¿Qué nos dejó la entrega de premios Oscars 2016?

La 88ª edición de la entrega de premios Oscars de la Academia trajo algunas sorpresas, tan así, que asombró a algunos de los ganadores y participantes de la velada. No creo haber sido el único que erró por tanto en las predicciones. Veamos.
La australiana cuarta entrega de la saga de Mad Max ganó todas las categorías que por lo general ganan películas del estilo de Star Wars, máxime cuando en taquilla la cinta de Disney (ex George Lucas) había batido unos cuantos récords mundiales. Me refiero a las categorías de mejor diseño de vestuario (¿hay algún tipo de vestuario en Mad Max que destaque? Todos se visten de la misma manera post apocalíptica), mejor montaje, mejor edición de sonido, mejor sonido, mejor diseño de producción, mejor maquillaje y peinado. Seis Oscars, ¿no será mucho? Star Wars también perdió la nominación a mejores efectos visuales con otra película de ciencia ficción, “Ex Machina”, protagonizada por quien a su vez ganó el Oscar a mejor actriz de reparto por otra película, “La chica danesa”, Alicia Vikander.
Hasta acá sorpresa, aunque reconozcamos que se tratan de categorías menores. De todas formas, una película australiana logró casi el monopolio de los premios técnicos al reflotar una saga que hacía 30 años estaba sepultada y cuyo director, el reiterativo hasta el hartazgo George Miller, ya está trabajando en una nueva entrega. Inexplicable es cómo nadie se da cuenta que siempre se trata de la misma historia contada una y otra vez (salvo la primera, que es la verdaderamente original). Si alguien mira de corrido las cuatro películas de la saga del “Loco Max”, entenderá lo que digo. Claro, es como dice Mirtha Legrand, “el público se renueva”, y las nuevas generaciones quieren ver con mejores efectos especiales historias post apocalípticas australianas. En fin.
Alegra saber que DiCaprio finalmente obtuvo su preciado reconocimiento. Tanto peleó por alcanzar un Oscar que al final casi se lo olvida en un bar, seguramente por la falta de costumbre de andar con uno de esos premios. Lo de los mexicanos Alejandro G. Iñárritu en la dirección y Emmanuel Lubezki en la fotografía es un claro mensaje de Hollywood contra el discurso de campaña de Donald Trump, donde los mexicanos se están haciendo la América en el cine. El caso de Lubezki es excepcional porque obtuvo su tercer Oscar consecutivo (Gravity, 2013; Birdman, 2014 y The Revenant, 2015), las tres películas con directores mexicanos. Así que Hollywood es mexicana.
El caso de González Iñárritu repite, y también es histórico, pues pasaron cerca de 50 años para que un director ganase dos años consecutivos el Oscar.
La sorpresa también vino de la mano del Oscar a la mejor película, “Spotlight” (conocida por estos lares como “Primera Plana”), basada en hechos reales, donde un equipo periodístico del Boston Globe, llamado justamente Spotlight, descubre la maniobra de las más altas jerarquías de la Iglesia Católica para tapar la historia de múltiples casos de sacerdotes pedófilos. Como dijo uno de los productores al recibir el premio, se trata de un directo mensaje al Papa Francisco para que no siga siendo cómplice de estos abusos aberrantes.
La película tiene una historia poderosa, pero no destaca de otras en la forma de contarse por su director, de ahí que llamara la atención que ganara el Oscar a la mejor película, lo que demostró que este año, que llevó a tener los índices de audiencia más bajos de su historia, Hollywood tuvo una línea más bien política y diplomática, donde se hizo cargo de algunos graves problemas que tiene nuestra sociedad.
Veamos. La discriminación sexual con el premio y reconocimiento a la película “La chica danesa” y el ganador de la mejor canción que reivindicó públicamente ser gay (Sam Smith, por la última de 007). El problema de los curas pedófilos con “Spotlight”. El respeto que Estados Unidos aún le debe a sus tribus indígenas originales y según el discurso de DiCaprio, un llamado de atención al cuidado del medioambiente y el calentamiento global pues según contó, les fue difícil encontrar nieve para poder filmar “The Revenant”.
El recuerdo a la Guerra Fría y el mensaje pacifista clásico de Steven Spielberg con el Oscar al mejor actor de reparto, Mark Rylance por “El puente de los espías”, algo que también tomó por sorpresa a propios y ajenos. Todos esperaban el Oscar para Sly Stallone, pero digamos que si se lo daban, sería difícil de explicar a mis nietos.
Y luego, más política con la canción cantada por Lady Gaga referida a la violencia de género y presentada por el vicepresidente norteamericano. Y dentro de terreno musical, el recuerdo a dos grandes, Ennio Morricone (Oscar a mejor banda sonora), por copiarse asimismo para la última de Tarantino (“Los odiosos ocho”) y claro, el Oscar para mejor canción original, “Writing’s on the wall”, para la última de James Bond.
Por último, y para no agobiar más y solo para que el espectador y lector de esta columna pueda sacar sus propias conclusiones, las películas oscarizadas “Primera Plana”, “El renacido” y “La habitación” pueden verse esta semana en Cine Salto Shopping.







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