de los grandes medios de comunicación.
Cuando uno mira películas de las teorías conspiratorias de los gobiernos de países poderosos, que manipulan todo al punto de lograr el control del pensamiento de la población para poder llevar a cabo sus políticas infames y para ello crean distracciones importantes, como el caso de Venezuela, donde la opinión pública discute si es dictadura o democracia, mientras el petróleo lo sigue consumiendo Estados Unidos y los grandes capitales siguen en manos de quienes manejan el gobierno bananero de esa gran nación devenida hoy en un triste republiqueta, uno se enfrasca en la discusión sin sentido por estos temas, mientras hay grupos de poder, clases dominantes, que deciden hacia dónde irá la humanidad mientras la humanidad ni se entera.
Es hasta gracioso ver cómo muchos denominados “anti sistemas” y “anti imperialistas” utilizan las redes sociales como Facebook, creadas por personas con pensamientos dominantes y que son emblemas de la cultura del poder imperial, para expresar también por allí sus diatribas anti sistema.
Pero lo más problemático de todo esto es cómo la gente está consumida por el uso de los teléfonos celulares y las aplicaciones que estos traen para alienar a la gente hacia ellos, con el fin de manipularlos y hacerles creer todo lo que por allí le muestran. Está el establishment que le enseña a la gente lo qué es lo que debe saber cada día y muchas veces las noticias más leídas son los resultados deportivos del día anterior o incluso los chimentos de la farándula, en vez de informarse sobre si la economía se desploma y sus causas y consecuencias, que es lo que realmente le va a afectar el bolsillo sobre todo a la clase media y baja.
El otro día participé de una buena charla con tres colegas en el programa de televisión de uno de ellos (ya aprovechamos y pasamos el chivo, Palabras Cruzadas, de Leonardo Silva, miércoles a las 21:00 por Canal 4 local) donde conversamos sobre la proliferación de una agenda noticiosa paralela a la que ya está instalada y que busca confundir más a la gente, con el verso de la inmediatez y de que dar la noticia ahora, es mejorar la capacidad informativa de la población.
Pero al final no llegamos a discutir qué informar, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Si vamos al tema de qué informar, creo que no nos pondríamos de acuerdo nunca con ese punto. Quizás a mucho les importe dar datos y estadísticas económicas, a otros hablar de cuántos candidatos hay en esta nueva etapa electoral, a otros hablar de los problemas cotidianos como la falta de servicios que recibimos del Estado, la falta de viviendas o la pobreza y la falta de empleo.
Aunque nadie dirá seguramente que lo que pasa acá es fruto de un sistema armado por una clase dominante que nos pone a nosotros como en un juego de ajedrez y cambian las piezas a su antojo.
Porque para informar eso hay que hilar fino, hay que decir qué y quiénes son ellos, y sobre todas las cosas porqué lo hacen. Y el sistema está tan bien armado que nadie tendrá toda la información nunca, entonces al final hablar de eso será algo tan confuso y por lo tanto, poco creíble.
Pero los medios de comunicación seguiremos informando sobre lo que pasa en el barrio, mientras que los que toman las decisiones no solo no están en el barrio, sino que además ni lo conocen y para peor ni les interesa. Entonces al corto plazo, debería haber un replanteo de todo esto. Sería buena cosa que los periodistas algún día se revelaran contra la máquina de decir lo que le gusta al dueño de la misma, y empiecen a dejar evidencias de que existen grupos de poder muy bien determinados, que son los que hacen que la rueda gire de la forma que lo hace, mientras nosotros somos como cuises que estamos corriendo en la misma rueda y encima cuando paramos, nos bajamos contentos.
El sistema está creado así, nosotros le seguimos la corriente y los grandes intereses multinacionales son los que gobiernan todo y a todos. Que muchos ya lo saben, claro, pero es preferible no decirlo porque si no, tendríamos que luchar contra eso y hacerlo da trabajo (léase una ironía).

HUGO LEMOS