RODOLFO ZAPATA: LA RUTA DE UN CAMPEÓN DE LA VIDA

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

DE CORTE HUMORISTICO, DE DOBLE SENTIDO

Cantante de temas simples, que el mismo creaba, casi siempre solo, que se transformaban en pegadizos ciento por ciento. «No vamo’ a trabajar» es su ejemplo más sonado, que mantiene vigencia absoluta hasta éstos días, tarareado hasta por las barras bullangueras de los estadios de fútbol del Río de la Plata. Artista de teatro, cine y tv, poseedor de un talento impresionante que atrapaba multitudes desde los escenarios cuando actuaba ante miles de personas, ya sea en el interior de Argentina o en Uruguay, tomando su guitarra y soltando los primeros compases de «La gorda»… «Señores yo no soy muy flaco, pero de corazón tierno, y tengo una novia gorda, para pasar el invierno. Pesa ciento treinta kilos, se come un lechón entero, que me importa que sea gorda, si pa’ correr no la quiero…» De corte humorístico, de doble sentido se fue metiendo en el corazón de la gente, a lo largo y a lo ancho de su extensa carrera, hasta que el pasado 1o. de agosto se fue a sus 87 años rumbo al cielo. Bonachón, querible, apasionado de la profesión, hombre de familia, amigo de los amigos, Rodolfo Zapata, no fue un exponente más de la música o de la grey artística, fue un pedazo de la vida misma. Rodolfo Zapata. 1

ENTRE EL FOLKLORE y EL CLUB HURACÁN
En barrio Parque Patricios estaba su amor. Si, amor por el fútbol, con el Club Huracán, allí donde concurría asiduamente para estar con aquellos jugadores que hacían malabares con la pelota de fútbol, los verdaderos cracks que aplaudía la multitud vivando por sus colores preferidos, los del «globito»: Miguel Brindisi, Roque Avallay, o Carlos Babington, entre otros, componentes del equipo campeón argentino de 1973. Su sentimiento y pasión lo llevaba a acompañarlos en las concentraciones entonando su folklore tan particular para entretenerlos con una sonrisa a flor de piel y dejarlos contentos. Así, fue pasando el tiempo al compás de su mensaje, el que de a poco fue brindando comenzando bien de abajo en su casa paterna de Nueva Pompeya en la ciudad de Buenos Aires. Llegó a éste mundo el 10 de mayo de 1932, y ya con diez años de edad comenzó a estudiar guitarra y danza. Exactamente en 1946, con solo 14 carnavales en su haber debuta en la compañía teatral de Olinda Bozán y Francisco Alvarez, demostrando que su talento daba para mucho más. Tres años más tarde, en 1949 aparece por primera vez en la pantalla grande en el filme «Crisol de hombres» con Fernando Siro. También en ese año participa de «Vidalita», haciendo de doble de los mismísimos pies de Mirtha Legrand bailando un característico malambo, asombrando a todos ante su realización.

MALAMBO EN LA NOCHE
En los primeros meses de 1957 escribe y compone «Malambo en la noche», tema que lo registran Horacio Guarany y Antonio Tormo, siendo muy promovido en territorio argentino a nivel radial. Decidido a continuar en la ruta de la composición, junto a Ernesto Cabeza, componente de Los Chalchaleros, se dividen la autoría de «La gorda», hit que inicialmente fuera grabado por dicha agrupación. El tema se convierte en suceso y debido a eso, a Rodolfo Zapata se le abre de par en par la posibilidad de grabar un álbum como solista tentado por una novel fonográfica. En 1965 llegan «Regalito», «No vamo’ a trabajar» y «La gorda» en su propia versión, siendo tan rotundo el éxito que Argentina Sono Film le ofrece hacer como protagonista «La gorda», película en blanco y negro dirigida por Rubén W. Cavallotti según el guión de Gius -seudónimo de Augusto Giustozzi- que se estrena el 14 de abril de 1966, con Nelly Beltrán, Marta González, Rosángela Balbo, y el propio Zapata, donde un cantor aficionado abandona su pueblo para ir a la capital, donde se enamora de una muchacha, pero no podrá librarse de su rellenita novia que dejó en su lugar natal. Una trama ligera, pero simpática y eficaz en el humor.

MAS PELÍCULAS, TEATRO y ALGUNAS GIRAS
En 1969 estelariza otra cinta, lo hace con Susana Brunetti, Fidel Pintos, y Horacio Bruno, en «Un gaucho con plata», dirigida por Angel Acciaresi, bajo libretos de Abel Santa Cruz, estrenada el 26 de febrero de 1970.
En años posteriores continua lanzando discos y actuando en diferentes países de América y área latina de Estados Unidos, actuando en el mismísimo Madison Square Garden de Nueva York. En las tablas del teatro fue figura en «Los reyes del Tabaris», junto a Dringue Farías y Adolfo Stray. Vivió durante años en la ciudad de Bella Vista, partido de San Miguel, en provincia de Buenos Aires, destacándose como activo colaborador de varios centros de enseñanza donde presentaba su canto sin pedir honorarios para ayudar a recaudar fondos para las escuelas necesitadas. Se había casado con Martha su mujer durante muchas décadas hasta su fallecimiento, y su hijo es Rodolfo Zapata Jr., ex-futbolista y actual entrenador deportivo de reconocida actividad en el medio africano y norteamericano. Sus famosas «Picardías de Zapata» serán recordadas eternamente. Más allá de la nostalgia.